Cuaderno de Investigación en la Educación
Número 8, Mayo 1994


   

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Lenguaje integral y lectoescritura

Cristina Guerra Lozano
y Srta. Elizabeth Cuevas De Jesús, estudiante

Introducción

Durante los últimos años, el término "lenguaje integral" se ha escuchado insistentemente en el área de la educación. En Puerto Rico, se ha comenzado a divulgar información sobre este enfoque en universidades y escuelas. Las casas publicadoras están ofreciendo libros de texto bajo el lema de ser "integrales". Aunque lleva muchos años de auge en Estados Unidos, Inglaterra, Australia, Nueva Zelandia y otros países, en nuestra isla se trata de un movimiento reciente.

El propósito de este artículo es explorar cuáles son los principios fundamentales del enfoque de "lenguaje integral". Tal propósito es bastante ambicioso, puesto que este enfoque abarca todos los aspectos de la educación: currículo, administración, evaluación, entre otros. Por lo tanto, en este trabajo se enfatizará la visión del lenguaje integral en torno a los procesos enseñanza/aprendizaje y lectoescritura.

Finalmente, se exponen algunos comentarios sobre los problemas que enfrenta este enfoque para su aceptación en el ámbito educativo.



La filosofía de lenguaje integral

Conocimiento y educación

Hoy día no hay una definición universalmente aceptada de lo que es educar. Cada uno de los enfoques utilizados para la enseñanza en las escuelas está fundamentado en un concepto específico de lo que es conocimiento y en una definición particular de lo que es educar. ¿Qué es conocimiento?, ¿qué es educar en lenguaje integral?

El conocimiento no se adquiere sino que se construye socialmente. No es algo que se pueda transmitir del maestro a las "cabezas vacías" de los niños; tampoco es algo escondido que se "descubre" con una serie de procedimientos dados. El conocimiento, más bien, es construido por los seres humanos mediante las relaciones sociales. En la escuela tradicional, se parte de la premisa de que el maestro transmitirá su conocimiento a los niños, en la escuela integral se parte de la idea de que los niños y el maestro forman juntos una comunidad de aprendizaje que investiga y crea el conocimiento. El conocimiento es cambiante, las teorías científicas sobre el origen del universo o la estructura de los átomos cambian con el tiempo. El conocimiento es creado y recreado constantemente a través de la interacción social (Harste, 1990).

Si el conocimiento se construye socialmente, entonces, ¿cómo se ha de educar? Si el(la) maestro(a) y los(as) alumnos(as) trabajan juntos(as) en la construcción del conocimiento, entonces el alumno debe ser respetado y sus inquietudes deben ser el centro del panorama educativo. Si nos basamos en esta premisa, los(as) alumnos(as) deben elegir sus proyectos y desarrollarlos, seleccionando los medios para trabajarlos. El orden del salón de clases debe ser cambiado: los pupitres y estantes no deben ser organizados de forma que reflejen el autoritarismo del(la) maestro(a), los materiales deben estar al alcance de los alumnos(as) en todo momento, éstos tienen "voz y voto" en el programa de clases.

Estas propuestas no son nuevas. Están fundamentadas en movimientos progresistas como los que comenzó el filósofo y educador norteamericano John Dewey (1859-1952) en el siglo pasado con sus "escuelas progresistas", así como las escuelas de "aula abierta" de la década del sesenta. Actualmente, algunos de los proponentes principales de este enfoque son educadores como Kenneth Goodman (1986,1990), Jerome Harste (1990), C.S. Weaver y D. Watson, entre otros. Sus trabajos están fundamentados en autores tales como, Jean Piaget (1986), quien plantea el papel activo que juega el niño en su propio aprendizaje, y Lev Vigotsky (1985), quien señala la relación entre el aprendizaje y el alumno dentro de un contexto social. Además, han tenido gran influencia las investigaciones realizadas recientemente por autores como Y. Goodman, E. Taberosky y A. Ferrero en los campos de la lectoescritura, el análisis de desaciertos, el desarrollo temprano de la escritura y el análisis del discurso.


