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Prospectiva crítica
del libro La estructura de la administración crítica: Una
interpretación dialéctica del Dr. José Miguel Rodríguez
Por Alicia Castillo Ortiz
La administración ha
evolucionado a través de los años. Lo que se hacía hace cien
años y que se entendía como una buena administración, no es
lo que se espera hoy en día, justo en el momento en que se
está iniciando un nuevo milenio. En los últimos años, las
organizaciones educativas alrededor del mundo están
rediseñando sus procesos de trabajo, sus sistemas de
interacción entre las personas, la definición de misión y
visión, y las estrategias que se utilizan para llevar a cabo
los procesos administrativos. Por tal razón, todos los
administradores deben evaluar su estilo de acuerdo a su
forma de lidiar con las estrategias, las estructuras y los
sistemas. Si su estilo de trabajo está más orientado hacia
la fiscalización y el control, no están preparados para
asumir los nuevos roles que le corresponden como parte de la
evolución de la administración educativa contemporánea
(Castillo, 2000).
La administración educativa es uno de los grandes retos a
los que se enfrenta la sociedad puertorriqueña de cara al
nuevo milenio. Esta es una gestión única, ya que tiene la
compleja responsabilidad de transformar el sistema educativo
en una organización ágil y dinámica para que funcione como
una comunidad de aprendizaje. Según Barth (1990), una
comunidad de aprendizaje es una forma de organización y
participación social en la que todos los participantes
(maestros, directores y padres) se comprometen con el
aprendizaje y la enseñanza. Es un lugar en el que adultos y
niños aprenden simultáneamente a pensar crítica y
analíticamente y a resolver problemas que son de importancia
para ellos. La condición más importante para ser miembro de
esta comunidad es ser siempre un aprendiz. Una comunidad de
aprendizaje se organiza para producir conocimientos y
facilitar el aprendizaje. Según Starrat (1996) el
aprendizaje es la meta, la participación de la comunidad y
la dinámica que se genera es el medio para lograr esa
finalidad.
Una comunidad de aprendizaje es aquella en que las personas
de todos los niveles están mejorando continua y
colectivamente su capacidad para crear. La creación implica
movilización de todos en el fin común de educar y cada
persona en ese ambiente tiene que convertirse en educador y
aprendiz (Castillo, 1995). Este tipo de organización
construye un sentido de identidad de grupo, cohesión,
continuidad y de diversas experiencias curriculares y
cocurriculares que fomentan la integración de los
estudiantes y la comunidad (Barth, 2000).
El administrador de una escuela que funcione como una
comunidad de aprendizaje debe aunar esfuerzos junto a la
facultad, los estudiantes y el resto de la comunidad para
crear planes en conjunto que permitan desarrollar una
educación de calidad que atienda las necesidades de todos
los estudiantes. Además, debe apoderar al personal de la
escuela para que tomen las decisiones que sean necesarias y
para que actúen de acuerdo con estas decisiones (DuFour &
Eaker, 1998). Los líderes educativos deben integrar
esfuerzos con el propósito de reestructurar las escuelas
para que respondan a las necesidades de desarrollo de los
niños y jóvenes. La meta de esta reestructuración debe ser
el aumento en los logros educativos y la creación de un
ambiente que conduzca al aprendizaje. Para crear este tipo
de ambiente hay que hacer cambios en la manera de
administrar las escuelas, hacer ajustes en el currículo,
modificar los roles profesionales de los educadores, renovar
los mecanismos para medir los logros y aumentar la calidad
de la interacción con las familias. Es necesario que tanto
el director, como el resto del personal participen en
actividades de desarrollo profesional que les capaciten para
entender lo que significa una comunidad de aprendizaje y les
estimule a trabajar unidos y a tomar las decisiones
necesarias para la creación de este tipo de organización
escolar. La realidad depende de la habilidad de los
administradores para promover el cambio y lograr el
compromiso de todos los miembros de la comunidad escolar en
esta nueva visión. Es en este punto que el libro La
estructura de la administración crítica: Una interpretación
dialéctica del Dr. José Miguel Rodríguez cobra verdadera
importancia. El doctor Rodríguez presenta un paradigma
dialéctico de la administración crítica que parte de su
concepción de lo que debe ser la administración educativa en
el contexto de la realidad histórica y social puertorriqueña.
