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Hacia la universidad
de autogestión del conocimiento
Eduardo Aponte Hernández *
Catedrático, Dpto. Fundamentos de la Educación
Facultad de Educación, UPR, Río Piedras
* Trabajo presentado en el
Tercer Encuentro Internacional de Educación y
Pensamiento: Pedagogías constructivistas y críticas en
torno a la inteligencia, el desarrollo moral y la
enseñanza de segundas lenguas, 6 al 9 de marzo de 2002,
con la colaboración de Olga Daubón, Maritza Sostre Colón
y Juan C. Vadi Fantauzzi del Centro de Estudios de
Educación Superior del Centro de Investigaciones
Educativas de la Facultad de Educación, Recinto de Río
Piedras, Universidad de Puerto Rico.
Ante los nuevos retos de este
siglo, lo que hace falta y necesitan las universidades para
poder cumplir la encomienda de la sociedad del conocimiento
es fortalecer su autogestión (creatividad, iniciativa y
capacidad de acción); redefinir y ampliar su vínculo con los
distintos sectores de la sociedad a través de las cuales
también contribuye al bien público (cuadrangulación entre la
economía, gobierno, ciudadanía y comunidad internacional),
para reafirmar su identidad, razón de ser y responsabilidad
social a través de la calidad-pertinencia, eficacia y
efectividad de su gestión (producción de conocimiento,
aprendizaje y servicio). Alejándose de los enfoques
empresariales, este trabajo propone el desarrollo de las
universidades desde la tradición y valores de la comunidad
académica; capaces de auto dirigirse (visión emprendedora),
para elevar la productividad, agilidad en su desempeño y
aumentar su efectividad (eficiencia y eficacia en el logro
de resultados esperados) en términos de la encomienda (misión)
que la sociedad le hace.
Introducción
El concepto universidad intenta acuñar la idea de una
institución a través de “la universalidad de los
conocimientos, actitudes y habilidades” que caracterizan el
desarrollo del pensamiento de la civilización occidental. En
su nuevo contexto, actualmente, las universidades son
instituciones abiertas, organizaciones complejas y albergan
procesos dinámicos de autogestión que tienen que mantener un
intercambio y comunicación constante con la sociedad (Aragunde,
1996; J. Benítez, 1964). A esta comunicación e intercambio
se le atribuye su capacidad de transformarse para su
continuidad y efectividad de servicio a la sociedad. La
universidad como institución de educación superior, además
de servirle a su entorno, tiene la encomienda de crear y
difundir conocimiento. La autonomía de esta gestión y sus
resultados contribuye al bienestar público y constituyen el
eje central de la sociedad del conocimiento. Como
institución educativa representa las diversas necesidades y
prioridades de la sociedad en su conjunto para el estado, la
búsqueda de la equidad y de alternativas de desarrollo
sustentable de la colectividad, para la producción y el
trabajo la eficiencia(pertinenciacalidad); para la sociedad
civil, el bien público (efectividad y responsabilidad
social), y para los universitarios, la autonomía de su
gestión (identidad) prospectiva de conocimiento y servicio (misión)
para cumplir con su encomienda de trazar caminos
alternativos de futuro (visión a largo plazo). La primera
parte de este trabajo establece el nuevo contexto de la
educación superior y las universidades con relación a los
cambios que trae el paradigma del aprendizaje que surge de
la sociedad del conocimiento. En la segunda se propone la
creación de un modelo de universidad para el futuro de
autogestión del conocimiento que contribuya a la
construcción de una sociedad alternativa a la de orientación
de mercado centrada en el valor económico del conocimiento.
Tendencias de cambio y contexto de la universidad en el
Siglo XXI
Varias tendencias de cambio demarcan la trayectoria para la
transformación de la universidad del futuro en la sociedad
de conocimiento. La reestructuración de la economía y los
procesos de globalización por el impacto de la revolución
tecnológica que desató la crisis de acumulación de riqueza
durante la década de los setenta a final de Siglo XX, han
provocado cambios y transformación en las instituciones de
la sociedad. El origen y causa de estos pueden explicarse a
través de (Didriksson, 2000; Aponte, 1999; Castells, 1996;
Bell, 1984) las siguientes tendencias de cambios:
-
Un capitalismo
transformado con la aparición de una nueva forma de
producción y acumulación de riqueza en donde la
productividad y competitividad se fundamenta sobre la
creación de información/conocimiento y su conversión a
capital de mercado.
-
La formación de una nueva
economía con proyección global, que representa una
reestructuración de los procesos de producción a través
de la automatización de la manufactura de artículos de
consumo unido al surgimiento de sectores dinámicos de la
producción de intangibles, servicios y productos
invisibles y su impacto en el ámbito mundial que supera
la reestructuración en periodos anteriores por la
utilización del vapor y el petróleo como energía en la
producción internacional y en el desarrollo de las
sociedades.
-
La centralidad y
crecimiento de la información/ conocimiento en redes
como fuente de innovación y de estrategias de acción en
el desarrollo organizacional de las instituciones y
distintos sectores de la sociedad. Difusión de
información/conocimiento a través de multimedios
electrónicos de comunicación y redes operativos
virtuales.
-
Nueva lógica y dinámica de
transformación en el desarrollo de la sociedad basado en
la aceleración de nuevo conocimiento con gran valor
económico con relación a valor social y cultural y a un
ritmo acelerado de obsolescencia de aplicación y
utilidad de otros tipos de conocimientos.
