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Análisis comparativo
de los estudiantes matriculados en los cursos de educación
según la Facultad de procedencia
Jennie Rivera de Damiani
Facultad de Educación, Río Piedras
Introducción
Las instituciones
universitarias necesitan información precisa acerca de los
resultados e impactos de los servicios académicos que
ofrecen. Esta información permite armonizar los componentes
del currículo y los ofrecimientos con las necesidades y
expectativas de los estudiantes, quienes reciben el servicio.
Para toda unidad académica universitaria es necesario
conocer a quién brinda sus servicios y a la vez cuáles son
las metas, preferencias y percepciones de los estudiantes
que toman cursos en sus unidades (Ewell, 1986).
La Facultad de Educación, consciente de la necesidad de
tener información acerca de los resultados e impacto de los
servicios académicos que ofrece, inició un estudio dirigido
a conocer las características e intereses particulares de
los estudiantes que se matriculan en sus cursos. Esta
inquietud llevó a la realización de un estudio en el cual
colaboró activamente el Dr. Aristeo Rivera Zayas. En su
carácter de psicólogo, el Dr. Rivera Zayas participó en el
diseño de una escala de actitudes hacia el magisterio la
cual se convirtió en un aspecto sobresaliente del estudio.
Al revisar las estadísticas sobre matrícula se encontró que
la Facultad de Educación ofrece servicios académicos a un
número considerable de estudiantes procedentes de otras
facultades. Para el año 1990-91 se matricularon al nivel
subgraduado alrededor de 9,104 estudiantes-sección
distribuidos en los diversos cursos que se ofrecieron. De
éstos, 4,800 (52.72 por ciento) procedían de otras
facultades del Recinto o fueron clasificados como otros (clasificados
080, estudiantes no clasificados en ninguna facultad o ya
graduados) y 4,304 (47.28 por ciento) pertenecían a la de
Educación. (Ver Anejo 1).
En el análisis de los servicios que ofrece esta Facultad, se
observa que el 52.8 por ciento está brindándose a
estudiantes de otras facultades o a estudiantes ya graduados.
Esto lleva a cuestionarse una serie de planteamientos
relacionados con intereses, actitudes y preferencias
profesionales, entre otros, de ambos grupos de estudiantes,
los de educación y los de otras facultades. Si los servicios
van dirigidos principalmente al logro del objetivo de
preparar profesionales de la educación, (Misión y Objetivos
de la Facultad de Educación, 1989) es imperativo preguntarse
cómo se cumple este objetivo con los estudiantes de otras
facultades que no reciben la preparación integral de la
Facultad de Educación, pero sí interesan ser maestros, o
cómo se atiende esa población, que aunque no precisamente
dirigida a la profesión del magisterio, se allega a la
facultad a recibir sus servicios académicos.
Por otro lado, la agencia acreditadora de la Facultad de
Educación (NCATE, 1979) ha señalado preocupación por este
sector de la población estudiantil. El señalamiento no se
fundamental tanto en el hecho de que el estudiante
pertenezca a otra facultad, sino en cuán adecuadamente estos
estudiantes reciben orientación, y si el currículo que
siguen está en consonancia con la política curricular
formulada para los estudiantes regulares de la Facultad.
Por lo expuesto anteriormente, el presente estudio realizó
un análisis comparativo entre una muestra de los estudiantes
matriculados en los cursos de la Facultad de Educación. Este
análisis se realizó a dos niveles: estudiantes clasificados
en educación y aquellos estudiantes procedentes de otras
facultades. Esta comparación se llevó a cabo en términos de:
escala de actitudes (valores, preferencias profesionales,
percepción del sistema educativo y sus componentes), razón
para tomar los cursos en educación, metas y características
o visión que tiene del maestro.
Selección, reclutamiento y preparación del maestro ideal:
perspectivas de análisis
Son muchos los elementos que intervienen en el proceso de
preparar, formar, capacitar o educar nuestros ciudadanos. En
este aspecto intervienen las instituciones universitarias,
quienes deben armonizar las divergencias que puedan existir
entre la demanda de recursos humanos y sus ofertas
educativas.No menos vital o esencial es la aportación que
brindan los maestros informales y los formales (profesionales)
en toda sociedad. Esto nos lleva a plantearnos, en el ámbito
de la preparación formal o profesional de los maestros, cómo
atraer a los mejores candidatos a un campo de trabajo tan
fundamental en todo grupo social organizado.
Surgen planteamientos interesantes de cuál es el profesor
ideal en educación. La esencia de la vida universitaria se
fundamenta en el compromiso del saber (Ley Universitaria,
1966) y esto debe caracterizar la preparación de los
maestros. Todo educador que no comparta este compromiso
contribuye a una educación académica de segunda categoría
(Wisniewski, 1986). Lo que se pretende enfatizar es la
imperativa necesidad de brindar una educación de calidad a
los maestros, lograr preparar maestros ideales. Wisniewski
(1986) señala que la búsqueda y realización de esta figura
educativa ideal no es definida por el diccionario como un
estándar de perfección. Hay que reconocer que la interacción
en que se involucra un profesor es múltiple y se visualiza
desde diversas perspectivas las cuales forman una amalgama
compuesta por los estudiantes, otros profesores, principales,
administradores, padres y la comunidad en general.
Idealmente el maestro debe poseer la capacidad de motivar en
el aprendizaje comunicándole a otros tal motivación hasta
lograr atraer a sus estudiantes a un crecimiento integral.
Esta labor no la puede desempeñar un sólo individuo, sino
que hay que reclutar hombres y mujeres que estén en la
disposición de aportar lo máximo de sí (Wisniewski, 1986).
Eso requeriría disciplina, entrenamiento, desarrollo
colegial, experiencia práctica, servicios constantes y, por
lo tanto, compromiso de renovar sus conocimientos a base del
mismo espíritu de compromiso de compartirlo con sus
estudiantes. Sin embargo, si los candidatos al magisterio no
son idóneos, ¿cómo alcanzarán lo anterior?
