Cuaderno de Investigación en la Educación
Número 16, Mayo 2001


   

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El Proceso de Cambio de la Escuela Intermedia: Hacia un Modelo Transformativo para crear una Comunidad de Aprendizaje
Dr. Jorge A. Maldonado

 

 

Introducción

Este estudio descriptivo de la literatura relacionada con la escuela intermedia se desarrolla tomando como base la ponencia, que preparara el autor para la Cámara de Representantes del Gobierno de Puerto Rico en reacción a la Resolución # 1135 del 6 de mayo de 1997, en la cual se propone realizar una investigación de la situación actual de la Escuela Intermedia en el Sistema de Educación Pública y Privada de Puerto Rico para su atención inmediata.

Se incluye una revisión de la literatura en el área, situación actual de la escuela intermedia, necesidad de cambio, hallazgos más significativos de la literatura, un modelo de naturaleza transformativa para el proceso de cambio hacia una comunidad de aprendizaje, conclusiones, recomendaciones, referencias citadas y se incluyen las direcciones de la “internet”.


Situación Actual de la Escuela Intermedia

El cambio de una sociedad industrializada hacia una tecnológica y de informática ha resultado en el deterioro físico y social de varias de las estructuras básicas de nuestra sociedad. El énfasis en los avances tecnológicos y el abandono del ser humano han generado una visión y prácticas más individualistas y menos orientadas al servicio y al mejoramiento de la calidad de vida (George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992).

En este entorno, la escuela como entidad social que persigue el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de todos los seres humanos ha sido impactada significativamente por los cambios sociales que ha experimentado nuestro país durante las décadas finales de este milenio (George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992).

Como resultado, la educación pública y privada de nuestro país se encuentra en un periodo de crisis y cambio. Uno de los niveles que menos atención ha recibido durante los últimos años, lo es el intermedio. Es aquí donde se transforma al niño que se encuentre en desarrollo para darle las bases y la dirección hacia el hombre del futuro (George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992).

El estudiante de escuela intermedia se encuentra en el epicentro de una de las etapas más críticas del desarrollo humano, la adolescencia. Esta etapa es de transición, en la cual los adolescentes experimentan cambios significativos en su desarrollo físico, social, emocional y cognoscitivo. Los cambios manifiestos y observables, incluyen: crecimiento de las extremidades, del cráneo, de la actividad glandular y hormonal, metabolismo acelerado y manifestación de emociones y cambios drásticos en el comportamiento, entre otros (IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992).

La naturaleza, necesidades y diversidad de esta población estudiantil los ubica en una situación vulnerable. Por lo que están continuamente expuestos a confrontar serios problemas de naturaleza social debido a la falta de una educación que responda a sus necesidades (IREI, 1995: George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992).

Estudios realizados en Puerto Rico y Estados Unidos revelan que los grados 6, 7,8 y 9 son cruciales en la formación presente y futura del adolescente. Se estima que dos de cada tres jóvenes abandonan la escuela en o antes de entrar al nivel intermedio. Entre algunas de las causas para tan alarmante índice de deserción escolar se encuentran: divorcios, alcohol y drogas, conflictos familiares, violencia doméstica, maltrato de menores, problemas de salud, mental e impedimentos y otros (Allen & Stevens, 1998; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992).

Una encuesta realizada en Puerto Rico a maestros del nivel intermedio encontró que 60% de los maestros encuestados indicó no tener deseos de trabajar en este nivel, 50% prefiere el nivel elemental o superior, 65% señaló que trabajan en el nivel intermedio por no tener otras opciones (IREI, 1995; El Nuevo Día, 12 nov. 1995; Brolin, 1995).

Otros estudios han encontrado un conglomerado de características y problemas relacionados con el proceso de enseñanza y aprendizaje en la escuela intermedia. Entre las características de los adolescentes de escuela intermedia figuran: bajo aprovechamiento académico, dificultad con el nivel de complejidad de las materias, problemas de comportamiento/disciplina, hijos de padres desertores, delincuencia juvenil, falta de motivación, factor socioeconómico, problemas de salud física, mental y otras condiciones, movilidad de escuelas, insatisfacción escolar, problemas de alcohol y drogas (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; Nuevo Día, 12 de nov. 1995).

Estos hallazgos de los problemas de la escuela intermedia son el resultado de los procesos, procedimientos y prácticas inapropiadas que se llevan a cabo en este nivel. A saber, falta de programas de prevención de la deserción escolar, de un currículo y programa de clases apropiado que responda a las necesidades de los estudiantes, una transición de programas y servicios, articulación e integración entre el nivel elemental, intermedia, superior y el mundo del trabajo, actividades de aprendizaje relevantes a la vida diaria y problemas sociales que confrontan los adolescentes de hoy día y demasiados estudiantes por clase (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; Nuevo Día, 12 de nov. 1995).


