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EUGENIO MARIA DE
HOSTOS Y PAULO FREIRE: DOS HUMANISTAS A FINES DE DOS SIGLOS
Evelyn Ortiz Hernández Ed. D
Sumario
Se examinan analogías y diferencias en la vida, obra e ideas
pedagógicas de Eugenio María de Hostos y Paulo Freire. Se
destaca una comparación de ideas pedagógicas de estas dos
figuras cimeras en la educación, donde se incluye la función
de la educación, definición de la escuela y enseñanza, rol
del maestro y del estudiante, métodos y técnicas, currículo,
asignaturas y número de estudiantes en el salón de clases.
Se presenta además evidencia para sustentar que ambos fueron
hombres de acción, que supieron hacer la diferencia en el
siglo que vivieron.
Abstract
The lived experiences, analogies, literacy works, as well as
pedagogical ideas of Eugenio María de Hostos and Paulo
Freire are examined. The ideas of these two impressive
figures in educational philosophy are compared and
contrasted. The comparison includes the roles of education,
how both school and teaching are defined, teacher’s and
student’s roles, teaching methods and techniques, curriculum
issues, subject matter and class size are also discussed.
Evidence which sustains how both the Hostos and Freire were
men educational activism and change, who made important
contributions in their time is also presented.
Como profesora de educación he tenido la oportunidad de
conocer a dos grandes pedagogos: Eugenio María de Hostos y
Paulo Freire. El primero, un puertorriqueño del pueblo de
Mayagüez que nació en el 1839 y el segundo un brasileño del
barrio de Casa Amarela en Recife, que nació en el 1921.
La obra de Hostos se desarrolló a finales del siglo 19 y la
de Freire a finales del siglo 20. Es significativo lo que
manifestó en una ocasión el doctor Ramos respecto al cambio
de un siglo a otro al indicar que surgen nuevos valores como
para mejorar y cambiar y recibir lo que vendrá con
entusiasmo. Estas dos figuras que hoy nos ocupan parece que
hicieron eco a estas palabras pues sus obras son testigos
elocuentes de lo que señalamos.
Al examinar sus vidas encontramos que Hostos era de una
familia burguesa de 7 hermanos que juntos pudieron enfrentar
los infortunios que siempre trae la vida. Freire era de una
familia que sufrió la hambruna que fue provocada por la
crisis económica del 1929 en Brasil. Los padres de ambos
fueron determinantes en sus vidas. El recuerdo de los padres
de Hostos reinaba en su alma y en su espíritu, aún en la
distancia. Tanto es así, que en una de sus cartas le reclama
a su padre y cito:
“ Un poco me ha
tranquilizado la carta que mi hermana Rosita me ha
escrito últimamente por encargo de usted, y que he
recibido en estos días; pero el hecho de no escribirme
usted, y la noticia que Rosita me da del malestar de
usted, me desasosiegan en extremo. Para un hombre tan
mortificado como yo, le aseguro, papá, que es el colmo
de la crueldad tenerlo, como las circunstancias me
tienen, con el corazón dividido en tantas partes, una
aquí, otra ahí, otra en las vicisitudes de la patria”.
A la madre la recordaba a
través de los años y decía:
“ hermosa mujer rubia de
aspecto a la par bondadoso e imponente, sentada en una
mecedora con su canastilla de costura a un lado de la
canastilla”.
Del resto de su familia
evocaba a su tía madrina Mabina y a su tía Caridad.
Freire perdió a su padre a temprana edad, precisamente
durante la crisis de 1929, lo que significó para toda la
familia dolor, sufrimiento y grandes problemas económicos.
Manifiesta sobre dicha situación:
“En Jaboatao, niño aún, me
convertí en hombre, gracias al dolor y al sufrimiento
que, sin embargo, no me sumergieron en las sombras de la
desesperación”
Recuerda que su madre murió
hace mucho tiempo dejándole huellas imborrables, que fueron
determinantes para su formación humana y social. De ambos
padres aprendió el diálogo que trató de mantener con los
hombres, con Dios, con su mujer y con sus hijos.