Esta inquietud plantea un gran reto a las escuelas o
facultades de educación. Los cuestionamientos se amplían
incluyendo los años de estudio requeridos para la
preparación de los profesionales, así como los programas
curriculares y las metodologías de enseñanza implantadas.
Pero, ante el clamor de profesionalizar la enseñanza
(Darling-Hammond, 1985) se debe retornar a los primeros
planteamientos de atracción, reclutamiento y selección de
buenos candidatos a las facultades de educación.
La consigna en muchos estados de la nación norteamericana es
"Mejores maestros para el año 2000". En muchos lugares se
han requerido reformas básicas y en Puerto Rico se ha
consignado igual realidad con la Ley Orgánica (Ley 68,
1990). Para afrontar las demandas operacionales de una
reforma educativa es imperativo atraer estudiantes que se
interesen en el magisterio como campo de trabajo profesional.
Los programas de preparación en los diferentes centros
universitarios deben ser revisados y, por lo tanto,
requieren una reforma en sí mismos (Clark, 1984). Este
reclamo no es nuevo. Desde 1928 Henry Holmes, de la Escuela
Graduada en Harvard, apuntó hacia la importancia de
programas de preparación de maestros como algo altamente
significativo en la formación de la nación. El reclutamiento
de maestros estudiantes y la experiencia con programas
sustantivos en el nivel subgraduado es clave para atraer el
interés de otros estudiantes a las diferentes especialidades
educativas. Si más de 1,500 instituciones participan en los
Estados Unidos en la preparación de maestros para el nivel
escolar es responsabilidad de éstas, sobre todo las que en
forma seria y completa brindan una preparación balanceada,
el crear los incentivos que atraigan buenos candidatos y
posteriormente profesionales comprometidos con sus trabajos
en los diferentes escenarios educativos, como señala Dereck
Bok, Presidente de la Universidad de Harvard, (1987).
Es comprensible que los estudiantes universitarios aspiren a
completar una carrera profesional que les brinde
satisfacciones tanto materiales como emocionales y que les
permita a la vez desarrollarse en la sociedad en todos los
órdenes. Pero, al buscar los prospectos para llenar las
demandas del campo educativo es necesario ser realista. No
todos los estudiantes talentosos están inclinados a engrosar
las filas del magisterio. Si muchos llegan, a veces lo hacen
con el racional de que esta profesión les sirva de trampolín
al inicio de sus intereses profesionales o al final de sus
carreras (Bok, 1987). Ahora, si una universidad se interesa
en atraer el mejor recurso humano para formar esta fuerza
laboral magisterial, hay que buscar las maneras de expandir
los ofrecimientos. En otras palabras, que se brinde una
educación que posea componentes vitales tales como:
profesores competentes en los centros de adiestramientos;
currículos adecuados que incluyan fases conceptuales,
investigativas y prácticas; destrezas tecnológicas;
materiales pertinentes; tiempo adecuado de preparación;
incentivos económicos y otros. Resumiendo, no se debe
escatimar en esfuerzos humanos y materiales para que las
facultades de educación se constituyan en centros
profesionales atractivos aún para aquellos estudiantes que,
siendo talentosos, optan por otras profesiones. Lo anterior
no es otra cosa que un llamado a la revolución pero una
gentil revolución (Clark, 1984) donde los sectores públicos
y privados aporten a la reforma.
Si la preparación de maestros se visualiza como una misión
de vital importancia para la sociedad, nadie debe ser
considerado extremadamente "brillante" o "talentoso" para
que por ello descarte el ser un buen maestro (Woodring,
1987). Lo importante es que se brinde a los estudiantes
maestros una educación liberal en consonancia con una
especializada.
Ante el interés de atraer estudiantes académicamente
talentosos a la enseñanza se ha producido un gran número de
informes y libros describiendo los problemas en el campo de
educación y brindando sugerencias de posibles soluciones. La
literatura indica que en general la enseñanza no es una
carrera atractiva para los estudiantes de mayor capacidad
académica (Weaver, 1981; Educational Testing Science, 1983;
Darling- Hammond, 1984; Clark, 1984, citados por M. Kapel,
Mour and D. Kapel, 1987, entre otros). Estos autores indican,
además, que los individuos más talentosos académicamente que
han incursionado en esta profesión no permanecen como
maestros al compararlos con los menos talentosos. De ahí que
muchas instituciones dedicadas a la preparación de maestros
hayan bajado los estándares de admisión y graduación. Muchos
de estos autores y analistas creen que una razón importante
para que los estudiantes talentosos eviten seleccionar la
enseñanza como profesión es la percepción de la falta de
calidad académica, reto y rigor en los programas y cursos
preparatorios (M. Kapel, Mour and D. Kapel, 1987). Ante este
planteamiento se proponen una diversidad de soluciones y
programas modelos para atraer a los estudiantes talentosos.
Varias universidades han implantado diversos programas con
el fin de lograr una preparación de excelencia en la
profesión del magisterio. Uno de ellos es el programa MAT
(Master of Arts in Teaching, en Harvard) que recibía sólo
estudiantes de artes liberales con estándares académicos
altos. Este programa facilitaba que los estudiantes tomaran
cursos graduados en las disciplinas que ellos planificaban
enseñar, desarrollándose excelentes maestros. Algunos de
estos programas hacen énfasis en las artes liberales para
que la calidad de la preparación de los maestros de escuelas
públicas de Estados Unidos sea la adecuada. Específicamente,
los autores consultados de una u otra manera enfatizan que
los estudiantes maestros deben ser expuestos a un programa
de educación de cuatro años y un quinto año de preparación
profesional (Bok, 1987; Woodring, 1987; Engel, 1989). Esta
es una proposición antigua, que data de más de 30 años si
recordamos a W. Earl Armstrong (1957), a James Conant (1963)
y más recientemente el informe de Holmes Group de Michigan
(1986). La filosofía detrás de estos planteamientos es que
los maestros necesitan una educación fuerte en artes
liberales y una firme comprensión de la materia que enseñan.