Este es un modelo flexible y multidimensional, dinámico e
interactivo con un acercamiento humanista a la
administración educativa como un campo dinámico y complejo.
El mismo va orientado a proveer un marco teórico coherente
que dé cohesión a la totalidad de la vida organizacional y
que provea a su vez una lógica para interpretar y guiar la
práctica administrativa educativa.
Según explica el doctor Rodríguez en las páginas 17 y 38 de
su libro, el paradigma de la administración crítica es uno
ecléctico, sintético e integrativo que reconoce la
aportación de marcos teóricos que explican parcialmente el
proceso administrativo. Rodríguez re-interpreta esta
relación a la luz de su concepción del proceso para evitar
la fragmentación entre la práctica, la teoría y el contexto,
a la vez que estas provean explicaciones integrales y
totales a las mismas. Él plantea que en el mismo debe
existir un proceso reflexivo como punto de partida para la
transformación, de manera que rompa con las viejas
estructuras mentales y organizacionales. En este sentido,
dice Rodríguez, que el proceso administrativo es un acto de
continua creación que debe reflejar la racionalidad de la
teoría crítica.
Las características del paradigma de la administración
crítica, creación del doctor Rodríguez, que he mencionado
hasta el momento coinciden con las características del
modelo de comunidades de aprendizaje que expliqué brevemente
al inicio de esta exposición. Ambos modelos persiguen los
mismos fines tales como el desarrollo integral del educando
y de los recursos humanos, y una transformación de la
organización educativa. De la misma forma, ambos procesos
tienen una visión similar de los procesos formativos tales
como la planificación, la organización, la evaluación y la
investigación, y los procesos integrantes, tales como
liderazgo, toma de decisiones, coordinación y comunicación.
Además, este paradigma tiene una base bien sólida en la
praxis. Por otro lado, ambos modelos parten de la
participación activa de los miembros de la organización, de
la actitud cognitiva, reflexiva, creativa e intuitiva y del
desarrollo de las relaciones interpersonales e
intrapersonales para producir trabajos colaborativos y
autoevaluativos para el mejor funcionamiento de la
organización educativa.
Esta interpretación muy personal del paralelismo entre el
modelo de las comunidades de aprendizaje y el paradigma de
la administración crítica abre toda una gama de
oportunidades para el administrador educativo contemporáneo
en el contexto del sistema educativo puertorriqueño. Esto se
hace más evidente, cuando se reflexiona sobre la relación
teoría-práctica y la coherencia entre estas. Esta relación
busca plantearse y resolver problemas para posibilitar
acciones transformadoras en la práctica actual en las
escuelas de nuestro país y la distancia en que las mismas se
encuentran de convertirse en comunidades de aprendizaje. La
práctica es un objeto en proceso que obliga a la
investigación permanente para identificar respuestas
apropiadas a las situaciones que se presentan.