Estos hombres ilustres se casaron y amaron a sus esposas
entrañablemente. Mientras Hostos le escribió las más bellas
páginas a su “Índa del Alma”, para Freire su esposa Elza era
la persona que lo acompañaba, lo apoyaba y participaba en su
labor educativa. Expresó en una ocasión que después que se
casó con ella, quien era educadora, comenzó a interesarse en
los problemas de la educación. Al morir Elza en el 1964,
Freire tuvo una crisis que lo llevó a una fuerte depresión
que como él mismo señalara quince días eran seis meses o
seis años. Luego, después de varios años, se volvió a casar
con una ex compañera de estudios llamada Ana María, quien
también contribuyó a que ambos continuaran el amor por la
pedagogía.
En cuanto a hijos, ambos procrearon una familia numerosa;
Hostos tuvo 7; 4 varones y 3 hembras y Freire 5; 2 varones y
3 hembras. Amaban mucho a sus hijos y los extrañaban cuando
tenían que ausentarse del hogar. Hostos sufría cuando se
enteraba que se enfermaban y lo demuestra en una carta que
le escribió a su esposa: “Ha sido tan honda la tristeza y es
tan angustiosa la pesadumbre que me ha causado la noticia de
la recaída de Adolfito que creo que si no me pongo a
escribirte, no podría sobrellevarlas”. Se angustió
profundamente al morir la pequeña Rosa Inda, la hija de
pocos meses tan parecida a su mamá, Doña Hilaria.
Freire, por su parte expresaba, que vivir en el exilio era
difícil pues ésto significaba esperar la carta extraviada o
la noticia del hecho que no ocurrió o gente real que llega o
no llega al aeropuerto como su esposa e hijos. En su libro
Pedagogía de la Esperanza cuenta a modo de queja de una
situación aceptada con resignación: “ Sólo a mediados de
enero de 1965 nos encontramos todos de nuevo. Elza, nuestras
hijas y nuestros hijos, trayendo consigo sus asombros, sus
dudas, sus saberes hechos y haciéndose, recomenzaron conmigo
una nueva vida en una tierra extraña”.
Ambos estudiaron Derecho, aunque Freire no quiso ejercerlo
pues al enfrentarse al primer caso se dio cuenta que su
vocación era la de ser educador. Además, viajaron y llevaron
su pensamiento y sus ideas en forma escrita y verbal a
muchos países. Hostos, quien tuvo que expatriarse para no
ser víctima de algún abuso de fuerza por causa de sus
ideales políticos recorrió Colombia, Perú, Chile, Argentina,
Brasil, República Dominicana y Cuba. Freire, por su lado,
después de su exilio en 1964 fue a Bolivia, Chile, Estados
Unidos, Ginebra y África, entre otros. El primero no volvió
a Puerto Rico y murió en la República Dominicana. Está
enterrado en el panteón nacional de ese hermano país,
mientras el segundo regresó a su país en el 1979 donde murió
en el 1997. Vemos, pues, que eran hombres como cualquiera
otro, con familia, con los problemas propios que se
presentan en el diario vivir pero sobretodo eran personas
sensibles que pasaron por penas, tristezas y alegrías. Es
importante resaltar que no se cruzaron de brazos para
lamentarse, todo lo contrario, aún en la adversidad más
aterradora supieron levantarse para analizar, crear, decidir
y actuar en beneficio de ellos mismos, de su familia y de
los demás.
Las obras escritas
Hostos escribió varias obras didácticas, científicas y
literarias. Bajo el tema de educación hay unas cuantas
cartillas científicas que sirvieron de textos en las
escuelas de América Latina. A la edad de 33 años escribió en
Chile su revolucionaria serie de artículos sobre La
Enseñanza Científica de la Mujer ya que creía en la igualdad
intelectual de la mujer y en su derecho a recibir una
educación liberal y a desempeñar responsabilidades sociales.