El modelo TEAGS (Teacher Education for Academically Gifted
Students) es uno que presenta dos elementos básicos en la
preparación del maestro: el teórico y el práctico. Intenta
no sólo atraer sino retener los estudiantes talentosos
brindando el rigor y los retos que el modelo demanda. Este
modelo enfoca los componentes de estudios pre-profesionales
(ciencias sociales y del comportamiento) y profesionales. Se
visualiza su diseño para el nivel elemental y consta de tres
años de preparación sobre una base de educación liberal de
dos años. El mismo fue impulsado por la Escuela de Educación
de la Universidad de Louisville, y consistía de dos
elementos esenciales, el componente teórico y el práctico o
experiencias de campo. El primero debe ser fundamentado en
el estudio de los clásicos relacionados con la enseñanza y
los procesos de aprendizaje. El segundo (práctico) requerirá
que los estudiantes estén dos días por semana en un salón de
clases como asistentes de maestros. Los autores sugieren
tres divisiones para este programa del modelo TEAGS:
-
En el primer año se
enfocará la educación como una institución sobresaliendo
los fundamentos históricos, filosóficos, sociológicos,
políticos y económicos.
-
En el segundo año el
estudiante será el foco de estudio e incluirá temas como
teorías de aprendizaje, desarrollo físico y social del
niño y del adolescente, desarrollo linguístico y
desarrollo del intelecto.
-
En el tercer año se dará
énfasis al contenido, o sea, al área de especialización.
Esta fase se yuxtapone con la culminación del componente
de la experiencia de campo.
A través de este modelo (TEAGS)
se intenta expandir la visión del maestro sobre su
profesionalismo y se visualiza como interrelacionado con
todo el quehacer comunitario. Esto trae como consecuencia
que se perciba el magisterio como una profesión con amplios
horizontes (M. Kapel, Mour and D. Kapel, 1987).
Otro de los programas presentados para atraer estudiantes
talentosos al magisterio fue el adoptado por la Escuela
Graduada de Educación de Harvard, denominado UTEP
(Undergraduate Teacher Education Program, Murphy, 1987). Se
inició reclutando treinta estudiantes que representaban los
adultos brillantes que los reformadores escolares están
siempre buscando. Al hacer la investigación la interrogante
planteada fue la siguiente: ¿por qué estos estudiantes
brillantes, con tantas opciones disponibles, seleccionan el
convertirse en maestros de escuela pública? Se hicieron
cuatro observaciones:
-
Los estudiantes son
atraídos a la enseñanza por su deseo de proveer un
servicio a otros y a la sociedad. Esta opción fue
seleccionada como la razón principal por tres cuartas
partes del grupo.
-
Las experiencias tempranas
en la enseñanza de estos estudiantes jugaron un rol
importante para motivarlos a ser maestros. Casi siempre
se iniciaron como estudiantes tutores o consejeros en el
nivel secundario y el ser maestro constituyó una forma
de darle continuidad a ese interés.
-
Los maestros de escuela
superior desempeñaron un papel primordial en los
participantes iniciales de UTEP, y también les ayudaron
para tomar la decisión posterior de convertirse en
maestros. La educación es así visualizada como una
oportunidad de proveer un modelo para otros. (Clark,
1987).
-
Los estudiantes de UTEP
proyectaron su compromiso profundo con la enseñanza en
escuelas públicas, pero no necesariamente como una
carrera para toda la vida. Esto es, la enseñanza se
visualiza como una oportunidad temporera entre estudios
colegiales y escuelas graduadas, como una experiencia de
aprendizaje o, como una forma de ayudarles a decidir el
futuro.
Programas como los anteriores
requieren desarrollar estrategias que brinden oportunidades
adicionales para la enseñanza, unidas al reconocimiento de
recompensas que puede brindar la educación como una posible
profesión. Murphy (1987) sugiere lo anterior y añade la
necesidad de reclutar un gran número de candidatos no
tradicionales para la enseñanza. Igualmente, necesitan
fortalecerse los programas de adiestramiento de maestros,
aunque implique explorar modelos dinámicos que combinen
estudios pedagógicos con materias de estudio y la educación
del estudiante maestro con el seguimiento correspondiente en
el campo de trabajo (inducción).
Ante el cuadro anterior se sigue y se seguirán realizando
innumerables investigaciones de cómo atraer y mantener
estudiantes de otros campos al mundo del magisterio. Hay
muchas vías para analizar este fenómeno y en conjunto
visualizar el rol del estudiante maestro en el desarrollo de
nuevas perspectivas en torno a la enseñanza, entendida ésta
como campo profesional. De la misma forma se han
desarrollado investigaciones dirigidas a explorar
cuestionamientos básicos como: ¿cuáles son las perspectivas
del grupo de estudiantes maestros en el inicio del semestre
final de sus estudios profesionales?; ¿qué cambios se dan en
esas perspectivas durante las primeras quince semanas de su
experiencia como profesional en el salón de clases?; ¿cuál
es la contribución relativa de su contexto personal (e.g.
teorías educativas, metas, datos biográficos) y del contexto
institucional para el desarrollo de sus perspectivas como
maestro? Esto constituye una cadena, estudiantesmaestros
llegan a la sala de clases y son impactados por sus
estudiantes para que a su vez éstos visualicen el magisterio
como una alternativa recomendable para su futuro profesional
(Tabachnick and Zeichner, 1984). Desde luego, este proceso
debe considerarse como una realidad de naturaleza
heterogénea en las perspectivas del estudiante-maestro, que
a su vez corresponde a una variedad de perspectivas
existentes en la profesión magisterial como un todo. Es un
proceso de socialización altamente complejo, que sin duda
siempre influirá en el desarrollo e implantación de esta
profesión en cada contexto social.