El paradigma que nos presenta Rodríguez tiene un potencial
predictivo y provee una herramienta para el análisis, la
discusión y la investigación que se puede utilizar para
generar hipótesis. Además, propone la investigación como
parte integrante de esta concepción de la administración
educativa y sugiere el uso de la investigación cualitativa
para tales fines y para guiar la práctica en el contexto
objeto de investigación. Con este objetivo en mente, el
paradigma propuesto puede servir de base prospectivamente
para generar toda una serie de investigaciones en las que se
intente explicar las relaciones entre los miembros de la
comunidad educativa y su capacidad de convertir sus
escenarios educativos en comunidades de aprendizaje. En
estas investigaciones se pueden utilizar enfoques
multimetodológicos para investigar tanto en escuelas
individuales como en varias escuelas para comparar los
hallazgos de las mismas. De esta forma, se analiza la
práctica y se analiza la realidad en un contexto social
particular con el propósito de validar la teoría o producir
hipótesis que puedan profundizar en el análisis y la
reflexión en torno a la teoría y la práctica. Para cumplir
con esta intención se puede utilizar la investigación en
acción o se pueden hacer investigaciones cuantitativas o
cualitativas conducidas por los administradores u otros
miembros de la comunidad de aprendices. Además, se pueden
facilitar las oportunidades para que profesores o
estudiantes universitarios realicen investigaciones cuyos
hallazgos permitan entender mejor las relaciones que se dan
dentro de esta comunidad de aprendizaje. Se pueden hacer
investigaciones sobre los siguientes temas:
-
el nivel de desarrollo de
las diferentes escuelas en el camino hacia convertirse
en comunidades de aprendizaje;
-
el comportamiento del
administrador educativo en torno al proceso de convertir
la escuela en una comunidad de aprendizaje;
-
la forma en que se llevan
a cabo los procesos de comunicación, toma de decisiones,
liderazgo compartido, participación, coordinación,
trabajo colaborativo, apoderamiento, planificación,
supervisión, entre otros;
-
la capacidad del
administrador de llevar a cabo las tareas
administrativas utilizando la participación activa de
todos los miembros de la comunidad de aprendices;
-
la comparación entre
diferentes escuelas en torno a temas comunes;
-
la habilidad del
administrador para mantener un estado de equilibrio en
una escuela con estas características, a la vez que se
genera el cambio continuo;
-
la capacidad del
administrador de lograr los fines de la escuela tales
como el logro del aprovechamiento académico de los
estudiantes;
-
el análisis de las
contradicciones que se dan en las escuelas en la
creación de un proceso administrativo en el que se
utilice el paradigma de la administración crítica;
-
la evaluación de las
escuelas en su función como comunidades de aprendizaje y
en la medida de su efectividad;
-
la relación entre la
autoridad y el poder formal e informal en una
organización educativa que funcione como una comunidad
de aprendizaje;
-
la interacción de los
diferentes elementos del proceso administrativo en una o
varias escuelas;
-
el efecto del cambio y la
innovación en una organización de aprendices.
-
los estilos de trabajo de
las personas dentro de la organización;
-
la relación de cualquiera
de los componentes del modelo con otro componente en una
misma institución educativa;
-
la interpretación del
administrador sobre el paradigma emergente de la
administración crítica y su efecto en la organización;
-
la opinión de los
diferentes miembros de la comunidad escolar en torno a
la implantación del paradigma de la administración
crítica y la omisión de elementos críticos en la misma;
-
el impacto real de la
implantación del concepto de comunidades de aprendizaje
en las escuelas del sistema de educación; y muchas otras
investigaciones adicionales que pueden surgir de la
reflexión profunda en torno al proceso y al producto de
la organización educativa como una comunidad de
aprendizaje.
Deseo hacer la salvedad de que
estas investigaciones no tienen que llevarse a cabo en las
escuelas públicas solamente. Cualquier organización
educativa, sea una universidad, institución post-secundaria,
escuela privada, u otra que utilice los principios de la
administración crítica y que aspire a organizarse como una
comunidad de aprendizaje puede beneficiarse del paradigma y
sus alcances. Estoy segura de que esta es la idea del doctor
Rodríguez al presentarnos esta obra que implica un reto más
para la administración educativa.
Felicito al doctor Rodríguez por un excelente trabajo.
Espero que tengamos muchos momentos disponibles para
reflexionar sobre sus ideas y las oportunidades que estas
presentan para el futuro administrador educativo en el
contexto puertorriqueño.
Referencias
Castillo Ortiz, A. (2000). La administración: Visión y
Realidad en el nuevo milenio. El Sol, Año XLIV, 2, 12-16.
Castillo Ortiz, A. (1995). a visión de la escuela intermedia
como comunidad de aprendizaje. Colección de Presentaciones.
3ra. Conferencia de Educadores de la Escuela Intermedia.
Iniciativa para la Renovación de la Escuela Intermedia, 28
de septiembre 1995.
Barth, R. S. (2000). Building a community of learners.
Principal, 79 (4), 68-69.
Barth, R. S. (1990). Improving schools from within. San
Francisco, CA: Jossey Bass.
Dufour,R. and Eaker, R. (1998). Professional Learning
Communities at Work: Best Practices for Enhancing Student
Achievement. Indiana: ASCD, National Educational Service.
Starrat, R.J. (1996). Transforming Educational
Administration: Meaning, Community, and Excellence. New
York: McGraw-Hill.
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