Cuaderno de Investigación en la Educación
Número 17, Mayo 2002


   

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EUGENIO MARIA DE HOSTOS Y PAULO FREIRE: DOS HUMANISTAS A FINES DE DOS SIGLOS

Evelyn Ortiz Hernández Ed. D

 

Sumario

Se examinan analogías y diferencias en la vida, obra e ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos y Paulo Freire. Se destaca una comparación de ideas pedagógicas de estas dos figuras cimeras en la educación, donde se incluye la función de la educación, definición de la escuela y enseñanza, rol del maestro y del estudiante, métodos y técnicas, currículo, asignaturas y número de estudiantes en el salón de clases. Se presenta además evidencia para sustentar que ambos fueron hombres de acción, que supieron hacer la diferencia en el siglo que vivieron.

Abstract

The lived experiences, analogies, literacy works, as well as pedagogical ideas of Eugenio María de Hostos and Paulo Freire are examined. The ideas of these two impressive figures in educational philosophy are compared and contrasted. The comparison includes the roles of education, how both school and teaching are defined, teacher’s and student’s roles, teaching methods and techniques, curriculum issues, subject matter and class size are also discussed. Evidence which sustains how both the Hostos and Freire were men educational activism and change, who made important contributions in their time is also presented.

Como profesora de educación he tenido la oportunidad de conocer a dos grandes pedagogos: Eugenio María de Hostos y Paulo Freire. El primero, un puertorriqueño del pueblo de Mayagüez que nació en el 1839 y el segundo un brasileño del barrio de Casa Amarela en Recife, que nació en el 1921.

La obra de Hostos se desarrolló a finales del siglo 19 y la de Freire a finales del siglo 20. Es significativo lo que manifestó en una ocasión el doctor Ramos respecto al cambio de un siglo a otro al indicar que surgen nuevos valores como para mejorar y cambiar y recibir lo que vendrá con entusiasmo. Estas dos figuras que hoy nos ocupan parece que hicieron eco a estas palabras pues sus obras son testigos elocuentes de lo que señalamos.

Al examinar sus vidas encontramos que Hostos era de una familia burguesa de 7 hermanos que juntos pudieron enfrentar los infortunios que siempre trae la vida. Freire era de una familia que sufrió la hambruna que fue provocada por la crisis económica del 1929 en Brasil. Los padres de ambos fueron determinantes en sus vidas. El recuerdo de los padres de Hostos reinaba en su alma y en su espíritu, aún en la distancia. Tanto es así, que en una de sus cartas le reclama a su padre y cito:

“ Un poco me ha tranquilizado la carta que mi hermana Rosita me ha escrito últimamente por encargo de usted, y que he recibido en estos días; pero el hecho de no escribirme usted, y la noticia que Rosita me da del malestar de usted, me desasosiegan en extremo. Para un hombre tan mortificado como yo, le aseguro, papá, que es el colmo de la crueldad tenerlo, como las circunstancias me tienen, con el corazón dividido en tantas partes, una aquí, otra ahí, otra en las vicisitudes de la patria”.

A la madre la recordaba a través de los años y decía:

“ hermosa mujer rubia de aspecto a la par bondadoso e imponente, sentada en una mecedora con su canastilla de costura a un lado de la canastilla”.

Del resto de su familia evocaba a su tía madrina Mabina y a su tía Caridad.

Freire perdió a su padre a temprana edad, precisamente durante la crisis de 1929, lo que significó para toda la familia dolor, sufrimiento y grandes problemas económicos. Manifiesta sobre dicha situación:

“En Jaboatao, niño aún, me convertí en hombre, gracias al dolor y al sufrimiento que, sin embargo, no me sumergieron en las sombras de la desesperación”

Recuerda que su madre murió hace mucho tiempo dejándole huellas imborrables, que fueron determinantes para su formación humana y social. De ambos padres aprendió el diálogo que trató de mantener con los hombres, con Dios, con su mujer y con sus hijos.

Estos hombres ilustres se casaron y amaron a sus esposas entrañablemente. Mientras Hostos le escribió las más bellas páginas a su “Índa del Alma”, para Freire su esposa Elza era la persona que lo acompañaba, lo apoyaba y participaba en su labor educativa. Expresó en una ocasión que después que se casó con ella, quien era educadora, comenzó a interesarse en los problemas de la educación. Al morir Elza en el 1964, Freire tuvo una crisis que lo llevó a una fuerte depresión que como él mismo señalara quince días eran seis meses o seis años. Luego, después de varios años, se volvió a casar con una ex compañera de estudios llamada Ana María, quien también contribuyó a que ambos continuaran el amor por la pedagogía.