Existe una colección de las obras de textos hostosianos
titulada Obras Completas que comprende varios volúmenes e
incluye entre otros, escritos de Hostos como tratados,
ensayos didácticos y numerosos artículos escritos y
publicados en periódicos.
De Freire en el libro Paulo Freire, una bibliografía se
indica que hay por lo menos 411 libros escritos por él y
otros colaboradores. Esto, sin contar los escritos de otros
autores en los que él juega un papel importante, artículos y
conferencias dadas así como libros con entrevistas que le
hicieron en diferentes oportunidades. Es decir, el
pensamiento socio-educativo freiriano se encuentra en varios
libros y un centenar de artículos publicados en revistas y
periódicos.
El quehacer pedagógico
Es bueno mencionar que ambos fueron maestros. Hostos lo fue
de niños, de adultos y de maestros, y Freire fue maestro de
adultos; populares y académicos universitarios. Fue en
Caracas donde por primera vez Hostos enseñó y su forma
original de dar las clases lo llevaron a salirse de la
escuela porque al director no le gustó los procedimientos
del nuevo maestro. Su obra educadora verdaderamente comenzó
en Santo Domingo al fundar y dirigir la primera escuela
Normal que funcionó en la América Latina. Al mismo tiempo
dictaba cátedra en derecho en el Instituto Profesional de la
República Dominicana.
Freire tuvo sus primeras experiencias pedagógicas como
Director de Educación y Cultura del Servicio Social de la
Industria (SESI), y luego fue Superintendente. Estas
experiencias según él mismo indica terminaron por sacarlo
del barrio y pasó a ser conocido en toda la ciudad. En el
1964 fue profesor de filosofía e historia de la Pedagogía en
la Universidad de Recife. Se asocia al Movimiento de Cultura
Popular y contribuyó a la creación de los “Círculos de
Cultura”, en ellos alfabetizaba y educaba a adultos. En esos
círculos se utilizó el método de enseñanza exitoso que
llevaba a los 300 trabajadores a la reflexión y acción
(praxis). Se logró alfabetizar a este grupo de adultos en
menos de 45 días. Con el golpe militar este esfuerzo lo
llevó a prisión. Sobre lo ocurrido expresa: “ la caída de
Joao Goulart, no solamente detuvo el esfuerzo en el campo de
la educación de adultos y de la cultura popular, sino que me
llevó a la prisión por cerca de 70 días”. Consiguió la
libertad y se fue para Bolivia y luego a Chile en donde
vuelve a ser profesor universitario y a trabajar con
campesinos. Luego tuvo una cátedra mundial en el Consejo
Mundial de Iglesias en el que profundiza en distintas
experiencias pedagógicas según él expresa: “ fui palpando
este contexto enorme que el Consejo Mundial me ofrecía y me
fui volviendo un eterno caminante”. En este caminar tuvo la
oportunidad de, por 10 meses, ofrecer cursos en la
Universidad de Harvard y de visitar varios países.De la
tabla anterior se pueden enumerar las observaciones
siguientes:
-
La función de la educación
en los dos pedagogos comparados tiene una dimensión
social. Sólo a través de la educación se puede lograr lo
que esperan producir que es hombres libres, pensantes
que actúen para ser útiles en la sociedad en que viven
llevando a cabo los cambios que se necesitan. Además,
ambos entienden que es necesario desarrollar el aspecto
afectivo que tiene que ver con los valores y
sentimientos en el educando como parte de la función de
la educación. Hostos creía que no era suficiente enseñar
o educar la razón; también era necesario usar la ciencia
como medio de lograr fines morales porque el hombre no
es tan sólo intelecto: es también sentimiento y voluntad.
En la concepción Freiriana este aspecto afectivo está
presente cuando se plantea el promover los valores de
humanismo, el diálogo, la participación, la cooperación,
la unión entre los hombres, la tolerancia, el respeto a
la diversidad y a la diferencia y la promoción de los
valores de la democracia.
