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El cambio en la investigación para el
cambio en la educación
Alba Nydia Rivera
Facultad de Educación
Depto. Estudios Graduados
Universidad de Puerto Rico
Recinto de Río Piedras
Iniciaré mi planteamiento introduciendo un pequeño cambio al
tema que nos ocupa; en lugar de llamarle La investigación y
el Cambio Educativo he decidido llamarle, el cambio en la
investigación y su relación con el cambio educativo.
A mi se me ocurre vislumbrar un cambio paradigmático del
marco conceptual y metodológico de la investigación en
Latinoamérica que pueda afrontar la necesidad que se nos
presenta de construir un conocimiento más adecuado y
pertinente a nuestras realidades. Cuando se avecinan cambios
paradigmáticos en el acercamiento a la construcción del
conocimiento, así como en el acercamiento a la solución de
problemas, los intuidores del cambio suelen hablar de "los
signos de los tiempos" y a mí me ha dado por recoger como
signo de este cambio paradigmático en la investigación, por
un lado los cuestionamientos fundamentales que han venido
haciendo un número ya crecido de investigadores en el campo,
así como el fuerte clamor día a día de nuestros estudiantes
por la necesidad de dicho cambio.
Es curioso que tanto en Europa, un autor como Víctor Sarri,
Hapneren Estados Unidos y Betancourt en Latinoamérica, por
nombrar algunos ejemplos han hecho señalamientos sobre la
tendencia futura de la investigación en las ciencias de la
conducta -indicando que ésta se mueve en dirección a la
consideración de problemas de mayor pertinencia social, y
sobre la necesidad urgente de buscar en nosotros mismos la
solución a nuestros propios 5 problemas o como dijera
Betancourt: - "Parece urgente tratar de superar la
dependencia extrema de la investigación en modalidades
extranjeras. No serán los investigadores del primer mundo
los que estudien los problemas del tercer mundo para
ofrecerle soluciones. Es necesario que el marco de
referencia y de solución sea producido por latinoamericanos."
Con este preámbulo habré de iniciar mi cuestionamiento a los
marcos positivistas de la investigación. Toda metodología
responde a un marco conceptual y filosófico determinado,
aunque ¿se reclame total independencia de la teoría, ya que
el reclamo de "no tener posición" es en sí mismo una toma de
posición. Dice Van Manen que la selección que hace un
investigador de una metodología lo ubica en un contexto
teórico y tal acción tiene aplicaciones éticas, filosóficas,
morales y políticas. Para iniciar mi planteamiento, me
ubicaré dentro del paradigma dialéctico-social. Dicho
paradigma sostiene como premisas mayores:
-
Que lo único permanente es
el cambio.
-
Que los fenómenos tanto
físicos como sociales y psicológicos están en continuo
cambio.
-
Por tanto pone énfasis en
los procesos, ya que los productos acabados son
inexistentes.
-
Que el crecimiento, v el
desarrollo de los procesos y las personas no son de
carácter lineal y sumativos, sino multiformas y
multidireccionales, por tanto, su estudio tiene que
hacerse desde una perspectiva integral.
-
Que no existen
equivalencias entre lo cuantitativo y lo cualitativo. Es
decir, una sumatoria de características y/o
descripciones no es igual a la esencia o naturaleza del
fenómeno. En otras palabras la suma de las partes no es
igual al todo. Existe, pues una diferencia esencial,
fundamental entre La cantidad y cualidad. (Como ejemplo
señalaremos que la unión de hidrógeno y oxígeno produce
un elemento de naturaleza cualitativamente diferente a
sus partes individuales.)
-
Reconoce, además, una
relación dialéctica entre sujeto y objeto; esto elimina
el concepto de objetividad absoluta.
-
En el paradigma dialéctico-social
tiene singular importancia el papel de la teoría como
guía fundamental de la selección del problema de
investigación y de la metodología a utilizarse.
-
Reconoce, pues, dos
deformaciones de la ciencia: el positivismo o el
empirismo puro, el dato y la generalización sin teoría y
la especulación (la especulación pura sin evidencia
científica que la avale).
-
Y, finalmente, reconoce
que todo proceso ocurre dentro de un contexto
sociohistórico- cultural, por lo cual todo análisis
abstraído de dicho contexto real será artificial y
mecánico.
Estos postulados cuestionan algunas de el estudio; Premisas
de la metodología positivista tales como:
-
Confiabilidad- el mantener
hallazgos al tema o problema de la investigación. través
del tiempo y el espacio.
-
Así como también la
validez (operacionalización)
-
Normalización- todo el
mundo debe caer en la norma y nos preguntamos: ¿Qué
vamos a hacer con el que se sale de la norma, con el que
está por encima de la norma? Los fundamentos
teórico-metodológicos que no podemos enumerar y ampliar
del paradigma dialéctico-social están, a mi juicio,
mucho más a tenor con la complejidad del estudio de
áreas tales como el desarrollo de la persona lidad, los
procesos cognoscitivos y los procesos de enseñanza
aprendizaje, que los fundamentos positivistas que
gobiernan nuestro sistema educativo del presente.
