Cuaderno de Investigación en la Educación
Número 13, Mayo 1998


   

Para obtener en formato Pdf
presione sobre el logo

 
 

Introducción

La presentación de este Cuaderno tiene un significado muy especial, ya que en el mismo se exponen dos trabajos producidos por el fenecido, Dr. Juan Manuel Morales en colaboración con un grupo de sus estudiantes. “Juan Ma”, como era cariñosamente conocido en la Facultad de Educación, fue profesor en el Programa de Orientación y Consejería de la Escuela Graduada. El me entregó estos manuscritos hace dos años, motivado por su genuino deseo de aportar una obra suya al Cuaderno. Conociendo a “Juan Ma”, sé que su cariño y deseo de darme fuerzas para continuar dirigiendo el CIE, le motivaron a darme la ardua tarea de publicar estos artículos que según él, le habían costado mucho trabajo terminar a causa de su enfermedad. Me comprometí a revisar y editar los manuscritos, sin saber que eventualmente, esta publicación sería un compromiso con el hacer perdurable y el recuerdo de un gran compañero de trabajo. Compañero que conocí muy poco, pero que en el momento de darle rumbo a mi vida intelectual y académica, me dio la fuerza y el valor para tomar la decisión de irme a estudiar el doctorado en la Universidad de Harvard.


Hoy, el Cuaderno cumple su compromiso y se engalana al presentar dos estudios relacionados a la temática de los estudiantes de nuevo ingreso y su adaptación al mundo universitario. El lector encontrará en estos artículos las ideas que preocupaban la mente creadora del doctor Morales. Sus estudiantes, la Dra. Carmen Rosado Pacheco, la Prof. Nivia Fernández, la Prof. Ana E. Quijano de Rodríguez y la Srta. Blamaris Falcón, colaboraron y aportaron a la idea de que los servicios de orientación y consejería son vitales para la adaptación de los estudiantes universitarios de nuevo ingreso y necesarios para promover en éstos una calidad de vida óptima. En el primer artículo, se presenta un estudio relacionado con el efecto que produce un adiestramiento, donde se combina el enfoque cognoscitivo con el conductual, en la depresión leve y las destrezas de ajuste al mundo universitario de un grupo de estudiantes de primer año, matriculados en una universidad privada. El estudio refleja la preocupación del doctor Morales y sus colegas por buscar formas alternas de ayuda a jóvenes, que frente al difícil proceso de adaptación al mundo universitario, desarrollan el problema de salud mental denominado depresión. La lectura de este estudio hace evidente la importancia que tiene el desarrollo de las destrezas de ajuste social en los comienzos de la vida universitaria.


El segundo estudio tiene como propósito definir el perfil del estudiante de nuevo ingreso a la Facultad de Educación del Recinto de Río Piedras, éste fue desarrollado durante el año académico 1995-96. En el mismo se trata de auscultar la forma en que las metas y los objetivos de la Facultad son congruentes con las necesidades socio vocacionales de los estudiantes admitidos. El perfil, producto de esta investigación, le ofrece al lector una idea más concreta y definida de quiénes son los estudiantes que ingresan a la Facultad y las razones que a éstos los motivan. La lectura de este estudio puede servir como un medio de reflexión para los profesores, ayudando así a que se tengan un mejor entendimiento de las metas personales que persiguen los estudiantes de nuevo ingreso.


Invitamos a todos a leer en forma reflexiva este Cuaderno, recordando al Dr. Juan Manuel Morales a la vez que vislumbramos formas de cómo darle continuidad a sus ideas. Los colegas que hemos trabajado en editar y publicar este Cuaderno sabemos que todo lector sacará buen provecho de las ideas plasmadas por el que fue un gran ser humano y colega.


