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Liderazgo
Moral
Idalia I. Zavala Maldonado
Estudiante Programa doctoral Facultad de Educación
Recinto De Río Piedras Universidad de Puerto Rico
Las instituciones educativas
adjudican lo que en ellas ocurre a la calidad de la
interacción entre los individuos que componen su comunidad u
organización. Estas comunidades de servicio pueden contar
con la infraestructura básica para alcanzar sus metas, pero
es el factor humano, las acciones y la convivencia que se
desarrolle en éstas lo que permitirá establecer la calidad
del producto de las mismas. Con el propósito de que el
componente humano, los servicios y los recursos, las metas y
los propósitos de la organización interactúen
coordinadamente y ésta pueda ser denominada como una
verdadera comunidad de aprendizaje, la figura del líder
emerge como un elemento esencial en el establecimiento de
una filosofía exitosa.
El factor liderazgo no es un elemento mágico. De igual
forma, no es la única solución a las diversas situaciones
que inciden en la médula del servicio que presta toda
organización. La institución educativa, como una
organización, no está ajena a esta controversia. En ella se
materializa el proceso de enseñanza y aprendizaje formal y
surge la figura del maestro como una herramienta esencial
para establecer el éxito educativo. Esta figura es
significativa, ya que será la calidad de su ejecución (liderazgo)
lo que determine su efectividad y contribución en la
organización de la cual forma parte.
Naturaleza del concepto liderazgo
La visión moderna de liderazgo le adscribe al líder una
función de promotor, agente catalítico y de cambio colectivo.
Este es un ente social y moral para quien el conocimiento y
peritaje no es exclusivo de su dominio. Lipham (1973) lo
define como aquella conducta del individuo que inicia una
nueva estructura en interacción con el sistema social. Por
su parte Bird (1940) establece que el líder es un
facilitador que permite el trabajo cooperativo en el cual
las destrezas superiores de éste lo llevan a alcanzar fines
y satisfacer necesidades. Otras escuelas de pensamiento
conciben al liderazgo como una habilidad o destreza natural
y como característica personal que facilita el
establecimiento de las relaciones entre los individuos.
Pejza (1985) señala que el liderazgo se ejerce sobre las
personas, ya que los objetos se administran. Un líder debe
poseer un marco claro de la visión de la organización para
orientar la dinámica del desarrollo individual y grupal.
Estas características se complementan con la proyección de
credibilidad, lealtad, compromiso y conocimiento de las
cosas y de la habilidad para canalizar la tarea dependiendo
de la naturaleza de los individuos y de la organización. Es
por ello que un líder no existe en el vacío, éste se
desarrolla en un ambiente constituido por individuos y
determinado por un marco histórico, filosófico, religioso,
cultural, social, político y económico.
El liderazgo, para ser percibido como exitoso, requiere que
se reconozca la interacción entre los seres humanos en un
tiempo y espacio determinado. A tales efectos, los
investigadores ha n tratado de establecer cuáles son las
características de un líder exitoso, sin embargo, no han
logrado un perfil definitivo. Se ha señalado que un líder
debe poseer la habilidad para comunicarse efectivamente;
desarrollar patrones de interacción humana cálidos; mostrar
interés por las situaciones sociales; estar disponible,
escuchar y trabajar articuladamente; proyectarse hacia el
futuro; lograr la credibilidad; manejar el poder de acuerdo
con la situación que impere; aceptar retos, ser proactivo y
proyectarse con seguridad.
El éxito de un líder no radica en el adiestramiento recibido
para desempeñarse como tal o en las características
señaladas anteriormente. Existe un factor que no se ha
podido determinar y que marca la trayectoria del éxito de un
líder. Ese factor clave podría estar íntimamente relacionado
con la personalidad, el ambiente y la forma en que éstos se
entrelazan para que se propicie el desarrollo de un estilo
de liderazgo. La visión en torno al liderazgo ha cambiado
durante los pasados 50 años. La búsqueda para explicar la
conducta humana en lo relacionado con el liderazgo y su
impacto en la organización produjo el origen del concepto:
estilo de liderazgo. Lewin (1939) señala que el estilo de
liderazgo se puede clasificar en tres grupos denominados:
democráticos, autocráticos y "laissez-faire". Estos estilos
se concibieron partiendo del enfoque de observación directa.