Puerto Rico y la Facultad de Educación no han estado ajenos
a esta preocupación que se ha señalado. Qué profesional se
está preparando, cuál es el que visualizamos. A estas
interrogantes responde en parte la Ley de Reforma Educativa
en Puerto Rico (Ley 68) y las revisiones curriculares de
esta Facultad, las cuales han dado inicio con el documento
Misión y Objetivos (1989). Todas estas revisiones surgen
ante la inquietud de mejorar la calidad en la preparación de
maestros, que a su vez exigen la reorientación de los
programas de los colegios de educación. Uno de los proyectos
hacia esa dirección lo constituyó el Programa Innovador en
la Preparación de Maestros que se inició en la Facultad de
Educación durante el 1988. Este tenía como objetivo atraer
hacia el magisterio estudiantes talentosos, con interés en
la profesión, proveyéndoles experiencias tempranas en su
vida universitaria, además de otras actividades afines a la
educación. En el Programa participaron 35 estudiantes.
Lamentablemente, no se le dio seguimiento a esta iniciativa.
Como bien se ha indicado, el maestro es clave en todo el
proceso docente, y tiene necesariamente que prepararse para
laborar con plena conciencia en un mundo complejo. Esto
implica la necesidad de un cambio de orientación y de
énfasis en la preparación del maestro puertorriqueño. (Comisión
para el estudio de la calidad en la preparación del maestro
puertorriqueño, [s.f]). El reto al que se enfrentan los
colegios de educación en Puerto Rico es muy grande. Para
cumplir con él es preciso crear un perfil claro del educador
que se aspira a formar y mayor control en la selección de
los candidatos. Para la exigente labor educativa a que nos
enfrentamos se requieren personas dispuestas a comprometerse
formalmente con una profesión que demanda una vida
consagrada al estudio, al esfuerzo continuo, al placer por
el servicio y un profundo respeto al ser humano.
Objetivos y preguntas de investigación
Definitivamente hay que buscar caminos para mejorar la
calidad de los programas y experimentar, tanto en el nivel
subgraduado como en el nivel graduado, formas alternas de
preparar maestros.
Son muchos los investigadores y educadores citados
anteriormente que han reclamado la importancia de proveer un
programa de preparación maestros de alta calidad, logrando
primeramente desarrollar estrategias efectivas de
reclutamiento a un campo tan vital en la formación y
desarrollo de toda nación. Esto demuestra la necesidad e
interés de la Facultad de Educación de la Universidad de
Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, de conocer los alumnos
que nutren sus salas de clases. Los investigadores de este
estudio consideran que un estudio de esta naturaleza
representa un pequeño paso o parte de ese gran rompecabezas
que hay que armar.
Los objetivos principales en este estudio (de tipo
descriptivo) giran en torno a las experiencias de los
estudiantes matriculados en los cursos de educación, según
su facultad de procedencia. Específicamente se propone:
-
Determinar algunas de las
características sociales, personales y académicas de los
estudiantes según su facultad de procedencia.
-
Conocer las expectativas y
metas tanto personales como profesionales de los
estudiantes bajo estudio.
-
Identificar las actitudes
de los estudiantes hacia los diversos componentes del
sistema educativo: escuela, niños, maestros, currículo y
técnicas.
-
Proveer datos al Comité de
Currículo y a otras unidades de la Facultad de Educación
para analizar y crear programas tanto académicos como de
orientación dirigidos a estudiantes de otras facultades
que demuestren interés por el magisterio.
-
Conocer el perfil del
maestro que visualizan los estudiantes de diferentes
facultades.
Para efectos de estudio se
plantearon las siguientes preguntas de investigación:
-
¿Existe diferencia en la
percepción o visión del sistema educati vo
puertorriqueño y sus componentes entre los estudiantes
de la Facultad de Educación y los estudiantes
procedentes de tras facultades?
-
¿Qué razones motivan a los
estudiantes de otras facultades a tomar cursos en la
Facultad de Educación?
-
¿Se reflejan diferencias
en actitudes según el sexo, año de estudio y facultad de
procedencia de los estudiantes en términos de su
percepción?
-
¿Cuál es la visión del
maestro de los grupos bajo estudio? ¿Cómo varían por
facultad, sexo y año de clasificación?
-
¿Qué motiva al estudiante
a seleccionar la carrera del magisterio según la
facultad de procedencia?
Metodología
Con el fin de recopilar los datos necesarios se diseñó un
cuestionario que incluyó una escala de actitudes hacia el
magisterio. Esta consistió de 51 ítemes para medir, con una
escala Likert de 5 puntos, diversos componentes de la
educación como los maestros, los niños, el aprendizaje y
actitudes hacia la Facultad de Educación. Además, el
instrumento solicitaba una serie de datos para conocer el
perfil académico y personal del estudiante, el por qué
seleccionaron ser maestros, así como una pregunta para
determinar el rango que conceden los estudiantes a una serie
de características de un maestro.
Prueba del instrumento
Como primer paso, luego de diseñar el instrumento, se
determinó medir la confiabilidad de la escala
administrándola a un grupo de estudiantes que tomaban cursos
en la Facultad de Educación.
La población identificada en este estudio la constituyeron
los estudiantes matriculados en los cursos que ofrecía la
Facultad de Educación tomando en consideración la facultad
de procedencia del estudiante. Por medio de una lista que
produce el Centro de Cómputos del Recinto (Distribución por
facultades de estudiantes en los cursos de la Facultad) se
identificó la matrícula de los cursos para el primer
semestre del 1990-91. De esta población se encontró que el
47.17% pertenecía a la Facultad de Educación y el 52.83% a
otras facultades del Recinto o tenían otro tipo de
clasificación. Aleatoriamente se seleccionaron 13 secciones
identificadas con estudiantes de ambos grupos. La muestra
final ascendió a 232 estudiantes, de los cuales el 45.3%
(105) correspondió a la Facultad de Educación y el 54.7%
(127) a otras facultades.