En cuanto a hijos, ambos procrearon una familia numerosa; Hostos tuvo 7; 4 varones y 3 hembras y Freire 5; 2 varones y 3 hembras. Amaban mucho a sus hijos y los extrañaban cuando tenían que ausentarse del hogar. Hostos sufría cuando se enteraba que se enfermaban y lo demuestra en una carta que le escribió a su esposa: “Ha sido tan honda la tristeza y es tan angustiosa la pesadumbre que me ha causado la noticia de la recaída de Adolfito que creo que si no me pongo a escribirte, no podría sobrellevarlas”. Se angustió profundamente al morir la pequeña Rosa Inda, la hija de pocos meses tan parecida a su mamá, Doña Hilaria.

Freire, por su parte expresaba, que vivir en el exilio era difícil pues ésto significaba esperar la carta extraviada o la noticia del hecho que no ocurrió o gente real que llega o no llega al aeropuerto como su esposa e hijos. En su libro Pedagogía de la Esperanza cuenta a modo de queja de una situación aceptada con resignación: “ Sólo a mediados de enero de 1965 nos encontramos todos de nuevo. Elza, nuestras hijas y nuestros hijos, trayendo consigo sus asombros, sus dudas, sus saberes hechos y haciéndose, recomenzaron conmigo una nueva vida en una tierra extraña”.

Ambos estudiaron Derecho, aunque Freire no quiso ejercerlo pues al enfrentarse al primer caso se dio cuenta que su vocación era la de ser educador. Además, viajaron y llevaron su pensamiento y sus ideas en forma escrita y verbal a muchos países. Hostos, quien tuvo que expatriarse para no ser víctima de algún abuso de fuerza por causa de sus ideales políticos recorrió Colombia, Perú, Chile, Argentina, Brasil, República Dominicana y Cuba. Freire, por su lado, después de su exilio en 1964 fue a Bolivia, Chile, Estados Unidos, Ginebra y África, entre otros. El primero no volvió a Puerto Rico y murió en la República Dominicana. Está enterrado en el panteón nacional de ese hermano país, mientras el segundo regresó a su país en el 1979 donde murió en el 1997. Vemos, pues, que eran hombres como cualquiera otro, con familia, con los problemas propios que se presentan en el diario vivir pero sobretodo eran personas sensibles que pasaron por penas, tristezas y alegrías. Es importante resaltar que no se cruzaron de brazos para lamentarse, todo lo contrario, aún en la adversidad más aterradora supieron levantarse para analizar, crear, decidir y actuar en beneficio de ellos mismos, de su familia y de los demás.


Las obras escritas

Hostos escribió varias obras didácticas, científicas y literarias. Bajo el tema de educación hay unas cuantas cartillas científicas que sirvieron de textos en las escuelas de América Latina. A la edad de 33 años escribió en Chile su revolucionaria serie de artículos sobre La Enseñanza Científica de la Mujer ya que creía en la igualdad intelectual de la mujer y en su derecho a recibir una educación liberal y a desempeñar responsabilidades sociales. Existe una colección de las obras de textos hostosianos titulada Obras Completas que comprende varios volúmenes e incluye entre otros, escritos de Hostos como tratados, ensayos didácticos y numerosos artículos escritos y publicados en periódicos.

De Freire en el libro Paulo Freire, una bibliografía se indica que hay por lo menos 411 libros escritos por él y otros colaboradores. Esto, sin contar los escritos de otros autores en los que él juega un papel importante, artículos y conferencias dadas así como libros con entrevistas que le hicieron en diferentes oportunidades. Es decir, el pensamiento socio-educativo freiriano se encuentra en varios libros y un centenar de artículos publicados en revistas y periódicos.


El quehacer pedagógico

Es bueno mencionar que ambos fueron maestros. Hostos lo fue de niños, de adultos y de maestros, y Freire fue maestro de adultos; populares y académicos universitarios. Fue en Caracas donde por primera vez Hostos enseñó y su forma original de dar las clases lo llevaron a salirse de la escuela porque al director no le gustó los procedimientos del nuevo maestro. Su obra educadora verdaderamente comenzó en Santo Domingo al fundar y dirigir la primera escuela Normal que funcionó en la América Latina. Al mismo tiempo dictaba cátedra en derecho en el Instituto Profesional de la República Dominicana.