-
El incremento en el
surgimiento de centros de producción y distribución de
conocimiento (redes de investigación y distribución de
conocimiento) fuera de las instituc iones tradicionales
y universidades.
-
Un aumento en la demanda
de trabajo altamente cualificado con conocimiento y
destrezas en instituciones de educación superior
vinculados a la tecno-ciencia pos-industrial con
relación a reducción en demanda social por trabajo de
competencias y destrezas vinculadas a la industrialidad
de producción de productos de consumo. Desplazamiento de
este trabajo a la periferia y sistemas productivos de
menor costo por unidad para ampliar la ventaja
competitiva y capitalización de riqueza.
-
El incremento de centros
de investigación para producir conocimiento, aplicado
especializado con valor comercial con relación a la
producción de conocimiento teórico básico disciplinario
en las instituciones de educación superior y las
universidades tradicionales de investigación.
-
El crecimiento vertiginoso
de una generación de expertos especializados y altamente
cualificados en una gran variedad de instituciones en
los distintos sectores de la sociedad.
-
En las instituciones de
educación superior y las universidades, desplazamiento a
otro plano de el interés por la cultura y el
conocimiento general, universal o profesional-técnico,
por el de ciencia y tecnología por el de mayor
especialización y complejidad transdisciplinario. Estos
cambio s se han visto acompañados de innovaciones,
ingeniería organizacional, conceptuales, funcionales y
enfoques ideológicos reorientando las instituciones
hacia los requisitos del sector productivo, el mundo del
trabajo y el nuevo valor económico del conocimiento con
relación a los aspectos sociales y culturales.
El cúmulo e impacto de estos
procesos de transformación han provocado cambios en la
lógica y dinámica en el desarrollo de la formación social
emergiendo una sociedad del conocimiento basada en el
aprendizaje continuo / permanente en diferentes modalidades
y la creación / aplicación de conocimiento en las distintas
instancias de la sociedad por su capacidad de añadir valor
económico, social y cultural. El aumento de centros de
producción y distribución de conocimiento unido a la nueva
proactividad de los universitarios, han ido transformando la
intelectualidad académica contenida en los centros
claustrales hacia una aplicación inmediata de conocimiento
dentro y fuera de las instituciones de educación superior,
por ejemplo, intelectualidad pública y privatizada.
La sociedad que se está creando en el escenario tendencial
de mercado, está diferenciada por una base tecnológica más
diversificada y su inserción en el tejido social de algunos
sectores es más profunda que en cualquier otro periodo
histórico de la humanidad. La reestructuración económica y
los procesos de globalización no están generando un
incremento uniforme de progreso y desarrollo en todas las
regiones del mundo. Más bien concentra los beneficios en un
sector relativamente reducido de la población creando
profundas brechas de desigualdad en cuanto a acumulación de
riqueza, calidad de vida, acceso al conocimiento, bienes
culturales con relación al desarrollo colectivo y personal
de los habitantes del planeta (López-Segrera, 1997;
Tunnerman, 1997).
La creación de bienes económicos con mayor valor añadido por
nuevas tecnologías, responde a la mayor sofisticación,
creatividad y conocimiento de la fuerza de trabajo. El
conocimiento, fuente de ma yor ventaja competitiva se crea a
través de sistemas sociales institucionales de aprendizaje
para desarrollar las competencias y destrezas de la nueva
fuerza de trabajo, por ejemplo, los “learning centers”
corporativos en las empresas y las instituciones de
educación superior de corte empresarial. Esta nueva fuerza
de trabajo tiende a ser mundial (world class) y está
vinculada a los conocimientos y tecnologías de las
comunicaciones, transporte, recreación y las nuevas
modalidades de aprender (global learning, entre otras), y
está conectada en redes y sistemas interactivos que requiere
una reorganización de las instituciones educativas y
sociales que la forman, y aún de su invención desde las
universidades y los centros de educación superior.
Por estos cambios, la educación superior y las universidades
se valoran desde una perspectiva estratégica, en particular
por su vinculación a la producción de nuevo conocimiento en
la ciencia y la tecnología, por los desarrollos recientes en
las empresas, los servicios, el comercio internacional y las
transferencias de conocimiento e información. Las formas,
estructuras y procedimientos institucionales que se están
desarrollando para llevar a cabo estas interacciones son
múltiples, y varía de país a país, pero el enfoque en el
escenario tendencial es hacia explotar las bases del
conocimiento lo más ampliamente posible. Sin embargo, esto
va a depender de la capacidad social institucional y la
insfraestructura educativa con que se cuenta para
capitalizar el conocimiento. Proceso que no ocurre sin
conflictos, ventanas de oportunidad, convergencia,
resistencia, como también propuestas alternativas a la
limitada utilización del conocimiento para fines comerciales
y en nuevas formas de capitalización (acumulación de la
riqueza)
Este proceso se está experimentando a nivel mundial, su
alcance tiene gran intensidad, pero no su extensión, y es
promovido por agencias y organizaciones internacionales, y
también es visto como paradigma generalizado en muchas
regiones. El conocimiento como capital se expresa
fundamentalmente en las posibilidades de las instituciones
de realizar la transferencia de conocimientos y la creación
de tecnologías con cobertura económica, bajo formas útiles y
dentro de prácticas comerciales. El papel de la universidad
ha comenzado a desplazar prácticas y estructuras académicas
a través de una nueva lógica de constante innovación y
cambio dando lugar a un sistema complejo de interacciones (ver
Diagrama I).