El cuestionario se administró a la muestra seleccionada
durante el mes de noviembre de 1990 con el fin de determinar
el índice de confiabilidad del instrumento, principalmente
de la escala y el poder discriminatorio de los ítemes
incluidos en ésta. Los datos recopilados se procesaron en el
Centro de Cómputos de la Facultad de Educación utilizando
los análisis de estadística descriptiva que provee el
Programa SPSS-X. Al aplicar la prueba ALPHA a los datos
recopilados la escala reflejó un coeficiente de
confiabilidad de 71. Luego se procedió a identificar
aquellos ítemes con un nivel discriminatorio alto (.25 o más),
seleccionando finalmente 27 de los reactivos que
constituyeron un 53% del total de la escala original,
ascendiendo a un coeficiente de 76.
Revisión del instrumento/escala
Luego de esta fase de prueba de confiabilidad de la escala
se revisó el instrumento a la luz de las observaciones y
comentarios de los estudiantes que lo cumplimentaron. Además
se reajustó el número de ítemes tomando como base el
análisis de confiabilidad. Finalmente se diseñó una escala
de 27 reactivos con el fin de identificar las actitudes de
los estudiantes con respecto a los diversos aspectos del
magisterio mencionados anteriormente. Las respuestas se
obtuvieron por medio de una escala Likert de 5-1 puntos, a
saber: completamente de acuerdo, de acuerdo, indeciso, en
desacuerdo, completamente en desacuerdo. En aquellos ítemes
en que la respuesta esperada era completamente de acuerdo se
le otorgó un valor de 5 puntos, inviertiéndose el valor en
aquellos casos donde lo esperado era completamente en
desacuerdo. Las puntuaciones obtenidas fluctuaban entre
51-135 puntos. A base de las puntuaciones se fijaron tres
categorías de actitudes hacia el magisterio: alto (positivo),
medio y bajo (actitud negativa o no esperada). Se estableció
como punto de corte para cada clasificación el promedio de
las puntuaciones al cual se restaba o sumaba la mitad de la
desviación estándar para establecer los puntos en la escala.
(Ramos Perea, 1990).
Administración final
Para el mes de abril de 1991 se administró el cuestionario a
una muestra de los estudiantes que estaban matriculados en
cursos de la Facultad de Educación durante el segundo
semestre del año académico 1990-91. El total de estudiantes
- sección en ese semestre ascendió a 7,738, de los cuales el
48.9% (3,780) estaban clasificados en la Facultad de
Educación y el 51.1% (3,958) en otras facultades. Para
efectos del estudio se tomó una muestra de secciones y
finalmente se seleccionaron aleatoriamente 30 secciones para
un total de 549 estudiantes, distribuidos en 288 de la
Facultad de Educación y 261 de otras facultades.
-
EDFU 12 secciones
-
EDPE 12 secciones
-
TEED 3 secciones
-
EDES 3 secciones
Una de las limitaciones que
confrontó el estudio en relación con la muestra se centró en
la disparidad que existía entre la lista de matrícula del
Informe del Registrador (REG-130) y el número real que
asistía a los cursos. Además, se observó un ausentismo
estudiantil y falta de cooperación de algunos profesores
para permitir la administración del cuestionario. No
obstante, se lograron recopilar debidamente cumplimentados
el 62% (338) de los cuestionarios. Los datos recopilados se
procesaron en el Centro de Cómputos de la Facultad de
Educación aplicando el Programa Estadístico SPSS-X.
Hallazgos
A continuación se presentan los hallazgos principales del
estudio tomando en consideración el perfil personal y
académico de los estudiantes, las razones para tomar el
curso y los planes profesionales y académicos. En segundo
lugar, se analiza la escala de actitudes y las
características que debe tener un maestro según las
opiniones ofrecidas por los estudiantes de la muestra.
Perfil de la muestra
Una de las secciones del cuestionario recogía información
general del estudiante, a saber: género, estatus civil, edad,
año de clasificación, facultad de procedencia y número de
cursos aprobados en la Facultad de Educación. (Veánse los
cuadros siguientes):
Perfil general de la muestra
| Sexo |
|
|
|
| |
|
Femenino
|
84.1% |
| |
|
Masculino |
15.9% |
|
| Estatus |
|
|
|
| |
|
Soltero
|
72.2% |
| |
|
Casado
|
22.4% |
| |
|
Divorciado |
|
| |
|
Viudo |
5.4% |
|
| Edad |
|
|
|
| |
|
19-57 años |
|
| |
|
|
|
| Moda |
|
21 años |
|
|
|
|
24 años |
En relación con el género se
encontró que el 84.1% de los estudiantes correspondía al
género femenino y el 15.9% al masculino. Esta distribución
fue consistente en Educación como en otras facultades. En
cuanto al estatus civil del grupo el 72.2% informó estar
soltero y el 22.4% casado, correspondiendo el 5.4% a
divorciado o viudo. El términos de la edad se encontró que
los estudiantes de la muestra fluctuaron entre 19 y 57 años.
La edad modal fue de 21 años y la edad promedio fue de 24
años. Para conocer el perfil académico de los estudiantes se
solicitaron tres datos: año de clasificación, facultad de
procedencia y número de créditos aprobados en la Facultad de
Educación. (Veánse los cuadros siguientes):
Perfil académico de la muestra
|
Facultad de
procedencia
|
|
|
| |
|
Educación
|
50.3% |
| |
|
Otras |
49.7% |
|
| Año de
clasificación |
|
|
|
| |
|
2do. |
18.4% |
| |
|
3ero. |
27.1% |
| |
|
4to.
|
26.2% |
| |
|
5to. |
15.0% |
| |
|
Otros |
13.3% |
|
| Número de créditos
en educación |
|
|
|
| |
|
31 crs. o más
|
37.5% |
| |
|
22 - 30
|
12.6% |
| |
|
13 - 21
|
15.5% |
| |
|
4 - 12
|
22.1% |
| |
|
1er curso
|
12.3% |
De acuerdo al año de clasificación, se observa que el 53.3%
de la muestra eran de tercero y cuarto años con por cientos
similares respectivamente (27.1 y 26.2%).