Necesidad de una Nueva Escuela Intermedia

La situación antes expuesta debe servir como marco de referencia para el desarrollo de un proceso de cambio. Este proceso debe comenzar con un análisis reflexivo de todo el problema, causas y consecuencias. Como parte de este análisis, es de igual importancia considerar los movimientos y esfuerzos a nivel mundial en torno a la educación pública y privada.

Entre algunos de los movimientos y esfuerzos más significativos podemos citar: 1) globalización, 2) reforma educativa, 3) legislación que promueven la transición de la escuela hacia la vida adulta, la integración de un currículo orientado hacia el mundo del trabajo, la colaboración, consulta y esfuerzos interagenciales entre el mundo empresarial, la escuela y la reforma social y laboral, 4) énfasis en tecnología, ciencias y matemáticas, 5) el Acta de Metas 2000, 6) conflictos de trascendencia mundial, 7) esfuerzos integrales para el desarrollo de comunicación de aprendizaje (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; Nuevo Día, 12 de nov. 1995).

La consideración minuciosa de la situación actual de la escuela intermedia, los esfuerzos y movimientos a nivel mundial deben servir de fundamento para el proceso de cambio. El considerar que la eliminación o fusión de este nivel con el elemental o el superior no resolverá el problema. Por el contrario, los resultados podrían ser inesperados y afectar la estabilidad de todo el sistema educativo (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; El Nuevo Día, 12 de nov. 1995).

La Fundación de Puerto Rico en su Proyecto de Iniciativa para la Renovación de la Escuela Intermedia (IREI) ha sentado las bases para el proceso de cambio. Durante varios años, IREI se ha dedicado a trabajar y experimentar de cerca con un grupo de escuelas intermedias que han comenzado ese proceso de cambio. En las escuelas participantes, se observa un proceso de cambio y desarrollo de estructuras tradicionales y poco flexibles a estructuras abiertas y colaborativas. Escuelas en las que el cambio se centra en el modelo del filósofo John Dewey basado en Reflexión, Transformación y Acción (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; Nuevo Día, 12 de nov. 1995).

Como resultado de este proyecto piloto de naturaleza longitudinal, IREI, la Asociación Nacional de Escuelas Intermedias (National Middle School Association) y otras fuentes de la literatura relacionada han establecido unos principios guías para el proceso de cambio en la escuela intermedia. Estos principios y hallazgos investigativos proveen las bases para el modelo de escuela intermedia propuesto en este artículo. Observemos cuáles son estos principios:

  1. La escuela como comunidad de aprendizaje con una estructura y organización flexible e innovadora en el día a día.

  2. Un currículo integrado, integrador y basado en la experiencia, naturaleza y necesidades de los estudiantes y su entorno social.

  3. Un proceso de enseñanza y aprendizaje interactivo, cooperativo, centrado en el estudiante y en el cual los estudiantes toman parte activa y directa.

  4. Integración de la familia y la comunidad a la vida de la escuela y el entorno social.

  5. Sistemas de apoyo y servicios integrales para los estudiantes, su familia y comunidad.

  6. Formación profesional continua en el escenario educativo.

  7. Transición desde preescolar hasta la vida adulta.

  8. Articulación, colaboración, consulta y trabajo en equipos interdisciplinarios y transdisciplinarios para el desarrollo total del estudiante.

  9. Avaluación y evaluación continua en la vida del estudiante.

  10. Organización y administración compartida a través de un liderazgo transformativo de todo el personal. (Allen & Stevens, 1998; Brolin, 1995; IREI, 1995; George & Alexander, 1993; George, Stevenson, Thomason & Beane, 1992; Irvin, 1992; Nuevo Día, 12 de nov. 1995).

Los componentes y procesos del modelo de escuela intermedia propuesto se describen a continuación:

  1. Equipo Inter o Transdisciplinario a nivel de escuela. Este equipo debe estar compuesto por el director escolar, maestros, estudiantes, padres, personal de apoyo y otros. La función principal del equipo es trabajar en colaboración y consulta para el diseño, desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje y todo lo relacionado con éste. El equipo será responsable del desarrollo e implantación de todos los componentes y procesos que siguen.

  2. Avaluación de los estudiantes inicial (diagnóstica) y continua (formativa). El equipo inter o transdisciplinario debe programar los servicios de avaluación formal e inicial que sean necesarios. Esto implica que los estudiantes deben ser evaluados por especialistas en las áreas que así lo requieran. Además, deben programar los procedimientos e instrumentos que se utilizarán para la avaluación continua del proceso. Ejemplos: Portafolios, rúbricas y otros.