El aprendizaje

El aprendizaje es una transacción, un evento concurrente y no una consecuencia de la demostración o el modelaje de conductas. El que aprende está activamente buscando y construyendo significados. El aprendizaje es, sobre todo una actividad social, pues la participación de todos y cada uno de sus miembros marca los cambios que se producen en la construcción de nuevos aprendizajes. El alumno es quien conduce y ejecuta su aprendizaje, por lo tanto, el currículo se fundamenta en sus necesidades. Esto se hace de forma tal que al sentir el niño que el proceso educativo le pertenece, le dará la importancia que se merece (Cooper, 1993).

El(la) maestro(a) juega un rol vital, pues es quien, mediante el contacto directo con sus alumnos(as), conoce las necesidades, a partir de las cuales se elabora el currículo. De esta manera, en la escuela integral, el currículo se crea por los(as) alumnos(as) y el maestro(a), fundamentado en sus propias inquietudes y no en autoridades ajenas. Además, en el currículo deben integrarse las llamadas "materias" (ciencias naturales, ciencias sociales, artes, lenguaje), de modo que sea más auténtico para el alumno.

La evaluación debe ser holística, es decir, que cubra todo el proceso educativo del niño. Dentro de este marco, no hay cabida para los llamados "exámenes objetivos" o las "pruebas estandarizadas", que parten de la idea de que el aprendizaje es un producto medible. En su lugar, se evalúa mediante la observación del uso del lenguaje, los riesgos que toma el niño, sus actitudes y otros aspectos relacionados con el desarrollo del aprendizaje. Además de la observación, se recurre a métodos más formales como, por ejemplo, la colección de escritos y trabajos de los niños, conferencias en las que se discuten sus inquietudes, y las auto -evaluaciones de los alumnos.


El lenguaje

Como se ha explicado anteriormente, el conocimiento se construye socialmente. E.B. Smith sugiere que el desarrollo cognoscitivo se divide en tres etapas: 1) percepción, en la que el niño presta atención a una experiencia particular, 2) ideación, en la que el niño reflexiona sobre la experiencia y 3) presentación, en la que el conocimiento se expresa de alguna forma. Sin esta última etapa, el aprendizaje no se completa. El lenguaje es la forma de expresión más común, por lo tanto, su desarrollo es esencial y está relacionado directamente con el proceso de aprendizaje. De esta manera, el lenguaje es el medio del pensamiento y del aprendizaje (Goodman, 1986). Entonces, ¿cómo se aprende el lenguaje?

Según Kenneth Goodman (1986), el lenguaje no es innato, ni aprendido por medio de la imitación. El aprendizaje del lenguaje es un proceso de invención personal y social que se desarrolla por la necesidad de comunicarse. El niño comienza a inventar sonidos y, a medida que ve las respuestas positivas de los que le rodean, comienza a desarrollar su lenguaje hacia las formas convencionales. Hay además, otros aspectos importantes del desarrollo del lenguaje que se explican a continuación:

  1. La función precede a la forma
    El lenguaje satisface necesidades funcionales del niño. Al hablar, el niño no pretende seguir unas reglas específicas, sino ser comprendido. Así pues, los niños hablan antes de dominar muchos de los sonidos del dialecto adulto y producen oraciones mucho antes de dominar las reglas gramaticales de su formación. En este proceso, el niño cometerá muchos errores, sin embargo, su familia siempre acepta este lenguaje, pues entiende las etapas por las que está pasando.

  2. Del todo a la parte
    Los niños no empiezan a hablar palabra a palabra como muchos piensan. Cuando el pequeño dice "mamá", esta expresión puede significar "tengo hambre" o "cárgame". Los investigadores denominan a ésta, la etapa holofrástica. Cada palabra es, en realidad, una masa de lenguaje sin diferenciación que tiene un significado general en un contexto situacional particular. Poco a poco los niños empiezan a reconocer las partes y a generar sus propias reglas.