Según la procedencia por facultad y año, el 60% de los
estudiantes de Educación se concentraron en 3ero y 4to. años.
Los de otras facultades se distribuyeron equitativamente en
2do., 3ero. y 4to. años.
En cuanto a la facultad de procedencia, la muestra se
distribuyó casi equitativamente, ya que el 49.7% pertenecía
a Educación y el 50.3% a otras facultades del Recinto. Esta
distribución responde al patrón general de estudiantes
matriculados en los cursos de educación que fue de 47.3% y
52.7% respectivamente. En relación con el número de créditos
aprobados en esta Facultad alrededor de dos terceras partes
de la muestra (63%) indicó 30 créditos o menos.
En este renglón se presentaron diferencias entre los
estudiantes por facultad, ya que el 65% de los estudiantes
de Educación se localizaron con 31 créditos o más, mientras
que el por ciento mayor (75%) de los estudiantes de otras
facultades se concentró en el renglón de 30 créditos o menos
(principalmente 4-12 créditos).
Razones para tomar el curso y planes futuros
Una serie de preguntas del cuestionario se relacionaban con
las razones del estudiante para tomar cursos en la Facultad
de Educación así como sus planes en relación con la carrera
del magisterio. En relación con el curso que estaban tomando
en la Facultad, el 88.7% indicó que era requisito para su
programa (62.3%) o lo necesitaban para la
certificación de maestro (26.4%). Un por ciento
similar indicó que tenía interés en obtener la certificación
de maestro. En este particular se observó que gran
proporción de los estudiantes de otras facultades u otras
clasificaciones (alrededor del 80%) vienen a la Facultad con
la intención de obtener a largo plazo la certificación de
maestros. En cuanto a los planes futuros, una vez completen
sus estudios casi la mitad de los estudiantes de la muestra
tenía entre sus planes trabajar y continuar estudiando. Sólo
un 9.2% indicó que trabajaría temporeramente como maestro en
lo que conseguía otro empleo. Casi la totalidad de este
grupo procedían de otras facultades (94.%).
Una sección del cuestionario incluyó una lista de 10
posibles razones que influyeron en la decisión de estudiar
la carrera del magisterio. Esta se contestó en una escala de
Mucho a Nada. Las tres razones principales señaladas
por los estudiantes de la muestra, las cuales obtuvieron el
por ciento más alto en la categoría de Mucho fueron:
Me gustaría transmitir mis conocimientos a otros (81.7%);
Creo que podré servir mejor a la sociedad (75.5%);
Representa reto profesional (55.9%). (Veáse Tabla Número 2).
Se observa que estas razones se relacionan con otras en
términos de que reflejan una verdadera vocación por el
magisterio y demuestran que no es una opción temporera. Por
otro lado, la razón con el por ciento más bajo fue: No me
admitieron en la facultad de preferencia (5.5%). Aún cuando
tanto los estudiantes de la Facultad de Educación como los
de otras facultades señalaron el mismo orden en términos de
las razones, sí se observa unas diferencias internas entre
ambos grupos de estudiantes. (Véase la Tabla Número 1).
Tabla Número 1
Razones que influyeron en la decisión de estudiar el
magisterio por facultad de procedencia
|
|
RAZONES
|
GENERAL
|
EDUCACION
|
OTRAS
FACULTADES
|
|
|
|
Me gustaría
transmitir conocimientos a otros
|
81.7
|
83.5
|
79.9
|
|
Creo que podré
servir mejor a la sociedad
|
75.5
|
77.7
|
73.8
|
|
Esta carrera
representa un reto profesional
|
55.9
|
67.9
|
47.9
|
|
Siempre he querido
ser maestro
|
44.9
|
47.3
|
42.5
|
|
Ser maestro es de
gran prestigio académico
|
26.9
|
25.6
|
27.0
|
|
Es una oportunidad
de obtener un empleo al graduarme
|
22.1
|
21.7
|
22.4
|
|
Es un medio para
moverme a otra carrera
|
15.8
|
14.5
|
17.0
|
|
Tengo familiares
que son maestros
|
8.8
|
10.3
|
7.3
|
|
Es una profesión
bien remunerada
|
7.9
|
6.0
|
9.8
|
|
No me admitieron
en mi facultad de procedencia
|
5.5
|
3.0
|
8.1
|
Uno de los objetivos de este estudio consistía en conocer
cuál es la imagen del maestro que tienen los estudiantes que
cursan estudios en esta Facultad. Con este fin se incluyó en
el cuestionario una lista con 10 características que
describen a un maestro para que los estudiantes indicaran el
orden de importancia de cada una de ellas. Los estudiantes
de la muestra indicaron lo siguiente:
Tabla Número 2
Rango de las características de un maestro según la opinión
de los estudiantes de la muestra por facultad de procedencia
|
|
Características
del maestro
|
Grupo
general
|
Estudiantes de Educación
|
Estudiantes de otras facultades
|
|
|
Competente (dominio
de la materia)
|
1
|
1
|
1
|
|
Responsable
|
2
|
2
|
2
|
|
Organizado
|
3
|
3
|
3
|
|
Comunicativo
|
4
|
4
|
6
|
|
Comprensivo
|
5
|
5
|
5
|
|
Creativo
|
6
|
7
|
4
|
|
Justo
|
7
|
6
|
7
|
|
Tolerante
|
8
|
8
|
8
|
|
Exigente
|
9
|
9
|
9
|
|
Estricto
|
10
|
10
|
10
|
Según se observa en la Tabla
Número 2 los estudiantes encuestados indicaron que
competente, responsable y organizado son las tres
características de mayor peso en un maestro. A su vez, las
tres de menor rango fueron tolerante, exigente y estricto en
la disciplina, esto es, es más importante para los
estudiantes que participaron en el estudio el dominio de la
materia que cualquier otra característica. Más de la mitad
de los estudiantes (57.2) categorizó esta característica
como la número uno. Los atributos de ser comunicativo,
comprensivo, justo y creativo, se relegan a un sexto y
séptimo términos de prioridades. El ser tolerante quedó en
el octavo lugar de importancia entre las diez que se
presentaron, tanto entre los estudiantes de la Facultad de
Educación como de otras facultades.