  3. Establecer las potencialidades y necesidades de los estudiantes. Utilizando los resultados del proceso de avaluación inicial el equipo en coordinación con el resto del personal escolar debe desarrollar un perfil global e individual de cada estudiante. Este perfil debe servir como base para todos los procedimientos que se implantarán en la escuela.

  4. Diseño de un Currículo Integral, Personalizado y Diferenciado. Utilizando los perfiles individuales y colectivos de los estudiantes se desarrolla un currículo integral a base de unidades temáticas o a base de problemas que respondan a las potencialidades y necesidades. Este currículo debe reflejar el proceso de enseñanza y aprendizaje que se implantará con cada estudiante. También debe integrar las áreas curriculares de acuerdo con los intereses y perspectivas futuras de cada estudiante y su colectividad. El currículo debe proveer e incluir temas como: maltrato de menores, presión de grupos, educación sexual, violencia doméstica, matrimonio y vida familiar, planificación familiar, planificación de carreras y estudios, abuso de alcohol y drogas, deserción escolar, negociación colectiva, delincuencia juvenil, conflictos familiares, destrezas sociales y tutorías, entre otros.

  5. Servicios de Transición y Sistemas de Apoyo para los Estudiantes. Como parte del currículo se deben integrar todos aquellos servicios y sistemas de apoyo necesarios para garantizar el éxito de los estudiantes. Esto incluye la implantación de un proceso articulado de transición desde preescolar hasta la vida adulta. Este proceso se debe orientar hacia el desarrollo personal y vocacional de cada estudiante, tomando en cuenta sus potencialidades, necesidades y la relación de éstas con el mundo del trabajo y la vida futura. La articulación de la transición debe proveer para todos los cambios que el estudiante experimente en su experiencia educativa. Lo que incluye de preescolar a elemental, elemental a intermedia, intermedia a superior y superior al mundo del trabajo, estudios postsecundarios y la vida adulta.

  6. Presupuesto, Recursos, Materiales, Administración, Liderazgo y Otros. El equipo inter o transdisciplinario debe desarrollar un presupuesto de trabajo para ser distribuido de acuerdo con la disponibilidad de fondos y las necesidades de mayor prioridad en el núcleo escolar. Éste debe proveer para la atención primordial del proceso enseñanza y aprendizaje en el salón de clases. A base de este proceso los recursos y materiales deben responder al principio básico de las prioridades y necesidades de la población escolar. La administración debe caracterizarse por un liderazgo compartido y transformativo que sea ejercido en partes proporcionales por todos los miembros del equipo y que facilite los procesos de cambio y transformación necesarios.

  7. Implantación, Cambios, Ajustes y Participación de toda la Comunidad. El equipo y el resto de la comunidad escolar debe participar activamente de todo el proceso para garantizar la implantación y que los cambios y ajustes necesarios puedan lograrse en la marcha.

  8. Evaluación Final (sumativa) del Proceso para continuar el ciclo y comenzar en el componente # 2. Los componentes y procesos de este modelo deben ser evaluados en su totalidad para determinar su eficacia. De esta manera, se podrá desarrollar un proceso cíclico e integral que se retroalimenta de la implantación para atender las necesidades de la población a la que sirve. (Miller, Shambaugh, Robinson & Wimberly, 1995; Muth & Alvermann, 1992; Penn & Williams, 1997; Watson, 1999; Yatvin, 1995)

Para lograr un proceso de cambio eficaz mediante la implantación de un modelo transformativo que cree una comunidad de aprendizaje es imperativo comenzar con la preparación del personal escolar. El componente de preparación de personal de escuela intermedia debe dirigirse a la implantación de una certificación de maestros para el nivel intermedio que responda a la naturaleza y necesidades de esta población. La literatura sugiere un perfil del educador de escuela intermedia que incluye las siguientes competencias:

  • Identificar la naturaleza, necesidades y características de los jóvenes del nivel intermedio.

  • Aplicar los principios filosóficos y teóricos del desarrollo humano al nivel intermedio.

  • Integrar el proceso de enseñanza y aprendizaje al desarrollo personal, académico y vocacional del adolescente.

  • Promover el desarrollo de comunidades de aprendizaje.

  • Integrar a la familia y la comunidad al proceso educativo.

  • Desarrollar sistemas efectivos de apoyo y servicios relacionados para los adolescentes del nivel intermedio.

  • Diseñar currículo basado en las potencialidades, necesidades, intereses, características individuales y colectivas de los adolescentes.

  • Integrar al currículo las diversas disciplinas.