  3. Aprender a dar o significar
    El lenguaje del niño siempre tendrá significado dentro de un contexto social. Es por esto que se define al lenguaje como "inherentemente social". El lenguaje y su desarrollo es la base del currículo en la escuela integral, pues es mediante su uso que los niños se comunican y crean conocimiento. Por esta razón, el desarrollo de la lectoescritura es vital y ha de concordar con los preceptos sobre lenguaje y educación que se han discutido hasta ahora.
     

La lectoescritura

Es tanto el énfasis que se da a este aspecto del aprendizaje en este enfoque, que muchos piensan que lenguaje integral es un método para leer y escribir. No obstante, el lenguaje integral abarca todos los aspectos de la educación, aunque su forma particular de ver el proceso de lectoescritura es una de las bases de su teoría. Es mediante el lenguaje que se construye el conocimiento, razón por la cual el desarrollo de la lectoescritura tendrá una gran influencia en el proceso del aprendizaje. La forma en que se enseña la lectoescritura corresponde a la forma en que el niño aprende su lenguaje: del todo a las partes, de la función a la forma y dentro de un contexto real. Hay dos conceptos principales sobre la lectoescritura en el lenguaje integral:

  1. El aprendizaje de la lectoescritura ocurre de la misma forma que el aprendizaje del lenguaje oral. Al igual que el habla, la escritura es una forma del lenguaje, por lo tanto, la misma ha de aprenderse mediante eventos auténticos que satisfagan las necesidades del niño.

  2. El lenguaje es indivisible. Para aprender a leer no podemos "romper" el lenguaje en pedacitos como palabras aisladas o sílabas. Esto hace el aprendizaje de lectoescritura irreal y difícil. Además, las artes del lenguaje no son divisibles; hablar, escuchar, leer y escribir deben enseñarse de manera integrada.



La Lectura

Definición

Los métodos que se utilizan para la enseñanza de la lectoescritura están necesariamente fundamentados en una definición de lo que es lectura. Los métodos tradicionales de enseñanza de lectura se sostienen bajo preceptos como los siguientes:

  1. La enseñanza de la lectura sólo puede ser efectiva si el estudiante domina una serie de destrezas que sirven como prerrequisito para la lectura.

  2. La escritura (exceptuando algo de práctica con letras aisladas) debe ser pospuesta hasta que el niño aprenda a leer.

  3. La enseñanza de lectura se fundamenta en la práctica de las destrezas, es decir, se le da importancia al aspecto formal de la lectura y no al funcional.

  4. Las experiencias previas del niño son irrelevantes, siempre que la escuela provea con suficiente práctica en un orden lógico.

  5. Los niños pasan por unas etapas de apresto (estar listo para la lectura) que suponen el progreso en una jerarquía de destrezas hasta que dominan la lectura. Este progreso debe ser evaluado constantemente mediante exámenes formales (Cooper, 1993).

Estos principios están fundamentados en una visión de la lectura como una jerarquía de destrezas, muy aceptada en Estados Unidos. En Puerto Rico y en gran parte de Latinoamérica es aún de mayor aceptación la percepción de la lectura como reconocimiento de palabras. La enseñanza bajo este enfoque se apoya en dos formas básicas: el descifrado de letras y el reconocimiento de palabras completas. Se considera que la lectura comienza con el apareamiento de sonidos de letras, avanzando a sílabas, luego a palabras y, finalmente, la comprensión de lo leído. Se enseña la lectura por medio de libros de texto que enfatizan el descifrado y el reconocimiento de palabras, no la relevancia del material a leerse. También, se utilizan libros de fonética para practicar las sílabas aisladas por medio de la repetición (Freeman, 1988).