Por lo anterior, el escenario alternativo al tendencial de
mercado para las universidades en el nuevo contexto de la
emergente sociedad del conocimiento, es la de transformarse
en una institución autogestora de conocimiento en la cual su
razón de ser, identidad y misión estén definidos por el
valor social de los conocimientos que produce y distribuye a
través de su gestión y servicios. Esta concepción de la
universidad debe corresponder con la ética y deber social
que la orienta como entidad autónoma que la sociedad del
conocimiento requiere; la creación de una universidad que se
transforma de la difusión de conocimientos-enseñanza e
investigación básica- hacia- una de producción y
distribución de conocimientos como de servicios de acuerdo
con nuevos requerimientos para un desarrollo sustentable de
la comunidad nacional con relación al ámbito internacional.
Por la lógica y dinámica de los procesos de reestructuración
económica y de globalización, la construcción se está dando
desde el escenario tendencial del mercado. Conflictivo por
la convergencia y divergencia de conocimientos en relación
con el valor social, cultural y económico de éstos a nivel
local con relación a lo global. En este contexto las
universidades son instituciones con gran dinamismo y valor
estratégico para las sociedades alcanzar nuevos niveles de
desarrollo ya que éstas han venido asumiendo un papel
central en la producción de conocimientos y tecnologías. Son
centros claves para la construcción de la capacidad nacional
de investigación, sus egresados conforman el sector más
dinámico de los trabajadores de la información en la
economía del conocimiento, en la esfera política- pública y
el desarrollo cultural de la sociedad que emerge en el Siglo
XXI, por ejemplo, la encomienda que la sociedad le hace de
generar conocimiento, proveer servicios, y formar
intelectual y profesionalmente a las nuevas generaciones
(Aponte, 1998; Didriksson, 2000).
La esencia de la sociedad del conocimiento reside en el
nivel de conocimiento alcanzado, concebido como el valor de
un conjunto de saberes colectivos e individuales de sus
ciudadanos orientados al bien común -capital intelectual y
no como se pensaba en el pasado que se ubicaba en los
recursos naturales- la tecnología, el recurso humano (la
capitalización proveniente del trabajo) que caracterizó la
industrialidad. Se estima que la base de conocimiento de la
humanidad (información convertida a conocimiento) se duplica
cada cinco años con una tasa de crecimiento cuatro veces más
elevada que su uso o aplicación, por lo cual el beneficio
social dependerá de la capacidad que desarrolle la
ciudadanía para buscarla, convertirla en conocimiento con
valor económico social y cultural (Dominick, 1996; Rifkin,
1995; Schön, 1995). Aunque el valor económico del
conocimiento ha prevalecido durante las últimas dos décadas,
tanto el valor social y cultural del conocimiento también
caracterizan el desarrollo de la sociedad, en particular en
los procesos de globalización e integración regional.
Educación, aprendizaje y sociedad del conocimiento
Ante la aparición del paradigma del aprendizaje propulsado
por la emergente sociedad del conocimiento, las
instituciones educativas e instancias que en ella
intervienen, tienen la ineludible responsabilidad de llevar
a cabo cambios, reformas y ajustes para transformar las
estructuras para poder llevar a cabo la gestión de trabajo
docente, la investigación y el servicio a los distintos
sectores de la sociedad para poder inducir los fundamentos
de un nuevo modelo de desarrollo social.
El elemento constructivo clave en este nuevo modelo de
sociedad, es la educación. La universidad tiene mucho que
aportar en la educación integral de jóvenes; nuevas
oportunidades de formación para adultos que trabajan y en la
educación permanente de la sociedad. De la misión de
transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones,
para la vida profesional y contribución al desarrollo
económico, social y democrático del ciudadano, la educación
de nuestros tiempos se orienta a través de toda institución
educativa hacia la vocación ontológica de que cada persona
en la colectividad puedan llegar a ser “sujetos que
autogestionan conocimiento y aprenden” (afectivamente a
través de la razón y otras formas) en convivencia pacífica
con los otros. Una educación que despierte la conciencia
creativa hacia la investigación o el estudio de la realidad
de nuestros tiempos (delimitación y contextualización de la
búsqueda de la verdad) como punto de partida en la
construcción del futuro (Freire, 1972; Delors, 1995; Escotet,
2000).
-
La idea del conocimiento
como capital intelectual vinculado al bienestar
individual y colectivo como resultado de la gestión
educativa puede considerarse de acuerdo con diferentes
aspectos (Delors, 1995; UNESCO,1998; Didriksson, 2000;
Michavila & Calvo, 2000; Aponte, 2000).
-
Constituye un proceso de
cohesión social y profundización en la vida democrática
ya que la persona al interactuar con su cultura,
historia y entorno, adquiere capacidad crítica de
pensamiento y acción estratégica.
-
Es elemento de realización
personal, expresión afectiva y en la búsqueda de la
felicidad humana entre el trabajo, el ocio, la vida
familiar y el desarrollo personal a través del tiempo.
-
Es un medio para enfrentar
lo incierto y cambiante del mundo del trabajo en
términos de capacitación continua para la innovación, el
desempeño productivo, eficaz y efectivo.