-
Los dos comparten en la
definición de lo que es escuela el hecho de que ésta
tiene unos objetivos que pueden hacer realidad por el
bien del individuo y de la comunidad.
-
En las dos definiciones
del término enseñar, se puede observar que es un acto en
el que está presente la comunicación. En Hostos la
comunicación es entre la conciencia y la verdad y en
Freire ésta se manifiesta entre el conocimiento y el
maestro con el estudiante.
-
El maestro es una de las
figuras protagónicas en la educación tanto para Hostos
como para Freire. Sin él no se pueden alcanzar las metas
y objetivos trazados. Para ambos el maestro debe ser
activo y buscará que el estudiante piense o razone sin
adoctrinarlo ni manipularlo, particularmente para Freire.
El maestro para Hostos es una guía que debe observar al
estudiante para ver si lleva a cabo el proceso mental
correcto, no importa si da la respuesta bien o no. Para
él un maestro es un facilitador del aprendizaje
individual, personal mientras que para Freire el maestro
es un agente de cambio, un investigador, sujeto de la
educación que buscará que el estudiante comprenda,
participe, decida y sea responsable de superar junto al
estudiante las injusticias sociales.
-
El estudiante no deja de
ser importante para los dos pues es un ser pensante,
capaz de razonar y analizar para que en el futuro pueda
hacer aportaciones valiosas que resuelvan los problemas
sociales. Sin embargo, hay una diferencia en la
participación del estudiante dentro del salón de clases.
Para Hostos, el estudiante es un participante pasivo
porque su actividad es más intelectual que para Freire,
ya que éste último entiende que es dentro del salón de
clases que el estudiante es activo convirtiéndose en un
sujeto para dejar de ser objeto cuando busca
alternativas para solucionar los problemas que surgen de
su entorno social. Pero no basta con pensar, sino que ha
y que actuar porque la reflexión sin acción no tiene
valor alguno. Para los reconstruccionistas como Freire
hay que rehacer la sociedad a través de la educación y
sus procesos. Es decir, si hay necesidad de destruir a
la sociedad para construir otra nueva, está
perfectamente aceptado.
-
Los métodos y técnicas que
se deben utilizar en el salón de clases son distintos
según estos teorizantes para conseguir los cambios que
se esperan. En la metodología evolutiva o gradual
hostosiana hay que articular la función mental
predominante, la etapa de desarrollo y el nivel
institucional en que se encuentra el estudiante para
seleccionar los métodos que se van a utilizar. Los
mismos se relacionan con la manera natural de educar la
razón (método natural), con el modo particular de
interpretar la naturaleza (sistema de educación) y con
los medios y recursos pedagógicos (métodos artificiales
de la enseñanza) que se utilizan en el salón de clases.
Es decir, como bien lo explica Hostos, el pedagogo es el
jardinero; la planta es la razón; la vegetación es el
método natural de la razón; las ideas del jardinero o
pedagogo son los sistemas de educación y los medios y
recursos que él utiliza para el cultivo son los métodos
artificiales que cada sistema aplica. Se le da
importancia a los procesos más que a los contenidos para
memorizar. En estos procesos se encuentra el que el
maestro pueda descubrir la información o conocimiento
previo que ya trae el estudiante para llevarlo a hacer
juicios inductivos por medio del análisis, la asociación
de ideas y la clasificación de los conceptos aprendidos
para que el aprendizaje sea significativo. También es
importante que se utilicen los sentidos en el proceso
enseñanzaaprendizaje porque la razón o explicación de la
realidad es “toda cosa, tal cual es, o el conjunto de
cosas y objetos con las propiedades, condiciones y
caracteres con que se nos presenta a la percepción de
los sentidos, o la percepción de la razón” de acuerdo a
Hostos. Por su parte Freire, propone el diálogo como
método para estimular la comunicación entre el profesor
y el estudiante. La creatividad y el ejercicio solidario
no sólo con el profesor sino también con sus compañeros
y el análisis crítico para adquirir la concientización.