El lenguaje integral se apoya en el modelo transaccional de la lectura, en el cual se define la misma como un proceso de interacción entre el lector y el texto. En este proceso el lector construye significado del texto. Entre varios, se establecen los siguientes principios:

  1. El lector construye el significado durante la lectura. Utiliza la experiencia y el aprendizaje previo para encontrarle sentido al texto.

  2. El lector predice, selecciona, confirma y se auto-corrige a medida que intenta encontrarle sentido a la palabra impresa.

  3. La meta del lector es la comprensión del significado.

La experiencia previa del niño en eventos de lectoescritura será de gran influencia para su desarrollo en la escuela. Mediante las investigaciones llevadas a cabo en área de alfabetización emergente ("emergent literacy") se presenta una teoría de cómo se desarrolla la lectura en los niños mucho antes de comenzar la escuela. A continuación se detallan las etapas de desarrollo .


Etapas en el desarrollo de la lectura

Etapa emergente: Es la etapa durante la cual el niño espera aprender a leer. Se divide en temprana emergente y emergente. En la temprana emergente el niño "lee" el libro gracias a la memorización previa por haber escuchado la lectura en voz alta. Las ilustraciones son la guía principal en este proceso. En la fase emergente ya el niño comienza a señalar y parear ciertas palabras claves.

Etapa temprana: El niño se va convirtiendo en lector. Comienza a tratar de parear las palabras escritas con lo que dice al hacer sus lecturas en voz alta. El niño comienza a usar más las palabras claves en lugar de la memorización y las ilustraciones. También, se percibe un aumento en la autocorrección y la repetición de oraciones. Si se le da la oportunidad de escribir, comenzará a prestar más atención a la relación letra-sonido. Al final de este período, se observa que lee con mucha más naturalidad.

Etapa de fluidez: Ya el niño sabe leer, por lo que se debe enfatizar el mantener el interés en la lectura. El niño lee más variedad de libros, aumenta la velocidad de su lectura, responde emocionalmente a la misma y reduce su dependencia de la palabra oral.


La enseñanza de la lectura

La lectura, como se ha señalado, puede comenzar mucho antes que en la etapa escolar. Una vez que el niño alcanza la etapa escolar, se sugieren actividades que apoyen la transición a la palabra escrita. Esto se logra al fomentar que los niños usen estrategias como, por ejemplo, la confirmación, la autocorrección, la predicción, la inferencia y la voluntad de arriesgarse. Esto se logra mediante el uso de materiales auténticos, no de programas de libros de texto. En el salón de lenguaje integral, se lee principalmente buena literatura infantil, además de material relevante: etiquetas o "logos" de artículos conocidos, carteles con canciones, poemas. Se pueden tener centros auditivos donde los niños escuchen mientras leen el cuento, también es muy común el uso de libros grandes ("big books") para que todo el salón pueda compartir los cuentos. Ya en grados más avanzados se le ha de proveer al alumno de tiempo para la lectura independiente, sin el apoyo de la maestra. El maestro evalúa el progreso de los niños mediante las técnicas señaladas previamente: observación ("kidwatching"), conferencias en las que el niño comente sus lecturas, narración del cuento por el niño, análisis de desaciertos (naturaleza de los errores que comete el niño cuando lee), inventarios de lectura y muchos otros.



La escritura

Definición

Al igual que la lectura, la escritura es la construcción de significado. Ambas son procesos paralelos, por lo que no deben trabajarse independientemente, sino al mismo tiempo. Algunos preceptos que definen la escritura bajo el enfoque integral son los siguientes:

  1. El escritor incluye la suficiente información y detalles para hacer un texto comprensible para su público.

  2. La expresión del significado es la meta de todo escritor (Cutting, 1989).

Tradicionalmente, la enseñanza de la escritura se comenzaba mucho tiempo después de que los niños se habían iniciado en la lectura. Se enfatizaba la práctica de ejercicios para la escritura clara de letras aisladas y la corrección de la ortografía. En las etapas avanzadas, si se pedía a los niños que escribieran alguna composición, se evaluaba el "producto" final olvidando el proceso que conlleva escribir. En la escuela puertorriqueña, la escritura es realmente un medio para anotar todo lo que el maestro dice.