Al observar los rangos de las características de un maestro
que establecieron los estudiantes según la procedencia de
facultad éstos no reflejan diferencias significativas del
patrón general. Se observan diferencias en la característica
comunicativo, la cual los estudiantes de Educación
seleccionaron como la cuarta de mayor importancia, mientras
que los estudiantes de otras facultades la colocaron en
sexto lugar. También se reflejan diferencias en creativo,
pero a la inversa.
Se puede concluir a base de los datos analizados que los
estudiantes consideran los aspectos o niveles humanísticos
del maestro como comunicación, comprensión, creatividad,
justicia y tolerancia en segundo lugar, ya que se movieron
en orden de importancia en los rangos 4 to. al 8vo.
Tabla Número 3
Rango de las características según el género
|
| |
RANGO
|
| |
MASCULINO
|
|
FEMENINO
|
|
Competente
|
1
|
|
1
|
| Organizado |
2
|
3
|
| Responsable |
3
|
2
|
| Comunicativo |
4
|
7
|
| Creativo |
5
|
6
|
| Comprensivo |
6
|
4
|
| Tolerante |
7
|
8
|
| Justo |
8
|
5
|
| Exigente |
9
|
9
|
| Estricto |
10
|
10
|
El rango de las tres primeras características apenas
presentó variación por grupos, siendo constante entre las
opiniones de los estudiantes por facultad, sexo y año de
estudios. Se destaca en la distribución por sexo que justo
se relega a un 8vo. lugar en los varones mientras que en las
mujeres tiene un rango de cinco (Véase Tabla Número 3).
Escala de actitudes
Como se indicó anteriormente, para los cortes en la escala
de actitudes se establecieron tres categorías: alto (positivo),
medio y bajo (negativo). Estas se determinaron al sumar o
restar la mitad de la desviación estándar al promedio de las
puntuaciones obtenidas por el grupo de la muestra. Luego de
aplicar la fórmula se establecieron los cortes como sigue:
|
Alto
|
|
97 ó más
|
|
Medio
|
|
96 - 89
|
|
Bajo
|
|
88 ó menos
|
La distribución porcentual del comportamiento del grupo
general en términos de actitudes fue como sigue:
Actitudes del grupo en general
|
Alto
|
|
30.0%
|
|
Medio
|
|
35.0%
|
|
Bajo
|
|
35.0%
|
El 70% de los estudiantes
demostraron o reflejaron actitudes catalogadas como
regulares o bajas en la escala en relación con los
componentes que ésta medía. Esta clasificación se analizó
tomando en consideración diversas variables, a saber:
facultad, sexo y año de estudio. A continuación se presentan
los hallazgos:
Actitudes según la facultad de procedencia
|
Educación
|
Otras facultades
|
|
Alto
|
|
33.6
|
27.0
|
|
Medio
|
|
35.5
|
34.2
|
|
Bajo
|
|
30.9
|
38.8
|
Se encontró que la proporción de estudiantes de la Facultad
de Educación que reflejan actitudes positivas según las mide
la escala es mayor que los estudiantes de otras facultades.
Es necesario observar que casi un 40% de los estudiantes de
otras facultades se concentraron en la categoría baja o
negativa.
Una prueba de T reflejó que existe diferencia significativa
alta entre ambos grupos al .05 nivel.
Al analizar el comportamiento en la escala por sexo se
encontró lo siguiente:
Actitudes según el género
|
M
|
F
|
|
Alto
|
|
21.7
|
32.3
|
|
Medio
|
|
26.1
|
36.6
|
|
Bajo
|
|
52.2
|
31
|
Poco más de la mitad de los estudiantes varones de la
muestra reflejaron una actitud baja o negativa en
comparación con las mujeres.
La prueba de significancia (T) arrojó una diferencia
significativa entre estos grupos al nivel .05.
Actitudes por año de
estudio
|
| |
|
Año de estudio
|
| |
|
2do.
|
3ero.
|
4to.
|
5to.
|
Otros
|
|
|
Alto
|
|
28.8
|
31.0
|
28.9
|
37.5
|
32.5
|
|
Medio
|
|
36.5
|
36.9
|
30.3
|
33.3
|
40.0
|
|
Bajo
|
|
34.6
|
32.1
|
40.8
|
29.2
|
27.5
|
|
|
|
|
1.94
|
1.98
|
1.88
|
2.08
|
1.95
|
En relación con las actitudes del grupo por año de estudio
se observa que en segundo y cuarto año se concentra el por
ciento menor de estudiantes clasificados con actitudes
positivas o altas. En 4to. año el promedio fue el más bajo
en la escala (1.8).
Aunque se observan diferencias porcentuales el análisis
estadístico (ANOVA) no reflejó diferencia significativa
entre los grupos.
Resumen de los hallazgos
A continuación se presentan algunos de los hallazgos más
sobresalientes del estudio:
-
La mayoría de los
estudiantes de otras facultades (80%) tienen interés en
obtener la certificación de maestros.
-
Alrededor del 9% del grupo
de otras facultades indicó que trabajaría temporeramente
como maestro; la proporción mayor proseguirá estudios
graduados o trabajará en su profesión.
-
En relación con el curso
en que estaban matriculados, sólo el 10% de estudiantes
de otras facultades indicó que lo tomaba para subir el
promedio académico.