EN MEMORIA


Por: Prof. Silgia M. Navarro, Catedrática Asociada, Facultad de Educación

Nos señala el mensaje de los proverbios que el hombre es en su corazón tal como es en su pensamiento. Entonces Juan Manuel Morales fue modelo de coherencia espiritual. Justamente de la abundancia de su ser produjo su obra. Sus labios hablaron de lo que sus manos obraron, y sus manos crearon a partir de los cimientos de sus más genuinas creencias.


Dijo Hostos que, “consagrado por la educación de la verdad a la alteza natural, de su destino, el hombre no es hombre si no es bueno”. No es nada la armonía entre las ideas y las prácticas si no se fundamenta en la virtud. Juan Manuel fue sobre todas las cosas un hombre de bien, que se educó en la consigna cristiana de “la verdad os hará libre”.


Guiado por la fuerza del amor dedicó múltiples horas a la labor de consejería familiar. El contenido de sus orientaciones se nutría tanto de sus excelentes conocimientos profesionales como de la profundidad de sus convicciones pastorales. Hombre de razón, alimentado por la fortaleza de la fe, utilizaba la palabra sagrada en apoyo de la solidez científica. Sus aconsejados, pacientes o amigos, hallaron asidero en la corriente bíblica que subyacía a través de sus enseñanzas. El testimonio de sus amigos da cuentas de los textos que servían de norte a su quehacer terapéutico: Busqué a Jehová y él me escuchó y me libró de todos mis temores.


Su amigo, el Dr. Carlos López Almodóvar resume los gestos de su vida de la siguiente manera: “El doctor Morales ayudó a tantos a salir de la depresión y ansiedad con sus consejos asertivos. Intervino en crisis matrimoniales que restablecieron la confianza y ayuda recíproca entre las parejas. Ayudó a mejorar el aprovechamiento académico a estudiantes de todos los niveles. Fue accesible y facilitador terapéutico de cientos de personas que buscaron sus valiosos servicios. Realizó talleres para mejorar la comunicación de grupos a través de toda la Isla de Puerto Rico. Ayudó a restablecer la armonía de muchas familias. Apoyó de diversas formas a entidades que promueven la superación moral y espiritual de la sociedad puertorriqueña. Entre estas agrupaciones están: Asociación Bíblica Universitaria, Campamento Camino, Verdad y Vida; Sociedad Bíblica de Puerto Rico y Comunidad Evangélica de Cupey.


Sus estudiantes lo recuerdan como un profesor exigente, incapaz de colaborar con la mediocridad o de coexistir con el conformismo. Su actitud docente establecía un balance entre el reto audaz y el apoyo incondicional. Todo lo corregía: su propia laboriosidad constituía un ejemplo inspirador. Obcecado y obstinado porque no toleraba el descuido; sin embargo era el consejero portador de la sugerencia orientadora. A su lado, el alumno tuvo una sola opción: llegar al máximo de sus potencialidades, realizar el límite de sus capacidades.


Hay seres con largas biografías que diluyen su existencia en un caminar intrascendente. Otros consumen su vida, como una explosión cuyas partículas continúan siendo productivas por mucho tiempo y diferentes maneras. Como Martí, a la manera de los grandes maestros, condensó todo su resplandor en el lapso de una vida muy breve.


Fue un fulgor. Resplandeció con fuerza, vivió con ahínco, dio a manos llenas; se fue pronto, pero quedó su legado, un huellario largo de experiencias compartidas. Amigos de su solaridad humana, estudiantes de su profesorado, ovejas de su pastoreado o compañeros de su capacidad de compañía, su paso por estos senderos fue una cosecha de frutos abundantes.


Con su vida, el mensaje proverbial se hizo realidad: “Con la sabiduría que sale de su boca el hombre conseguirá todo lo bueno: cada uno recibe la recompensa de sus obras”. Además de la recompensa que su inquebrantable fe le depara en otros niveles de la existencia, Juan Manuel recibe hoy en la memoria y en el afecto de quienes le conocieron el reconocimiento que su hechura de bien se supo ganar con la voz, con la palabra, con la sabiduría que salió de su boca o con los quehaceres que su generosidad produjo.

 

indice  |