Freire tuvo sus primeras experiencias pedagógicas como Director de Educación y Cultura del Servicio Social de la Industria (SESI), y luego fue Superintendente. Estas experiencias según él mismo indica terminaron por sacarlo del barrio y pasó a ser conocido en toda la ciudad. En el 1964 fue profesor de filosofía e historia de la Pedagogía en la Universidad de Recife. Se asocia al Movimiento de Cultura Popular y contribuyó a la creación de los “Círculos de Cultura”, en ellos alfabetizaba y educaba a adultos. En esos círculos se utilizó el método de enseñanza exitoso que llevaba a los 300 trabajadores a la reflexión y acción (praxis). Se logró alfabetizar a este grupo de adultos en menos de 45 días. Con el golpe militar este esfuerzo lo llevó a prisión. Sobre lo ocurrido expresa: “ la caída de Joao Goulart, no solamente detuvo el esfuerzo en el campo de la educación de adultos y de la cultura popular, sino que me llevó a la prisión por cerca de 70 días”. Consiguió la libertad y se fue para Bolivia y luego a Chile en donde vuelve a ser profesor universitario y a trabajar con campesinos. Luego tuvo una cátedra mundial en el Consejo Mundial de Iglesias en el que profundiza en distintas experiencias pedagógicas según él expresa: “ fui palpando este contexto enorme que el Consejo Mundial me ofrecía y me fui volviendo un eterno caminante”. En este caminar tuvo la oportunidad de, por 10 meses, ofrecer cursos en la Universidad de Harvard y de visitar varios países.De la tabla anterior se pueden enumerar las observaciones siguientes:

  1. La función de la educación en los dos pedagogos comparados tiene una dimensión social. Sólo a través de la educación se puede lograr lo que esperan producir que es hombres libres, pensantes que actúen para ser útiles en la sociedad en que viven llevando a cabo los cambios que se necesitan. Además, ambos entienden que es necesario desarrollar el aspecto afectivo que tiene que ver con los valores y sentimientos en el educando como parte de la función de la educación. Hostos creía que no era suficiente enseñar o educar la razón; también era necesario usar la ciencia como medio de lograr fines morales porque el hombre no es tan sólo intelecto: es también sentimiento y voluntad. En la concepción Freiriana este aspecto afectivo está presente cuando se plantea el promover los valores de humanismo, el diálogo, la participación, la cooperación, la unión entre los hombres, la tolerancia, el respeto a la diversidad y a la diferencia y la promoción de los valores de la democracia.

  2. Los dos comparten en la definición de lo que es escuela el hecho de que ésta tiene unos objetivos que pueden hacer realidad por el bien del individuo y de la comunidad.

  3. En las dos definiciones del término enseñar, se puede observar que es un acto en el que está presente la comunicación. En Hostos la comunicación es entre la conciencia y la verdad y en Freire ésta se manifiesta entre el conocimiento y el maestro con el estudiante.

  4. El maestro es una de las figuras protagónicas en la educación tanto para Hostos como para Freire. Sin él no se pueden alcanzar las metas y objetivos trazados. Para ambos el maestro debe ser activo y buscará que el estudiante piense o razone sin adoctrinarlo ni manipularlo, particularmente para Freire. El maestro para Hostos es una guía que debe observar al estudiante para ver si lleva a cabo el proceso mental correcto, no importa si da la respuesta bien o no. Para él un maestro es un facilitador del aprendizaje individual, personal mientras que para Freire el maestro es un agente de cambio, un investigador, sujeto de la educación que buscará que el estudiante comprenda, participe, decida y sea responsable de superar junto al estudiante las injusticias sociales.

  5. El estudiante no deja de ser importante para los dos pues es un ser pensante, capaz de razonar y analizar para que en el futuro pueda hacer aportaciones valiosas que resuelvan los problemas sociales. Sin embargo, hay una diferencia en la participación del estudiante dentro del salón de clases. Para Hostos, el estudiante es un participante pasivo porque su actividad es más intelectual que para Freire, ya que éste último entiende que es dentro del salón de clases que el estudiante es activo convirtiéndose en un sujeto para dejar de ser objeto cuando busca alternativas para solucionar los problemas que surgen de su entorno social. Pero no basta con pensar, sino que ha y que actuar porque la reflexión sin acción no tiene valor alguno. Para los reconstruccionistas como Freire hay que rehacer la sociedad a través de la educación y sus procesos. Es decir, si hay necesidad de destruir a la sociedad para construir otra nueva, está perfectamente aceptado.