-
La mayoría del grupo
general de la muestra tomaba el curso como requisito
para la certificación.Alrededor de un 20% de los
estudiantes de otras facultades lo tomaba como electiva.
-
De las diez
características del maestro que se presentaron al grupo
bajo estudio, tanto los estudiantes de Educación como de
otras facultades señalaron en los tres primeros lugares:
competente, organizado y responsable.
-
Las características de un
maestro identificadas como humanísticas (ideográficas)
fueron catalogadas por los estudiantes en los rangos 4to
a 8vo. El ser exigente y estricto fueron constantes en
los rangos 9 y 10 por ambos grupos.
-
En la escala de actitudes
hacia el magisterio se observó una diferencia
significativa entre los estudiantes por procedencia de
facultad. El 75% de los estudiantes de otras facultades
se concentró en las categorías inferiores de la escala
(regular o baja) de actitudes.
-
Hubo diferencia
significativa en la escala de actitudes por sexo;
alrededor de un 80% de los varones se concentró en las
categorías inferiores de la escala.
-
No se observó diferencia
significativa en la escala según el año de estudio de
los estudiantes. Sin embargo, en los estudiantes de
cuarto año se reflejó el por ciento más bajo en la
categoría alta o positiva de la escala.
Implicaciones
En este estudio se logró examinar la opinión de un grupo de
estudiantes que están matriculados en los cursos que ofrece
esta Facultad. Este perfil se obtuvo en términos de su
percepción de valores hacia el magisterio, metas personales
y fines o propósitos de estudiar en la Facultad de Educación.
Uno de los énfasis al analizar recayó en la procedencia de
facultad de los estudiantes que nutren nuestros programas
académicos. La revisión de los datos de matrícula reflejó
que poco más de la mitad de los estudiantes-sección
pertenecen a otras facultades del Recinto, definiéndose así
la Facultad como una de servicio.
Los hallazgos del estudio son fundamentales para fines
internos de la institución. En este aspecto se pueden
identificar a los planificadores, quienes tienen que
armonizar los cambios que observan en las tendencias o
patrones de los estudiantes, así como en la demanda de
servicios específicos. Los decanos y directores de
departamentos necesitan conocer los intereses por los
diversos campos de estudio de los estudiantes, sus
motivaciones, sus necesidades educativas y sólo en esta
forma podrán revisar y crear programas académicos
específicos. A los directores de las unidades de asuntos
estudiantiles les es necesario conocer la demanda por
diferentes servicios y hasta qué punto los existentes
cumplen con esas necesidades señaladas, o de lo contrario
planificar nuevos programas reevaluando a su vez los
existentes.
Por otro lado, la Agencia Acreditadora de la Facultad de
Educación (NCATE) ha señalado la necesidad de analizar el
componente estudiantil que procede de otras facultades, y
que, como han bien refleja el estudio, se allega a la
Facultad en busca de la certificación de maestro con miras a
trabajar en el magisterio. Esto implica el cuestionar cuán
adecuadamente estos estudiantes reciben orientación, y si el
currículo que siguen está en consonancia con la política
curricular formulada para los estudiantes regulares de la
Facultad.
Al revisar la literatura se observa una preocupación de las
instituciones que preparan maestros por brindar una
formación balanceada y a la vez atraer candidatos talentosos
y comprometidos hacia la carrera del magisterio. Sería
conveniente examinar los ofrecimientos de esta Facultad y la
política de admisión para atraer el mejor recurso humano al
magisterio. Citando a Clark (1984) no se deben escatimar
esfuerzos humanos y económicos para que las facultades de
educación se constituyan en centros profesionales atractivos
aún para aquellos estudiantes que siendo talentosos optan
por otras profesiones. Hace un llamado a una gentil
revolución, que incluya una revisión de los componentes
curriculares adecuados incluyendo la fase conceptual,
investigativa y práctica, tecnología, materiales pertinentes,
tiempo adecuado de preparación, incentivos económicos y
otros.
La escala de actitudes que se incluyó en el estudio tomaba
en consideración la opinión de los estudiantes hacia
diversos componentes en la profesión del magisterio. Los
hallazgos de que alrededor de un 40% de los estudiantes de
otras facultades reflejaron una actitud baja o negativa nos
lleva a preguntarnos qué revisiones serían necesarias para
modificar las actitudes de estos estudiantes hacia la
profesión en general. Con miras a elevar la estima propia
del profesional de la educación es conveniente examinar más
detenidamente el perfil del estudiante matriculado en
nuestros cursos, tanto académicamente como vocacional. Sólo
de esa forma se lograrán armonizar los ofrecimientos con las
expectativas del futuro maestro.
Bibliografía consultada
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Academic Report ofthe President of Harvard University, year
1985-86.
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Clark, L. (1987). High school seniors react to their
teachers and their schools. Phi Delta Kappan, 68, 503-509.
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Woodring, P. (1987). Too bright to be a teacher? Phi Delta
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Apéndice 1
Estudiantes-sección en la
Facultad de Educación
según la facultad de procedencia Primer semestre 1990-91
|
| |
|
Facultad de Educación
|
Otras facultades
|
| Programa |
Total
|
Número
|
%
|
Número
|
%
|
|
| Total |
9,104
|
4,304
|
47.28
|
4,800
|
52.72
|
| EDPE |
1,782
|
1,219
|
68.41
|
563
|
31.59
|
| ECDO |
1,116
|
840
|
75.27
|
276
|
24.73
|
| EDIN |
331
|
133
|
40.18
|
198
|
59.82
|
| EDES |
504
|
397
|
78.77
|
107
|
21.23
|
| EDFU |
2,780
|
1,075
|
38.67
|
1,705
|
61.33
|
| TEED |
451
|
110
|
24.39
|
341
|
75.61
|
| EDFI |
2,062
|
514
|
24.93
|
1,548
|
75.07
|
| EING |
78
|
16
|
20.51
|
62
|
79.49
|
|
indice
| |
|