-
Es elemento indispensable
para incorporar una ética que dé una amplia vigencia a
los derechos humanos, solidaridad con relación con la
distribución de la riqueza, la justicia, el desarrollo
sustentable, la colaboración, expresión cultural y la
paz mundial en la nueva era de la globalización.
-
Finalmente, la educación
como proceso social ubica su pertinencia y efectividad (calidad
de gestión y resultados) en la utilidad social (valor de
uso) de los conocimientos producidos, distribuidos por
las universidades. Contribuir a formar y desarrollar
sujetos autogestores del conocimiento e investigadores
desde la utilidad social del aprendizaje que producen,
obtienen, descubren, comparten y usan, constituyen el
propósito central de una transformación de la educación
superior y de las universidades.
La educación del Siglo XXI en
la sociedad del conocimiento está centrada en el aprendizaje
de sujetos que investigan y aprenden (educadores, educandos,
los investigadores, gestores y otros, por ejemplo), la
colectividad educativa constituida por la comunidad
académica, la estructura organizacional e institucional
autogestora del conocimiento (véase diagrama II más adelante)
apoyada por cinco pilares (Aponte, 2000; Delors, 1995): 1)
investigar/aprender en nuevas modalidades (descubrir e
incorporar nuevas formas de indagar y aprender); 2) a
conocer (buscar reflexiva y críticamente verdades
contextualizadas); 3) hacer (decidir, desemp eñar, ejecutar);
4) a vivir juntos (comunicar, interactuar, colaborar en
solidaridad con otros) y 5) aprender a ser (auto estudio y
conocimiento de sí mismo a través del pensamiento y relación
en relación a los otros). Se trata de conocer reflexionando,
buscando y haciendo con otros a través de la experiencia
utópica no experimentada de compartir y convivir en
relaciones de colaboración; desarrollando proyectos que los
unen a pesar de las divergencias con la comprensión mutua
convergente, logrando cada cual con sus valores comunes la
integridad y dignidad humana. Esto supone el desarrollo de
la autonomía personal, del juicio crítico, carácter y
responsabilidad social colectiva y de cada cual. El
desarrollo de estos cinco elementos persigue la educación
integral del ser humano a través de una concepción de la
educación como un todo y en todas sus modalidades. Para
llevar esta educación a las instituciones de educación y las
universidades, es necesario desarrollar una gestión de
conocimiento que la cobije y la integre a la investigación,
al aprendizaje y servicios que ofrecen las instituciones de
acuerdo con la misión o encomienda que les han confiado los
diferentes sectores de la sociedad del conocimiento.

Investigación, aprendizaje y servicio a la sociedad del
conocimiento
Para que la educación del futuro centrada en el aprendizaje
y gestión de conocimiento de la colectividad educativa y sus
vínculos con el entorno se lleve a cabo extensamente e
integralmente, va a ser imperativo crear y desarrollar
nuevas instituciones, diferentes actitudes y prácticas entre
los miembros de la comunidad universitaria (investigadores,
docentes, estudiante, administradores y otros). Para el
nuevo paradigma del aprendizaje, la formación de las
personas es una tarea permanente a lo largo de la vida y
este proceso ahora más que nunca, es una responsabilidad de
todos, pero en particular del educando mismo quien tiene que
desarrollar juicio crítico, creatividad, iniciativa,
habilidad para planificar y realizar proyectos alternativos
demostrando altos niveles de conocimiento (saberes) y de
desempeño (habilidades, competencias y destrezas) de acuerdo
con una ética para un desarrollo sustentable con equidad,
justicia y paz para la humanidad. En la formación hay que
buscar el equilibrio entre las ciencias, las humanidades, la
tecnología, los conocimientos aplicados de las profesiones,
la ética, estética, en fin, todo lo que caracteriza el
conocimiento necesario para tener una visión del mundo y del
futuro sobre la base de un desarrollo humano intercultural,
sustentable, fundado en la justicia, la equidad, la
democracia y la libertad (UNESCO, 1998). Una sociedad del
conocimiento desde la perspectiva de una visión de futuro,
destaca la importancia que está adquiriendo y preve er la
que se tendrá en este siglo el conocimiento y la tecnología
en la organización de la economía y las instituciones
sociales (Delors, 1996).
Para lograr este equilibrio, va a ser necesario la creación
y desarrollo de un sistema de “aprendizaje social” ya que la
diseminación del paradigma tecno-económico que dinamiza la
sociedad desde el sector productivo, para su desarrollo
depende de la transformación de la estructura socio-
institucional para adaptar y poder responder a sus
requerimientos. El aprendizaje social es acumulativo, basado
en la dinámica de renovación-obsolescencia de conocimientos
que comprende del aprendizaje en la acciónpráctica desde la
producción en las empresas o desde la acción formativa en
las instituciones educativas y la educación superior. Es un
proceso que abarca a la sociedad y a la economía en su
conjunto, a través del cual ocurre la transferencia de
conocimientos y tecnologías; y está mediado y determinado,
sobre todo- aunque no sólo- por las instituciones culturales
y de educación superior. Los resultados se expresan en la
capacidad del país para innovar en conocimientos, ciencia y
tecnología (Didriksson, 2000; Pérez, 1996).