Esta clasificación permitió explicar la relación del líder
con los que reciben el impacto de su liderazgo, los
subordinados. Más adelante se explicaron los estilos de
liderazgo partiendo de las tareas que se realizaban. Se
comenzó a visualizar al líder como uno que propiciaba que se
alcanzara la meta o que mantenía la cohesión del grupo
(Cartwright, 1960). El liderazgo fue categorizado de acuerdo
con la función que el administrador realizaba en la
organización: promotor de cambio, intérprete de la
estructura organizacional, favorecedor del continuo
desarrollo de la organización (Katz, 1966). Una de las
concepciones de mayor impacto en torno al liderazgo y a la
motivación la introdujo McGregor (1960). En ésta se describe
al líder partiendo de la percepción del seguidor. La misma
es conocida como Percepción Organizacional X Y. Responde a
la visión del liderazgo no como consecuencia de la autoridad
que se deriva del puesto, sino por el contrario, a la
capacidad que el individuo refina a través de su vida.
Wiles (1984) señala que el liderazgo se manifiesta en
respuesta a las diversas funciones que el líder puede asumir:
experto, instructor, adiestrador, demostrador, consejero,
recopilador de datos, evaluador, entre otros. En las
instituciones educativas, debido a que son sistemas abiertos,
lo que allí ocurre es producto de un proceso en el cual los
componentes de la organización interactúan con el propósito
de mejorar los servicios, la calidad de vida en la
organización y como resultado, el aprendiz recibe y
retribuye de forma óptima. Es por tal razón que el liderazgo
recae no solo en la acción, sino en la interacción de los
individuos que participan en la organización. Esto implica
que el líder tiene que interactuar en el nivel individual,
grupal, organizacional, comunitario y social.
Visión moderna del liderazgo
El concepto de liderazgo, usualmente, se ha identificado
como un sinónimo de gerencia en el cual los procesos,
estructura, funciones y las formas indirectas de
comunicación son esenciales (Zaleznik, 1989). Se obvia el
factor humano, buscando condicionar respuestas y resultados.
Sergiovanni (1992) postula que las definiciones que se han
elaborado relacionadas con el liderazgo se centralizan en el
aspecto de las relaciones interpersonales o en la forma en
la cual el líder puede combinar su estilo de acuerdo con las
necesidades de sus subordinados. El énfasis es hacer las
cosas bien olvidando hacer cosas correctas (Bennis, 1985).
Esto crea una tendencia hacia la mediocridad y hacia el
esfuerzo mínimo. Se responde básicamente al esquema teórico:
líder/seguidor, lo cual carece del elemento íntimo de la
visión e interpretación de todo lo que incide en el ser
humano.
Con el propósito de atender las deficiencias del concepto
clásico de liderazgo surge el liderazgo moral. Este concepto
es una expresión de las creencias e ideas, de los ideales y
valores, y de la razón y el compromiso por el bienestar
común. Según Greenfield (1991), un recurso importante de
influencia interpersonal lo constituye la perspectiva moral
y la visión de su yo, de su trabajo y de los propósitos que
guían el trabajo. La visión moral se nutre de los valores e
ideales que se transforman en el compromiso moral cuando la
acción corresponde con éstos.
Etzioni (1988) lo denomina moralidad, emoción, lazos
sociales que redundan en un liderazgo fundamentado en la
moral. Más allá de factores externos, está la chispa interna
que motiva al individuo a realizar lo correcto. En su modelo
de Liderazgo, Sergiovanni (1992) establece tres componentes
esenciales para determinar qué es lo correcto: manos del
liderazgo "hands" se refiere a la conducta que es adecuada y
lógica de acuerdo con la circunstancia que se considere;
corazón del liderazgo "heart" responde a las creencias,
valores, expectativas y compromiso que constituyen su visión
personal, ya que su mundo interior es la base para la
realidad, y cabeza del liderazgo "head" se refiere a las
teorías que desarrolla el líder a través del tiempo y la
habilidad para combinar este conocimiento con la experiencia
estableciendo su visión de cómo opera la realidad. Los tres
componentes anteriormente descritos se tienen que
materializar para que la ejecución del líder responda y
reafirme sus convicciones. Además, Sergiovanni (1992)
establece que la relación de estos componentes se produce
desde el corazón a la cabeza, a la mano y nuevamente ésta
incide en los componentes anteriores. De esta forma, existe
una reflexión continua sobre los individuos y sobre el
ambiente que rodean al líder. En esta relación es esencial
la formación valorativa del individuo y de sus perspectivas
morales e ideales. Con el propósito de llegar a este
conocimiento o formación valorativa, ética y moral, Lewis
(1992) establece los siguientes medios:
autoridad- tomar en
consideración la palabra o creencia establecidas por
otros.
lógico deductivo- someter las creencias a
razonamientos.
experiencia- adquirir el conocimiento a través de
los sentidos.
emoción- sentir qué es lo correcto (no está
asociado con la emisión de juicio).
intuición- pensar en forma inconsciente y
racional.
científico- recopilar información a través de los
sentidos para elaborar un proceso lógico de análisis.