Ésta que es un proceso continuo que implica una praxis (reflexión
y acción) para despertar a la realidad de su situación
socio-cultural y comprometerse con los proyectos de
transformación social. La praxis requiere de un proceso
educativo problematizador en el que investigan y se
analizan críticamente los problemas sociales y se buscan
alternativas para solucionarlos. En otras palabras, la
metodología de enseñanza Freiriana que se da en el salón
de clases, en los “Círculos de Cultura”, promueve el
análisis crítico, la reflexión y la acción cultural
humanizadora y descarta la memorización como técnica de
enseñanza al igual que Hostos. Los textos no deben ser
una camisa de fuerza, lo que quiere decir que ellos
creen firmemente que el currículo se debe enriquecer con
diferentes fuentes de información.
-
La relación maestro-estudiante
es diferente para los dos, en Hostos es vertical porque
el primero es el experto, quien posee el conocimiento y
para Freire la relación es horizontal para que pueda
fluir el diálogo y tanto aprende uno del otro en el
proceso que se da en una doble vía. Para Hostos el
centro del currículo son los contenidos de las materias
y para Freire es el estudiante y los problemas sociales
que le rodean.
-
Las asignaturas más
importantes son las mismas para los dos pedagogos: las
Ciencias Naturales o Exactas y las Ciencias Sociales
dado que los temas que se ofrecen en éstas le permiten
lograr la discusión y las actividades que desean
realizar con el estudiante para conseguir sus
propósitos.
-
En el último concepto hay
una diferencia significativa y es con relación a la
cantidad de estudiantes, que según ellos, debe haber en
el salón de clases. Para Hostos, los grupos deben ser
pequeños mientras que para Freire no hay diferencia
alguna en la cantidad de los estudiantes.
Análisis
Vemos pues que después de examinar la vida, obras e ideas
pedagógicas de estos dos grandes e ilustres hombres, se
puede decir que tienen muchas similitudes así como
diferencias. En el aspecto de las vidas que vivieron y sus
orígenes, ambos, aunque de clases sociales distintas, surgen
a fines de siglos cuando se esperan cambios que resuelvan
los problemas de la sociedad de la época. Los dos
respondieron al mandato de la época que les tocó vivir,
aunque ambos encararon grandes dificultades. Ciertamente
fueron agentes de cambio. Curiosamente estudiaron la misma
carrera pues eran abogados de profesión y terminaron siendo
educadores.
En cuanto a sus familias, ambos perdieron en algún momento
de su vida un ser querido y la pérdida del mismo los marcó
para siempre. Hostos perdió a una hija y Freire a su padre
cuando era apenas un niño y a su primera esposa cuando
tenían 50 años de casados. Los padres fueron ejemplos
determinantes en la formación de sus ideas y pensamientos.
Sería bueno resaltar que amaron a sus padres, a sus esposas
y engendraron numerosos hijos y sus expresiones en los
escritos así lo demuestran. Parece contradictorio que siendo
seres tan sensibles fueron acusados de revolucionarios. Hay
que señalar que la acusación no estaba del todo incorrecta,
pues tanto uno como el otro se oponían a la utilización de
la violencia para lograr sus propósitos. Sus grandes ideales,
les llevó a vivir fuera de su país aun cuando querían hacer
tanto por su patria porque ambos eran hombres de acción. Sus
ejecutorias las aprovecharon un sinnúmero de países que los
acogieron y los adoptaron con orgullo. Las obras que
enumeramos al comienzo de este escrito son los testigos más
elocuentes de lo que Hostos llamaba la utilización de la
razón que es deber de benevolencia activa para todas las
regiones en sus “Límites de la Razón”, y Freire lo denomina
praxis (reflexión con acción) y quizás podría decirse su
praxis personal o compromiso con la lucha por la libertad.