Para promover la educación integral de la sociedad del
conocimiento, las instituciones de educación superior, en
particular las universidades (Didriksson, 2000; Michavila &
Calvo, 1998; Aponte,1997; CESPR, 2000; Delors, 1995; Twigg,
1994; Schön, 1995) va a ser necesario:
-
Aumentar las actividades
para elevar la capacidad general de crear e innovar en
la producción y difusión de conocimiento a través de
consorcios-redes de investigación y formación mediante
la investigación conjunta, intercambios de profesores y
estudiantes con empresas, gobierno, organizaciones
internacionales, entre otras.
-
Promover la integración de
conocimientos y la transdisciplinariedad mediante la
formación de comunidades de aprendizaje/investigación
con proyectos vinculados a la problemática social del
entorno local y global.
-
Creación de una
infraestrutura organizacional e institucional de
recursos, procesos y avalúo de la
investigación-aprendizaje permanente con la
participación de la comunidad académica y miembros de
las instituciones de educación superior.
-
Aprendizaje de lenguas;
comprensión y manejo de contextos afectivos
interculturales, diversidad de identidades a nivel
nacional, regional e internacional.
-
Armonizar y balancear la
adquisición de conocimiento abstracto/simbólico con el
técnico/aplicado vinculado a la gestión de conocimiento
(concurso de la investigación con la docencia), el saber
hacer de los profesores y sus prácticas en sus distintas
modalidades.
-
Lograr mayor integración
entre la formación académica general con lo social,
afectivo-personal y la profesional para lograr
establecer logros estrechos entre el aprendizaje, el
mundo del trabajo, la problemática social con el
desarrollo individual y colectivo.
-
Desarrollar actitudes y
aptitudes vinculados al desarrollo de un ciudadano de la
era del conocimiento tales como: ética, estética,
civismo, laboriosidad; cooperación, curiosidad,
creatividad proactiva; capacidad inquisitiva para
anticipar; para la toma de decisiones, manejo de tiempo,
recursos, incertidumbre, cambios, tecnología,
comunicaciones; pensar críticamente y estratégicamente
para innovar, conve rtir información en conocimiento,
resolver problemas, emprender proyectos con visión de
futuro, entre otros.
-
Incorporar y fortalecer la
auto evaluación institucional permanente para darle
seguimiento a la implantación y perfeccionamiento de la
gestión de conocimiento y desempeño de las universidades
para fortalecer su autonomía y responsabilidad social de
evidenciar y rendir cuentas a la sociedad.
Hacia una universidad de autogestión en la sociedad del
conocimiento: investigación, aprendizaje y servicio
En la sociedad del conocimiento, la razón de ser de la
universidad se reenfoca hacia la búsqueda del conocimiento
(la investigación) para el aprendizaje permanente de sus
constituyentes (la nueva centralidad de creación y
producción de conocimiento) para la distribución,
divulgación y uso a través del servicio a la sociedad. Esta
encomienda está vinculada a su naturaleza institucional de
autonomía de gestión para la búsqueda de conocimiento para
innovar, solucionar problemas, tomar decisiones y crear
alternativas de futuro para la humanidad (visión prospectiva)
gestión que incluye poder auto dirigirse y transformarse de
acuerdo a la interacción que mantiene con la sociedad y la
problemática social (nuevas verdades contextualizadas).
En un escenario alternativo al tendencial, lo propio es
presentar una visión de futuro, un sistema de valores,
principios y estrategias que guían la construcción de un
modelo de universidad de autogestión del conocimiento. La
visión de lo no experimentado como proyecto utópico a
realizarse, debe ser para la universidad la de transformarse
en una institución en la cual su gestión y servicios estén
definidos por el valor social de los conocimientos que
produce y distribuye como en el valor público de sus
servicios con relación al bienestar de la colectividad. Esta
concepción de institución auto gestora debe estar en
correspondencia con la encomienda de la sociedad en cuanto
a: su deber social, como entidad pública y autónoma, gestión
que se hace desde el sector público como desde el privado,
ya que la razón de ser de éstas está vinculada con el
servicio público (Didriksson, 2000; Escotet, 2001).
Una universidad organizada bajo un modelo de la autogestión
del conocimiento, se fundamenta en la centralidad de la
capacidad innovadora de su quehacer (que viene a desplazar
como eje primordial a la enseñanza y la investigación básica
buscando la aplicación y utilidad del conocimiento, la
gestión académica de conocimiento y en quienes la realizan
que son los docentes- investigadores, estudiantes,
trabajadores del conocimiento y los integrantes de la
comunidad universitaria vinculados a la gestión. Este modelo
de universidad se compone de unas características y unos
procesos, que establecen guías para su construcción y
desarrollo futuro. Sus características determinan las
estrategias de transformación que se conciben como un
proceso de convergencia y consensuación de voluntades para
el cambio académico, organizacional- institucional y
financiero de largo plazo para instituc iones universitarias
que pasan de la enseñanza y difusión de conocimiento hacia
una de autogestión de producción y distribución de
conocimientos (incluyendo servicios para poder asumir los
requerimientos de la sociedad del conocimiento y el
desarrollo sustentable). La estrategia abarca desde la
promulgación de leyes con relación a la reglamentación y
controles que tienen las universidades con la gestión propia
que tienen que hacer consensuadamente los universitarios
para orientar y llevar a cabo desde adentro de la
institución, los cambios que tienen que hacerse para
redefinir su misión, metas y objetivos tanto de las
políticas a seguir como de los programas para asegurar su
implantación (véase Diagrama II).