La ejecución del individuo
está cimentada en los constructos valorativos y morales que
se van arraigando a través de la vida y filtrados por los
seis medios anteriormente descritos. Los sistemas de valores
que el individuo construye y modifica a través de toda una
vida constituyen el marco de referencia principal que éste
utiliza al momento de tomar decisiones e interactuar con los
restantes seres humanos. La respuesta que genera el
individuo está fundamentada en los aspectos intrínsecos
relacionados con la motivación y los intereses que se
deriven de una situación en particular. Sergiovanni (1992)
sintetiza los medios presentados por Lewis (1992) a través
de categorías que le permiten al individuo adquirir el
conocimiento moral:
oficial: se refiere
a la autoridad secular, ciencia y lógica
semioficial: comprende la experiencia y la
intuición
no oficial: se refiere a la autoridad sagrada y a
la emoción
En la visión de liderazgo
presentada por Sergiovanni (1992), el interés comunitario se
considera sobre el individual. Los individuos actúan
motivados por diversos agentes o factores. .En la teoría
clásica sobre motivación se establece que se deben
satisfacer una serie de necesidades previo a generar una
acción favorable a los intereses de la organización, y las
cuales generalmente están relacionadas con el interés
personal de cada individuo; en este enfoque se concibe el
liderazgo bajo un sistema único mediante el que se
satisfacen necesidades. Esto implica que aquello que es
recompensado recibe respuesta de acción por parte del
individuo. En el liderazgo moral la convicción de lo
correcto motiva la acción del individuo guiado por el
beneficio colectivo.
Dentro de este nuevo paradigma de liderazgo, la autoridad
moral de acuerdo con Etzioni (1988), se produce debido a que
existe un compromiso moral del individuo que determina las
decisiones que toma y la conducta observada. Este compromiso
apela al yo interno, a la definición de lo bueno y lo malo,
de lo correcto y lo incorrecto, de lo moral y lo inmoral.
Sergiovanni (1992), dentro de esta línea de reflexión,
establece que las acciones y decisiones del individuo están
generadas por su interés particular y en especial por los
valores y por las creencias. La evidencia es clara, el
interés particular no es suficientemente poderoso para
generar la motivación humana. Al individuo lo mueve a actuar
sus creencias de lo que es correcto, su sentimiento en torno
a las cosas y las normas por las cuales se ha formado. De
acuerdo con Etzioni (1988), en términos generales la moral,
los valores y los lazos sociales influyen en el
establecimiento de un liderazgo fundamentado en estos
aspectos. En este marco teórico se establecen las reglas que
conducen a la motivación:
-
Lo recompensado se lleva a
cabo- motivación extrínseca y calculada.
-
Lo que es recompensado se
realiza- motivación intrínseca.
-
Lo que es considerado
bueno se realiza- compromiso, obligación moral.
La acción del individuo se
resume en lo que Sergiovanni (1992) denominó la autoridad
moral. Esta descansa en la obligación y compromisos
contraídos, producto de compartir un sistema de valores,
ideas, creencias e ideales. El liderazgo fundamentado en la
autoridad moral genera compromiso e interdependencia. El
mismo se puede describir mediante cinco dimensiones:
-
Autoridad Burocrática- es
jerárquica, nace de reglas, reglamentos, mandatos y
expectativas de la ejecución. El liderazgo descansa en
estándares pre-establecidos contra los cuales la
ejecución del individuo se contrasta.
-
Autoridad Sicológica- está
fundamentada en las relaciones humanas. Se desarrolla en
un clima estructurado en las relaciones y afinidad de la
personalidad del individuo. La respuesta es equivalente
a la recompensa.
-
Autoridad Técnico/Racional-
se destaca el pensamiento lógico y científico, utiliza
las teorías e investigaciones provocando respuestas y
ejecución limitada.
-
Autoridad Profesional- se
sustenta del conocimiento y peritaje del personal,
promueve el diálogo para establecer la conducta
profesional. Permite la ejecución del individuo siempre
que ésta se produzca dentro de los parámetros
profesionales establecidos.
-
Autoridad Moral- se
fundamenta en el compromiso y la obligación producto de
un sistema de valores morales, éticos e ideales
compartidos. La respuesta se produce por razones morales,
la práctica es colectiva llevando a una ejecución
consistente.
El individuo va evolucionando
dentro de estas dimensiones hasta alcanzar un alto grado de
abstracción moral. Es aquí donde el líder es un ente que
genera y propicia que todos los elementos básicos que
constituyen una comunidad de aprendizaje trabajen hacia la
excelencia educativa y se consagren en una comunidad
virtuosa.