La visión de lenguaje integral de la escritura se fundamenta en investigaciones importantes realizadas por Yetta Goodman (1982) y otros, sobre la escritura de los niños de edad pre-escolar. Ellos estudiaron cómo las formas escritas que producían los niños muy pequeños eran los primeros intentos de éstos por construir significado. En realidad, el niño pasa por una serie de etapas de la escritura que se mencionan a continuación.


Etapas de la escritura

En el proceso de construcción de significado, el niño pasa por las siguientes etapas muchas veces desapercibidas e incluso, descartadas por padres y maestros.

  • Dibujos - El niño expresa ideas o cuenta historias mediante dibujo únicamente.

  • Garabateo - El contacto con el ambiente alfabetizado lleva al niño a experimentar con ciertas formas simbólicas que se traducen en el garabateo. Mediante investigaciones llevadas a cabo por Harste y Burke (1982) se demuestra cómo difiere el garabateo de niños de diversos ambientes lingüísticos (árabe, inglés y hebreo) y como se aproximan a la escritura característica de estas lenguas.

  • Letras desordenadas - Los niños usan algunas letras para identificar ciertas palabras o conceptos. Por ejemplo, un niño que se llame Manuel puede usar la "m" para representarse a sí mismo.

  • Deletreo inventado- El niño se aproxima a la escritura convencional pero al no dominar muchas reglas, inventa el deletreo.

  • Escritura Convencional - El niño escribe casi todas las palabras correctamente (Cooper, 1993).


La enseñanza de la escritura

Entre los seguidores de lenguaje integral hay dos posiciones sobre cómo debe trabajar el maestro o la maestra con el desarrollo de la escritura. Mientras algunos defienden la intervención temprana del maestro para guiar al niño a la utilización de formas convencionales, otros entienden que la adquisición de estas formas la desarrollará el niño prácticamente solo, según vaya leyendo y acostumbrándose a los convencionalismos.

Todos concuerdan en que el aprendizaje de la escritura se desarrolla paralela y paulatinamente con la lectura. Así pues, se le da al niño la oportunidad de escribir cartas (bien sea a sus compañeros o la maestra), mensajes, reacciones a lecturas, cuentos, entre otros. Los trabajos escritos del niño son guardados en portafolios en los que se evaluará el proceso por el que ha pasado el niño en la creación de sus escritos. Se enfatiza la escritura como proceso, no como producto, guiando al niño en las fases más importantes de la misma a saber: selección del tópico, expresión de ideas, revisión y publicación. El niño puede ser ayudado en este proceso por el maestro o la maestra o por sus compañeros y se le brinda oportunidad de compartir sus escritos en diversos medios de publicación (libros, boletines, periódicos estudiantiles, lectura de su trabajo a la clase, entre otros). El maestro o la maestra no enfatiza la corrección ortográfica, sino la expresión del significado dando prioridad a la función sobre la forma.

Aunque para la presentación de este trabajo se han comentado la escritura y la lectura de forma separada, ambas áreas son vistas por el educador integral como integradas e indivisibles y de esa forma son tratadas en el salón de clases.