  6. Los métodos y técnicas que se deben utilizar en el salón de clases son distintos según estos teorizantes para conseguir los cambios que se esperan. En la metodología evolutiva o gradual hostosiana hay que articular la función mental predominante, la etapa de desarrollo y el nivel institucional en que se encuentra el estudiante para seleccionar los métodos que se van a utilizar. Los mismos se relacionan con la manera natural de educar la razón (método natural), con el modo particular de interpretar la naturaleza (sistema de educación) y con los medios y recursos pedagógicos (métodos artificiales de la enseñanza) que se utilizan en el salón de clases. Es decir, como bien lo explica Hostos, el pedagogo es el jardinero; la planta es la razón; la vegetación es el método natural de la razón; las ideas del jardinero o pedagogo son los sistemas de educación y los medios y recursos que él utiliza para el cultivo son los métodos artificiales que cada sistema aplica. Se le da importancia a los procesos más que a los contenidos para memorizar. En estos procesos se encuentra el que el maestro pueda descubrir la información o conocimiento previo que ya trae el estudiante para llevarlo a hacer juicios inductivos por medio del análisis, la asociación de ideas y la clasificación de los conceptos aprendidos para que el aprendizaje sea significativo. También es importante que se utilicen los sentidos en el proceso enseñanzaaprendizaje porque la razón o explicación de la realidad es “toda cosa, tal cual es, o el conjunto de cosas y objetos con las propiedades, condiciones y caracteres con que se nos presenta a la percepción de los sentidos, o la percepción de la razón” de acuerdo a Hostos. Por su parte Freire, propone el diálogo como método para estimular la comunicación entre el profesor y el estudiante. La creatividad y el ejercicio solidario no sólo con el profesor sino también con sus compañeros y el análisis crítico para adquirir la concientización. Ésta que es un proceso continuo que implica una praxis (reflexión y acción) para despertar a la realidad de su situación socio-cultural y comprometerse con los proyectos de transformación social. La praxis requiere de un proceso educativo problematizador en el que investigan y se analizan críticamente los problemas sociales y se buscan alternativas para solucionarlos. En otras palabras, la metodología de enseñanza Freiriana que se da en el salón de clases, en los “Círculos de Cultura”, promueve el análisis crítico, la reflexión y la acción cultural humanizadora y descarta la memorización como técnica de enseñanza al igual que Hostos. Los textos no deben ser una camisa de fuerza, lo que quiere decir que ellos creen firmemente que el currículo se debe enriquecer con diferentes fuentes de información.

  7. La relación maestro-estudiante es diferente para los dos, en Hostos es vertical porque el primero es el experto, quien posee el conocimiento y para Freire la relación es horizontal para que pueda fluir el diálogo y tanto aprende uno del otro en el proceso que se da en una doble vía. Para Hostos el centro del currículo son los contenidos de las materias y para Freire es el estudiante y los problemas sociales que le rodean.

  8. Las asignaturas más importantes son las mismas para los dos pedagogos: las Ciencias Naturales o Exactas y las Ciencias Sociales dado que los temas que se ofrecen en éstas le permiten lograr la discusión y las actividades que desean realizar con el estudiante para conseguir sus propósitos.

  9. En el último concepto hay una diferencia significativa y es con relación a la cantidad de estudiantes, que según ellos, debe haber en el salón de clases. Para Hostos, los grupos deben ser pequeños mientras que para Freire no hay diferencia alguna en la cantidad de los estudiantes.

Análisis

Vemos pues que después de examinar la vida, obras e ideas pedagógicas de estos dos grandes e ilustres hombres, se puede decir que tienen muchas similitudes así como diferencias. En el aspecto de las vidas que vivieron y sus orígenes, ambos, aunque de clases sociales distintas, surgen a fines de siglos cuando se esperan cambios que resuelvan los problemas de la sociedad de la época. Los dos respondieron al mandato de la época que les tocó vivir, aunque ambos encararon grandes dificultades. Ciertamente fueron agentes de cambio. Curiosamente estudiaron la misma carrera pues eran abogados de profesión y terminaron siendo educadores.