Cada componente de la comunidad proyectará su compromiso,
conocimiento y dedicación a través de sus acciones. De estas
acciones individuales, la comunidad derivará su convenio
moral, y el acuerdo se transformará en uno colectivo.
Entonces se transformará la organización en comunidad cuando
los propósitos, valores, creencias y profundo compromiso con
el mejoramiento continuo se hagan evidentes; cuando las
normas, códigos morales, visión, funciones y
responsabilidades se establezcan, divulguen, respeten y se
cumplan por convicción de que es lo correcto.
Perfil del líder moral
Una comunidad de aprendizaje, una comunidad de servicio, una
comunidad de profesionales, una comunidad de líderes, UNA
COMUNIDAD VIRTUOSA, trasciende a la institucionalización de
un ambiente donde conviven profesionales que realizan sus
tareas más allá del límite. Un lugar donde el trabajo fluye,
una verdadera comunidad donde la respuesta de sus miembros
está condicionada por la razón moral y la ejecución es
consistente con ésta. Una comunidad donde la necesidad de
una supervisión constante y directa se hace tenue a medida
que aflora el verdadero profesional en cada uno de los
miembros de ésta.
Una vez se logra este estado de conciencia o evolución
espiritual racional, cada componente de la comunidad se
convierte en líder y en servidor, ya que todas sus acciones
están dirigidas a transformar el bienestar existente a uno
de continua bonanza. Un líder creativo, cuyas acciones se
enmarcan en el conglomerado de valores y creencias que
definen su comunidad. Un líder ávido de más conocimiento, de
más herramientas que le permitan contribuir de manera más
efectiva. De esta forma, las características individuales se
trasladan a las de la comunidad. Una comunidad:
-
abierta a las ideas que
facilitan el trabajo en equipo, donde hay un
reconocimiento común
-
flexible
-
donde se desarrollan
líderes - seguidores - servidores
-
actualizada que visualiza
el aprendizaje como una actividad para toda la vida
-
dispuesta a experimentar y
compartir
-
con un ambiente de apoyo
-
donde los mejores líderes
son los mejores servidores
-
accesible
-
donde los líderes dependen
del conocimiento y peritaje
-
donde se comparte el
conocimiento y las destrezas
-
donde todos contribuyen y
reciben
-
en la cual el aprendizaje
y el liderazgo son equitativos
Esta ola transformativa la
puede generar el director de la institución, buscando de una
reacción en cadena ininterrumpida pero guiada por la razón.
Una vez se logre la participación por convicción moral, el
director dispondrá de más tiempo para administrar, coordinar
y facilitar el flujo de trabajo. Es por ello que el
liderazgo moral requiere que en la comunidad se establezcan
normas comunes y se desarrolle un sentido de profesionalismo
para que cada miembro sea su mejor supervisor, su mejor
crítico. Las acciones de la comunidad estarán guiadas por
los valores, por las creencias e ideales de sus componentes
y por la visión de la realidad que los miembros de ésta
hayan establecido a través del compromiso y el convenio
colectivo o contrato moral y profesional.
Conclusiones e implicaciones relacionadas con el
liderazgo moral
El liderazgo moral constituye una expresión más compleja que
la del liderazgo transformativo. La aspiración fundamental
de este estado de conciencia está sustentada en la
transformación del líder en servidor y de la organización en
una comunidad de aprendizaje y en una comunidad virtuosa. La
transformación descrita permite que el director, principal o
gerente de esa comunidad disponga de más tiempo para
coordinar, facilitar, interactuar con la comunidad,
reflexionar y continuar administrando el flujo de
experiencias que se materializan día a día. Este liderazgo
apela a un compromiso continuo y marcado con el bienestar
colectivo. Permite proveer a los más jóvenes y a los demás
componentes de la organización las vivencias que fortalezcan
el espíritu y el conocimiento.
El liderazgo moral no se adscribe exclusivamente al ambiente
profesional, éste trasciende la vida diaria de todos los
individuos que hayan internalizado los principios esenciales
del mismo. Conlleva una revisión interna y externa de
creencias, valores, actitudes, ideales y ética. Además,
conlleva una reflexión continua y demanda de cada miembro de
la comunidad una transformación profunda y verdadera.
Al ser una filosofía de vida, la adopción de un liderazgo
moral requiere romper paradigmas. Demanda un nuevo estado de
conciencia, constituido por profesionales, líderes,
servidores e individuos creativos en continua búsqueda de
alternativas para contribuir a cimentar la virtuosidad de
una comunidad de aprendizaje.
Ha llegado el momento en que los sistemas educativos deben
aceptar la necesidad de transformarse. A tales efectos,
deberán evaluar sus principios en torno a la percepción de
la sociedad puertorriqueña y su responsabilidad en la
formación del ser humano íntegro.
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