En el campo de la educación, tanto Hostos como Freire, eran
creativos y de vanguardia. Se puede decir que se adelantaron
al futuro. Mientras Hostos quería reformar la educación para
lograr el “hombre completo”, nuevo, libre para llevar a cabo
las reformas sociales necesarias, Freire quería reconstruir
la sociedad por medio de la educación problematizadora y
liberadora. Aunque los fines educativos que ambos deseaban
parecían distintos coincidían en su dimensión social. Lo que
Hostos considera como utilizar la razón para lograr
conciencia, Freir e lo establece como pasar de una
conciencia ingenua a una crítica por medio del diálogo. En
lo que pudieran diferir es en la relación maestro-estudiante.
En la filosofía Realista a la que pertenecía Hostos la
relación es vertical; el maestro es la autoridad y el
estudiante un imitador. En la filosofía de
Reconstruccionismo a la que pertenecía Freire la relación
debía ser vertical precisamente para que se propiciara el
diálogo entre el maestro y el estudiante. Ese diálogo, que
según el mismo dijo, lo comenzó con sus padres; lo continuó
con Dios, esposas e hijos y deseaba seguirlo con los
hombres.
En estos momentos de la discusión, ya que se mencionó las
filosofías a las que pertenecían, sería conveniente indicar
quiénes influyeron o cuáles ideas filosóficas contribuyeron
en la formación de ambos intelectuales de la educación. Para
Hostos fue Immanuel Kant, filósofo prusiano que creía en el
enfoque racional y solucionó la cuestión del origen y de los
límites del conocimiento humano partiendo de la existencia
de la ciencia, a la cual se le reconoce su validez
universal. Su teoría del conocimiento tenía el propósito
fundamental de analizar la constitución del objeto
científico. Freire, aunque se declaró partidario del método
dialéctico, fue influenciado por Hegel y no tanto por Marx.
Freire no fue marxista aunque no dejó de reconocer la
contribución del marxismo al pensamiento de la política en
América Latina y en el Caribe. Hegel, cuya filosofía se
considera como la madurez intelectual y cultural de la
tradición occidental, utiliza la metodología dialéctica, que
en aquel entonces era novedosa, para alcanzar su concepción
de la Absoluto. Toda su teoría se basa en la lógica
dialéctica y en la profundidad de las intuiciones.
Finalmente, después de analizar la vida, obra e ideas
pedagógicas de Eugenio María de Hostos y Paulo Freire
llegamos a las siguientes conclusiones:
-
Las semejanzas entre ambos
son menos que las diferencias de acuerdo a los conceptos
o ideas pedagógicas comparadas.
-
Las semejanzas son cuatro
y las diferencias son cinco, lo que significa que en
ninguno de los dos casos hay una mayoría significativa.
-
Sus obras y sus acciones
demuestran el compromiso verdadero con la educación y la
sociedad, especialmente la de su pueblo o país.
-
Ambos fueron hombres de
acción que supieron hacer la diferencia en el siglo que
vivieron dejando huellas para todo los tiempos.
-
Aunque de diferentes
filosofías, para los dos la educación era demasiado
importante para el desarrollo de un pueblo.
Los dos eran educadores,
humanistas y al mismo tiempo revolucionarios pacíficos
porque como bien lo expresó Hostos:
“El único medio eficaz
para salvarnos de la ruina es una educación metódica,
reflexiva, firmemente preme-ditada, de la fuerza
individual y social que es la voluntad. Y no se propone
ese remedio, porque la educación sea una panacea, sino
porque históricamente se patentiza cada día la
superioridad de los individuos y los pueblos que desde
la infancia aprenden a encaminar perseverantemente su
voluntad a fines de bien, que son los reales de la vida.”
Freire por su parte manifiesta
que:
“Sólo serán auténticamente
humanistas en la medida en que propicien la integración
del individuo en su realidad nacional, pierdan el miedo
a la libertad; que puedan crear en el educando un
proceso de recreación, de búsqueda, de independencia y
de solidaridad a la vez”.
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