Corresponde a los universitarios crear la actitud,
sentimiento de cambio y la capacidad para rectificar a
tiempo aprendiendo tanto de los conflictos, desatinos y
errores como de los aciertos. Ambas condiciones son
necesarias para lograr la transformación e iniciar las
condiciones que son necesarias para lograr la transformación
e iniciar la institución de cambio y renovación permanente.
Esto supone desarrollar una organización y cultura de
gestión institucional de carácter horizontal,
transdisciplinaria y de conjuntos (clusters) con el
propósito de instalar una visión y prácticas que generen una
mayor libertad y flexibilidad, para incorporar el cambio
curricular de contenido de los conocimientos de frontera, y
las prácticas de los docentes- investigadores de acuerdo con
los nuevos campos de la ciencia y tecnologías de punta y los
requerimientos sociales, desplazando la jerarquía y
autoridad burocratizada entre gestores y docentes
investigadores y otros muchos de la comunidad. Con el
advenimiento del nuevo paradigma, si las universidades no
alcanza n descifrar el momento histórico en el cual se
desempeñan, se verán organizacional e institucionalmente
rezagados por el vertiginoso y dinámico proceso de
producción y distribución del conocimiento fuera de las
universidades. El cambio hacia la autogestió n del
conocimiento no puede continuar reproduciendo la modalidad
pedagógica instruccional de la enseñanza (pasividad,
memorización, repetición, imitación, entre otros) como
tampoco puede seguir la orientación de la universidad
empresarial orientada esencialmente al mercado respondiendo
a sus requerimientos en términos de prioridades, enfoques y
funciones (valor económico del conocimiento). Para lograr la
transformación hacia el escenario alternativo, la
universidad deberá redefinir su visión, misión, metas y
objetivos reteniendo su naturaleza, desarrollando su
capacidad emprendedora, innovadora y proactiva de gestión
prospectiva (largo plazo) de acuerdo con los siguientes
fundamentos:
-
Compromiso a desarrollar
la identidad institucional de comunidad educativa
orientada al bien público con la encomienda de crear,
innovar, compartir y difundir conocimiento con el
propósito de facilitar y promover que cada individuo se
eduque de acuerdo a su talento y potencial para que
pueda participar, formar parte y contribuir al
desarrollo de una sociedad democrática sustentable.
-
Compromiso con la búsqueda
de la verdad en contextos de cambios e incertidumbre a
través del conocimiento para atender las prioridades y
necesidades de la sociedad.
-
Compromiso con el acceso y
la equidad de oportunidad en la educación integral del
ciudadano del futuro.
-
Compromiso con la libertad,
integridad y excelencia educativa para fortalecer su
identidad institucional y responsabilidad social.
-
Compromiso con la creación
de conocimiento para innovar, proveer soluciones a
problemas, tomar decisiones y rendir servicios a través
de procesos dinámicos institucionales de investigación/
aprendizaje y servicio para el desarrollo profesional y
personal de sus miembros en relación con los
requerimientos del entorno, la región y la comunidad
internacional, por ejemplo, la autonomía personal y
colectiva de los sujetos para autogestionar.
En el ámbito internacional, la
tendencia de los estados y los organismos de gobierno en
cuanto a reformas de transformación de las universidades, es
hacia dotar de una mayor capacidad de actuación y fortalecer
la gestión institucional para poder interactuar con una
sociedad cambiante, caracterizada por la celeridad del
cambio en donde las universidades puedan actuar ágilmente y
con flexibilidad ante los cambios y retos que también exigen
iniciativas universitarias emprendedoras e innovadoras. El
liderazgo social de las universidades en la sociedad del
conocimiento es una función emergente que requiere la
descentralización, reestructuración del poder de acción ante
las demandas sociales de estos tiempos. En política y
gestión institucional, no es suficiente tomar en
consideración el estado y el mercado. Hay que tomar en
consideración la cuadrangulación (interacción con su entorno)
de la universidad y su capacidad de autogestión y
autocrítica para estudiarse a sí misma y generar
conocimiento para su auto transformación y dirección con el
propósito de servir con mayor eficacia y efectividad a la
sociedad. Esto implica, hacerlo con mayor sintonía entre el
sector económico, gobierno, sociedad civil y la comunidad
internacional. Esta interacción debe rebasar las asimetrías
y distanciamiento entre los sectores.
Por lo anterior, la transformación de la universidad
constituye un proceso de reforma y cambios a largo plazo,
que se define a partir de un proceso participativo y
reflexivo desde la comunidad universitaria (en su estrecha
relación con la sociedad) y se propone producir conocimiento
para formar los protagonistas capaces de crear, innovar y
contribuir al desarrollo de su entorno social en relación
con la región y el ámbito internacional. Esta transformación
fortalece su integridad e identidad como institución de
educación superior con una ética de liderazgo moral,
científico, tecnológico y cultural que busca permanentemente
el desarrollo humano sustentable, insertado con la acción en
un entorno nacional e internacional. Dentro de esta visión
de futuro para la universidad, se perfilan cambios en su
misión para que la comunidad universitaria en su medio
social, potencie la contribución de la institución a través
de la gestión de conocimiento de docencia-investigación en
la producción de conocimiento, difusión y servicios con
relación a las necesidades, problemas y prioridades de la
sociedad. La transformación para la autogestión del
conocimiento implica la reestructuración de la universidad
hacia una organización académica-administrativa de carácter
horizontal, transdisciplinaria y de conjuntos (clusters)
desplazando la jerarquía burocrática, centralización de
poder decisivo y, el conocimiento por disciplinas y
departamentos (Aponte, 1997; Didriksson, 2000). En el nuevo
desarrollo organizacional, se establece el punto de no-retorno
respecto a la institución no tradicional, a través de la
cual se traza un cambio efectivo para una transformación
abarcadora y profunda, por ejemplo, de autogestión
innovadora. En esta nueva trayectoria, la universidad deja
de ser un ente reactivo y subordinado, al comenzar a ampliar
su capacidad de elegir, su capacidad para desarrollar un
enfoque desde su identidad y misión; desde sus prioridades y
nuevas perspectivas y líneas de acción innovadoras (Didriksson,
2000) para auto dirigirse y realizar la gestión de
conocimiento para contribuir a la construcción de la
sociedad del conocimiento (véase Diagrama IV).