En cuanto a sus familias, ambos perdieron en algún momento de su vida un ser querido y la pérdida del mismo los marcó para siempre. Hostos perdió a una hija y Freire a su padre cuando era apenas un niño y a su primera esposa cuando tenían 50 años de casados. Los padres fueron ejemplos determinantes en la formación de sus ideas y pensamientos. Sería bueno resaltar que amaron a sus padres, a sus esposas y engendraron numerosos hijos y sus expresiones en los escritos así lo demuestran. Parece contradictorio que siendo seres tan sensibles fueron acusados de revolucionarios. Hay que señalar que la acusación no estaba del todo incorrecta, pues tanto uno como el otro se oponían a la utilización de la violencia para lograr sus propósitos. Sus grandes ideales, les llevó a vivir fuera de su país aun cuando querían hacer tanto por su patria porque ambos eran hombres de acción. Sus ejecutorias las aprovecharon un sinnúmero de países que los acogieron y los adoptaron con orgullo. Las obras que enumeramos al comienzo de este escrito son los testigos más elocuentes de lo que Hostos llamaba la utilización de la razón que es deber de benevolencia activa para todas las regiones en sus “Límites de la Razón”, y Freire lo denomina praxis (reflexión con acción) y quizás podría decirse su praxis personal o compromiso con la lucha por la libertad.

En el campo de la educación, tanto Hostos como Freire, eran creativos y de vanguardia. Se puede decir que se adelantaron al futuro. Mientras Hostos quería reformar la educación para lograr el “hombre completo”, nuevo, libre para llevar a cabo las reformas sociales necesarias, Freire quería reconstruir la sociedad por medio de la educación problematizadora y liberadora. Aunque los fines educativos que ambos deseaban parecían distintos coincidían en su dimensión social. Lo que Hostos considera como utilizar la razón para lograr conciencia, Freir e lo establece como pasar de una conciencia ingenua a una crítica por medio del diálogo. En lo que pudieran diferir es en la relación maestro-estudiante. En la filosofía Realista a la que pertenecía Hostos la relación es vertical; el maestro es la autoridad y el estudiante un imitador. En la filosofía de Reconstruccionismo a la que pertenecía Freire la relación debía ser vertical precisamente para que se propiciara el diálogo entre el maestro y el estudiante. Ese diálogo, que según el mismo dijo, lo comenzó con sus padres; lo continuó con Dios, esposas e hijos y deseaba seguirlo con los hombres.

En estos momentos de la discusión, ya que se mencionó las filosofías a las que pertenecían, sería conveniente indicar quiénes influyeron o cuáles ideas filosóficas contribuyeron en la formación de ambos intelectuales de la educación. Para Hostos fue Immanuel Kant, filósofo prusiano que creía en el enfoque racional y solucionó la cuestión del origen y de los límites del conocimiento humano partiendo de la existencia de la ciencia, a la cual se le reconoce su validez universal. Su teoría del conocimiento tenía el propósito fundamental de analizar la constitución del objeto científico. Freire, aunque se declaró partidario del método dialéctico, fue influenciado por Hegel y no tanto por Marx. Freire no fue marxista aunque no dejó de reconocer la contribución del marxismo al pensamiento de la política en América Latina y en el Caribe. Hegel, cuya filosofía se considera como la madurez intelectual y cultural de la tradición occidental, utiliza la metodología dialéctica, que en aquel entonces era novedosa, para alcanzar su concepción de la Absoluto. Toda su teoría se basa en la lógica dialéctica y en la profundidad de las intuiciones.

Finalmente, después de analizar la vida, obra e ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos y Paulo Freire llegamos a las siguientes conclusiones:

  1. Las semejanzas entre ambos son menos que las diferencias de acuerdo a los conceptos o ideas pedagógicas comparadas.

  2. Las semejanzas son cuatro y las diferencias son cinco, lo que significa que en ninguno de los dos casos hay una mayoría significativa.

  3. Sus obras y sus acciones demuestran el compromiso verdadero con la educación y la sociedad, especialmente la de su pueblo o país.

  4. Ambos fueron hombres de acción que supieron hacer la diferencia en el siglo que vivieron dejando huellas para todo los tiempos.

  5. Aunque de diferentes filosofías, para los dos la educación era demasiado importante para el desarrollo de un pueblo.

Los dos eran educadores, humanistas y al mismo tiempo revolucionarios pacíficos porque como bien lo expresó Hostos:

“El único medio eficaz para salvarnos de la ruina es una educación metódica, reflexiva, firmemente preme-ditada, de la fuerza individual y social que es la voluntad. Y no se propone ese remedio, porque la educación sea una panacea, sino porque históricamente se patentiza cada día la superioridad de los individuos y los pueblos que desde la infancia aprenden a encaminar perseverantemente su voluntad a fines de bien, que son los reales de la vida.”

Freire por su parte manifiesta que:

“Sólo serán auténticamente humanistas en la medida en que propicien la integración del individuo en su realidad nacional, pierdan el miedo a la libertad; que puedan crear en el educando un proceso de recreación, de búsqueda, de independencia y de solidaridad a la vez”.

 

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