Como los que de ustedes estuvieron ayer aquí habrán podido
apreciar estos cuestionamientos forman parte de las
preocupaciones de nuestros investigadores visitantes las
cuales surgen, a mi juicio, porque compartimos situaciones
similares en términos de necesidades latinoamericanas vs.
necesidades europeas y norteamericanas, aunque en realidades
diferentes. Y tal vez, mis queridos estudiantes, porque la
mayoría de nosotros atravesamos por problemas similares a
los que ustedes atraviesan hoy cuando preguntan:
¿Para qué nos sirve toda esta metodología positivista en
nuestra investigación educativa?¿Qué soluciones nos ofrece a
una sociedad con una profunda crisis moral y educativa? ¿Cómo
puedo yo investigar temas más pertinentes y más críticos en
la búsqueda de soluciones a nuestros problemas?
Tal vez, algunos de nosotros nos hemos visto atravesando por
el clásico ejercicio de indicar cuál es el diseño, la
metodología, la muestra del estudio de contestar a las
preguntas de si tiene o no validez interna o externa la
investigación que se nos presenta, pasando desapercibido
muchas veces, el tema o problema de investigación.
Y es muy curioso, y quiero en este momento llamar la
atención al hecho de que algunos de los que hoy compartimos
esta mesa, sin conocernos antes, que conste, desembocamos en
el cercamiento a problemas muy similares en nuestros
respectivos países, y me pregunto - tratando de ser
científica - ¿es que esta coincidencia responde a una
casualidad?
Me refiero específicamente a las investigaciones que tan
excelentemente ha realizado en su país el colega venezolano
el Dr. José Miguel Salazar y la colega Maritza Montero sobre
la identidad nacional y a los iluminadores escritos del
colega Dr. Ignacio Baró, sobre rasgos atribuidos Al
salvadoreño, tales como el fatalismo. Cuando sé me ha
ofrecido la oportunidad de leer sus escritos he tenido la
sensación de mirarme en un espejo. Las categorías de
autoimagen y heteroimagen (por mencionar algunas) elaboradas
e investigadas por Salazar reflejan unas similitudes
dramáticas con los estudios de autoimagen individual y
colectiva- del puertorriqueño que he trabajado en nuestro
país.
Tal parece que los pueblos latinoamericanos, tal vez en
distintos tiempos y espacios, hemos sufrido históricamente
del complejo de inferioridad que nos han engendrado para
conveniencia de los pueblos dominadores porque así no
creamos, sino que dependemos. Pero así como el niño llega a
la adultez y se plantea su plano de igualdad ante los
mayores, así nuestros pueblos parecen plantearse este mismo
derecho.
¿Qué importancia-preguntarán ustedes- tienen estas
investigaciones y estos planteamientos para nuestra
educación?
En repetidas ocasiones he hecho las mismas preguntas que
repito a continuación. ¿Qué objetivo tiene la educación de
un país más grande que la de formar las personas que
continuarán guiando la misma hacia el futuro, para crear una
sociedad justa, sana, libre de los peligros, de la
criminalidad, la droga adicción, la contaminación ambiental,
el deterioro físico, mental y moral y la amenaza de una
guerra nuclear que sufren nuestros jóvenes y sectores de
nuestra población infantil y adulta en nuestra sociedad
contemporánea?
¿Cómo habremos de lograr nuestros objetivos de crear unos
seres humanos saludables y fuertes física y mentalmente para
que éstos, a su vez, creen y guíen la sociedad que anhelamos?
¿o nos podrían ayudar teorías innovadoras del desarrollo de
las personas para la formación de valores y personas?
¿Qué enfoque o filosofía educativa habremos de crear y
seguir para lograr estos objetivos?
La obra de Aida Negrón de Montilla intentó hurgar en la
filosofía educativa—unas veces más explícita que otras—de
las primeras décadas de este siglo en Puerto Rico señalando
los grandes esfuerzos hacia lo que ella llama la
americanización- de nuestras escuelas, incrementando de
forma muy consciente los complejos de inferioridad,
impotencia y desvaloración de nuestras poblaciones que nos
hacen pensar que no tenemos soluciones- y que otros
latinoamericanos no tienen nada que enseñarnos. Los efectos
de este sentimiento llegan hasta los niños de nuestros días,
con el conocido efecto negativo en el desarrollo de los
procesos cognoscitivos y rendimiento académico que hemos
podido constatar en nuestras investigación.
Por lo cual pregunto: ¿Vamos a continuar en esa misma
dirección? ¿o es tiempo ya de cuestionar los efectos de esas
políticas norteamericanizantes y enajenantes de nuestra
identidad nacional y latinoamericana?
Yo no puedo ofrecer contestaciones ni soluociones pero, por
haber encontrado similitud en nuestros problemas con estos
países latinoamericanos y también por las diferencias
enriquecedoras existentes, hoy le repito a estos colegas lo
que he dicho en otras ocasiones.
Le extendemos la mano para que nos unamos en este esfuerzo
de búsqueda de soluciones urgentes desde nuestro marco
latinoamericano, y a ustedes colegas y compañeros
puertorriqueños les digo: Esperamos su respuesta.
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