La gestión de conocimiento de la universidad y la
creación de valor social
En la sociedad del conocimiento de la era de la información,
la pertinencia de la educación superior está basada en el
valor económico, social y cultural del conocimiento. Cuando
la información se convierte a conocimiento y su utilización
o aplicación añade valor a un proceso, producto o servicio (cuando
se convierte en alguna forma de capital, social, cultural o
de mercado). La capacidad de gestión de conocimiento de una
institución para aprender, generar, compartir y aplicar
conocimiento (investigar y crear conocimiento nuevo al igual
que producir otros especializados y de utilidad inmediata)
viene a constituir el eje central para integrarse,
incorporar recursos, dinamizar sus procesos, desarrollarse
con relación a su misión y proyección hacia el futuro. La
incorporación de recursos a procesos constituye la primera
etapa de la institución para lograr valor incorporado, el
desarrollo de procesos eficaces y efectivos se convierten en
la búsqueda de la mejor forma de crear valor dinámico (integración
de esfuerzo enfocando hacia lograr un propósito/ resultados)
que añaden valor a los resultados esperados con valor de uso,
de aplicación general o específico inmediato o futuro -
valor prospectivo de la inversión/ esfuerzo en el proceso
educativo y la contribución a la sociedad a corto y largo
alcance (Aponte, 1997). Además de la contribución del valor
económico y su aplicación, el valor social y cultural del
proceso y resultado de la educación son también de largo
alcance en términos generacionales y contribución a la
sociedad. De ahí que la educación se considerase un bien
público, el que las instituciones educativas no son
industrias, comercio o servicio a la sociedad a través de
los estudiantes como clientes en términos de requerimientos
de conocimiento u otros de servicios de satisfacción
inmediata con valor económico y capital de mercado. La
educación en la sociedad del conocimiento va a estar
determinada por la capacidad de las instituciones a través
de la autonomía de sus procesos para crear valor de uso a
través del conocimiento para y atender necesidades y
prioridades de la sociedad de corto y largo plazo: para auto
dirigirse.1 (Véase Diagrama III y VI).

1 En donde la
sumatoria de producción de conocimiento básico (pcb)
más la producción de conocimiento aplicado con valor
de uso inmediato y de largo plazo (pcu) más
aprendizaje institucional (Ai) a través de la
cuadrangulación de la gestión de conocimiento (GC)
con autonomía de servicio e interacción directa con
la sociedad (AS), se da el resultado esperado de
crear valor social, económico y cultural (Vnsec).

La pertinencia-calidad de la
educación superior en la sociedad del conocimiento de las
instituciones en términos de capacidad para crear valor a
través de procesos y resultados va a estar determinada por:
-
capacidad para incorporar
e integrar recursos; estudiantes, docentesinvestigadores,
finanzas, vinculación con su entorno local e
internacional, entre otros. Este proceso lo constituye
la infraestructura y funciones de un proyecto vinculadas
a la misión que representan el valor incorporado de la
institución como organización educativa de aprendizaje
para desarrollar la;
-
capacidad para innovar,
iniciar, mantener y mejorar los procesos (formas y
niveles) apropiados de participación de los integrantes
de la comunidad para llevar a cabo la gestión de
conocimiento aprendizaje y servicio. Este proceso
incluye también la participación en la toma de
decisiones, la planificación, la implantación de cursos
de acción y la resolución de problemas de la institución,
y como esta maneja su relación con el entorno social. La
pertinencia de los procesos se define desde dentro de la
institución y por los integrantes de la comunidad los
cuales van a tener una clara visión de la misión del
propósito que los une, les da integridad y sentido de
compromiso con la institución. Condiciones claves para
dinamizar la eficiencia de gestión (la optimización de
los recursos a utilizarse en la obtención de resultados
previstos) en la institución creándose a través de los
procesos, valor dinámico organizacional que se eleva a
través de la autogestión para aumentar la;
-
capacidad para añadir
valor y crear conocimiento y servir a través de la
cuadrangulación de la gestión de conocimiento e
innovación alterando y desarrollando la capacidad
intelectual de todos sus integrantes para aprender y
crear conocimiento (estudiantes, docentes-investigadores
y otros, indiferentemente de los niveles de competencia
que tienen cuando se incorporan a la institución. Las
instituciones que en sus metas y objetivos incluyan como
prioridad promover mayor acceso, agilizarse y
perfeccionarse, van a reflejar niveles más altos de
pertinencia económica, social y cultural en términos de
eficiencia (contribución de los resultados esperados en
relación con la misión y la encomienda de la sociedad) y
efectividad en relación con los requerimientos de
capital de mercado, social y cultural de la sociedad del
conocimiento. El valor dinámico añadido a través de los
procesos son los nuevos elementos de
vinculación-interacción con la producción y distribución
de conocimiento en relación con el entorno (pertinencia
de los procesos) por las universidades a través de la;
-
capacidad para lograr y
autoevaluarse (decisiones y acciones para determinar la
pertinencia, la ejecución y el impacto de incorporar
recursos, procesos y resultados esperados en función de
la misión, metas y objetivos preestablecidos) y
determinar la contribución que la institución hace a la
sociedad a través de descubrimientos, innovaciones
conocimiento de frontera, tecnologías de punta, patentes,
nuevos productos, profesionales competentes, libros,
revistas, obras de arte, servicios, entre otros) que
aportan, directamente o indirectamente a corto o largo
plazo, al desarrollo de la sociedad en términos de
alternativas y posibilidades de futuro. Es decir,
capacidad para crear valor, en particular valor
prospectivo a través de su gestión con relación al
futuro de la humanidad.