  • Trabajar en equipos inter y transdisciplinarios que promuevan la colaboración, consulta y apoyo entre todo el personal de servicio al estudiante.

  • Aplicar estrategias de individualizar enseñanza y aprendizaje cooperativo.

  • Intervenir efectivamente con la solución de conflictos y situaciones de crisis en el salón de clases.

  • Incluir y motivar a todos los estudiantes, específicamente aquellos con necesidades especiales.

  • Promover y desarrollar servicios de transición apropiados para cada estudiante de acuerdo con sus necesidades individuales en cada etapa del desarrollo educativo.

  • Aplicar estrategias de avaluación y evaluación que respondan al nivel intermedio.

  • Realizar experiencias de campo que permitan la conexión entre la teoría y la práctica en el salón de clases.

  • Desarrollar destrezas de investigación en acción para buscar alternativas viables y que den solución a los problemas emergentes en el escenario escolar. (Miller, Shambaugh, Robinson & Wimberly, 1995; Muth & Alvermann, 1992; Penn & Williams, 1997; Watson, 1999; Yatvin, 1995).


Conclusiones y Recomendaciones

En este artículo se ha expuesto la situación actual, necesidad y justificación para el proceso de cambio de la escuela intermedia. Se fundamenta la justificación en la evidencia investigativa que respalda esta necesidad, y la cual provee las bases conceptuales y operacionales para un nuevo modelo de escuela intermedia.

Este modelo se nutre de los resultados del Proyecto IREI, el cual ha demostrado las posibilidades de cambio y renovación en un grupo de escuelas intermedias exitosas. Luego, se expone la necesidad de una certificación para maestros del nivel intermedio. Certificación que debe desarrollarse a base de un perfil y unas competencias específicas que respondan a la naturaleza y necesidades del estudiante de la escuela intermedia.

Para evidenciar la efectividad del modelo propuesto es necesario desarrollar un proceso en el cual se provea un diseño de investigación que permita estudiar y validar el modelo de forma piloto. Finalmente, utilizando los resultados del estudio piloto se recomienda aplicar el modelo a un grupo de escuelas que interesen participar en el estudio para probar su eficacia. Los resultados de la fase final del estudio deben arrojar información valiosa para la reconceptualización del modelo a la luz de los hallazgos investigativos.


Referencias

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Brolin, D. (1995). Career education: A functional life skills approach. 3rd. Edition. Englewood Cliffs, New Jersey: Prentice-Hall, Inc.

George, P. & Alexander, W. (1993). The exemplary middle school. 2nd. Edition. Orlando, Florida: Harcourt Brace College Publishers.

George, P., Stevenson, C., Thomason, J. & Beane, J. (1992). The middle school and beyond. Alexandria, Virginia: Association for Supervision and Curriculum Development (ASCD).

Iniciativa para la Renovación de la Escuela Intermedia (1995). La nueva escuela intermedia: Principios guías para la renovación de la escuela intermedia. Hato Rey, Puerto Rico: Fundación de Puerto Rico.

Irvin, J. (1992). Transforming middle level education: Perspectives and possibilities. Needham Heights, Massachussets: Allyn & Bacon, A Viacom Company.

Maldonado, J. (1994). Propuesta para la creación de una especialidad para maestros de escuela intermedia. Río Piedras, Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, Facultad de Educación, Departamento de Programas y Enseñanza.

Millán, C. (1995, noviembre 12). Encerrona a los desertores. El Nuevo Día, domingo, sección de portada.

Millán, C. (1995). Zona escolar en peligro. El Nuevo Día, domingo 12 de noviembre, sección de portada.

Miller, P., Shambaugh, K., Robinson, C. & Wimberly, J. (1995). Applied learning for middle schoolers. Educational Leadership, volume 52, number 8, May.

Muth, D. & Alvermann, D. (1992). Teaching and learning in the middle grades. Needham Heights, Massachussets: Allyn & Bacon, A Viacom Company

National Middle School Association (1994). NCATE Approved Curriculum Guidelines for Middle School Teacher Preparation Programs: Bachelor’s, Master’s and Doctorate. Columbus, Ohio: NMSA.

Penn, A. & Williams, D. (1997). Integrating academic and vocational education: A model for secondary schools. Alexandria, Virginia: Association for Supervision and Curriculum Development (ASCD).

Watson, C. (1999). Best practices from america’s middle schools. Larchmont, New York: Eye on Education Publications.

Yatvin, J. (1995). Middle schoolers experience the world of work. Educational Leadership, volume 52, number 8, May.

National Middle School Association: http://www.nmsa.org

Educational Resources Information Center: http://ericir.syr.

 

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