Comentarios y reacciones finales

¿Se podrá convertir el lenguaje integral en el enfoque seguido por las escuelas puertorriqueñas? Actualmente, el Departamento de Educación intenta llevar información sobre lenguaje integral a los maestros para que éstos lo apliquen en los salones de clase. Esto lo esperan lograr mediante conferencias y distribución de ciertos materiales informativos. Cuando examinamos las bases del enfoque de lenguaje integral, descubrimos que sus visiones sobre lo que es educación y sobre lo que alfabetización son muy diferentes a las que se tienen en Puerto Rico. Kenneth Goodman señala, en su libro What's Whole in Whole Language? que la implantación del lenguaje integral es imposible si no hay un maestro integrante, uno que esté comprometido y, sobre todo, que entienda este enfoque. Una visión de este tipo no se logra comprender leyendo un folleto ni asistiendo a una conferencia. Además del estudio de las propuestas del lenguaje integral, es necesario tener unas actitudes positivas hacia los niños y un respeto hacia el conocimiento particular de éstos, así como su dignidad como seres humanos y, ante todo, un deseo genuino de democratizar el salón de clases, sin cabida a una relación autoritaria entre maestro y alumnos.

Muchísimos maestros con actitudes positivas hacia los niños se confunden ante la desinformación que reina en las escuelas sobre lo que es lenguaje integral, creándose conceptos equivocados sobre el enfoque. Lenguaje integral es mucho más que establecer unas unidades temáticas a través de currículo o tener unos libros infantiles en la esquina del salón, aunque éstos son pasos importantes hacia una transición integral. Lenguaje integral abarca cambios en la forma de ver el currículo, la evaluación y la administración de escuelas. Este enfoque no puede imponerse desde afuera, debe nacer del corazón mismo de la educación, el salón de clases. Este enfoque no es compatible con sistemas educativos excesivamente centralizados en los que se toman las decisiones de arriba hacia abajo. Este enfoque no puede ser evaluado mediante pruebas estandarizadas que miden destrezas aisladas destrozando el lenguaje y el propio conocimiento en pedacitos abstractos, y que dividen a los alumnos en sobre promedio, promedio y bajo promedio. Este enfoque no es una moda, quienes se han dedicado en serio a estudiar sus raíces han encontrado abundantes investigaciones llevadas a cabo en los campos de psicología, psicolinguística, sociología y antropología que sustentan los principios del lenguaje integral. Este enfoque toma tiempo, requiere paciencia y una forma distinta de ver a los niños y a la educación.

El lenguaje integral parte de la premisa de que la escuela debe dar poder al niño sobre su aprendizaje. En el lenguaje integral, el niño se expresa y hace de la lectoescritura y de la educación su propia experiencia. Según Harste (1990), la educación es vista como indagación y el maestro como investigador. Busca darle voz a los usualmente silenciados. ¿Cómo un programa que tiene estos objetivos puede ser implantado en nuestro sistema público? ¿Es esto lo que busca nuestro país? El desarrollo del movimiento de lenguaje integral depende de las respuestas que demos a éstas y otras interrogantes.


Bibliografía
 

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Cooper, David. (1993) Literacy: Helping Children Construct Meaning. Boston: Houghton Mifflin.

Cutting, Brian. (1989) Getting Started in Whole Language. Wisconsin: The Wright Group.

Freeman, Yvonne. (1988) "Métodos de lectura en español: ¿reflejan nuestro conocimiento actual del proceso de lectura?" Lectura y Vida. Septiembre, pp. 20-27.

Goodman, Kenneth. (1986) What's Whole in Whole Language. New Hampshire: Heinemann Educational Books.

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Goodman, Yetta. (1982) "El desarrollo de la escritura en niños muy pequeños". Nuevas perspectivas sobre los procesos de lectura y escritura. México: Siglo Veintiuno, pp. 107-127.

Harste, Jerome. (1990) "Que queremos significar ahora con la lectura?". Lectura y Vida. Diciembre, pp. 5-10.

Harste, J y Burke, C. (1982) "Predectabilidad: un universal en lectoescritura". Nuevas perspectivas sobre los procesos de lectura y escritura. México: Siglo Veintiuno, pp.50-67.

Rigg, Pat. (1991) "Whole language in TESOL". TESOL Quarterly. Otoño, pp. 521-541.

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