Lo anterior sugiere que en este nuevo contexto, las
instituciones de educación superior y las universidades, en
términos de responsabilidad social y rendición de cuentas,
deberán autoevaluarse permanentemente para elevar el valor
dinámico de su gestión complementándose con la auditoría
externa de la acreditación, en términos de la contribución
que hace a la sociedad de acuerdo con la misión de cada
institución. La autonomía de las universidades dependerá de
su capacidad para crear nuevo valor que representa la
dimensión prospectiva de su misión como institución capaz de
auto dirigirse en la gestión de conocimiento. Esta capacidad
se limita cuando las universidades se orientan demasiado al
mercado, perdiendo su autonomía de gestión tanto de
conocimiento como de servicio directo a la sociedad con
relación a su complejidad y diversidad. Es decir, que la
universidad de autogestión del conocimiento es una
precondición para la construcción de una sociedad del
conocimiento de acuerdo con todas las p osibilidades
utópicas, y no por los requerimientos y urgencia del mercado.
Por lo anterior, la pertinencia de la institución se limita
al darle priorid ad a unos sectores con relación a otros,
por ejemplo, los profesores, o conocimiento con valor de
mercado que son los sectores que pueden articular y reclamar
sus demandas en las estructuras de poder en contraposición a
otros con mayor necesidad que no tienen acceso a las
instituciones de la sociedad para satisfacerlas. Cuando la
institución desarrolla su capacidad de autogestión para
crear valor, amplía su autonomía y capacidad para
interactuar y servirle a la sociedad, por ejemplo,
pertinencia. Este nivel de pertinencia refleja el nuevo
contexto en el cual se van a desempeñar las instituciones al
igual que los criterios por los cuales se va a determinar su
efectividad. Contexto donde la excelencia (perfeccionamiento
de los procesos para obtener alto nivel de resultados
esperados (“calidad”) está vinculada a la pertinencia de los
distintos sectores de la sociedad. En este nuevo contexto,
la excelencia existe en una institución (Bergquist, 1995;
Aponte, 1997; 2000) cuando:
-
sus recursos sean
adecuados y apropiados y estén incorporados a procesos
dirigidos hacia el logro exitoso de resultados esperados
con relación a su misión;
-
el aprendizaje, la gestión
de conocimiento y servicios que transforman positiva y
significativamente a los miembros de la institución y en
su interacción con el entorno social y otros;
-
estos procesos son creados,
llevados acabo o modificados a través de la gestión y
auto evaluación continua por los integrantes de la
institución (estudiantes, docente-investigadores y con
la participación directa de otros miembros de su entorno
(cuadrangulación) relacionados con la pertinencia y
razón de ser de la institución, conforme a la misión,
integridad y cultura de valores de la institución) y
-
la institución contribuye
directamente (de acuerdo a sus expectativas, compartidas)
proactivamente y prospectivamente (a través de la
autogestión del conocimiento de los sujetos que
interactúan) al bienestar y desarrollo de la sociedad.
En el nuevo contexto de la
creación de valor a través de los procesos educativos, la
capacidad de la institución para aprender, generar y aplicar
conocimiento (utilidad y valor de uso prospectivo de la
gestión de conocimiento) viene a constituir el eje de todos
los procesos de transformación.
La autogestión del conocimiento supone procesos de
autoevaluación internos permanentes que incluye la
participación de todos los miembros de la institución en
definir y entender los criterios de perfeccionamiento (“calidad”)
y desempeño (indicadores por funciones y nive les),
centrando la importancia en los procesos organizacionales,
en relación con la utilización óptima de recursos (indicadores
de ejecución-efectividad) los resultados esperados. Es decir,
que la calidad de la institución descansa sobre la
participación, compromiso y desempeño de sus miembros, en su
interacción con el entorno (cuadrangulación), los cuales van
a tener una clara visión de la misión que los une en
propósito, les da integridad y el sentido de compromiso con
la encomienda que la sociedad les hace.
En términos de participación, la pertinencia de la gestión
de la institución, ésta va a depender de la diversidad y el
acceso y de los integrantes de la comunidad. Diversidad de
actores, criterios y acceso a la gestión de conocimiento son
características centrales de la capacidad de crear,
compartir y difundir conocimiento en la sociedad para cerrar
la desigualdad de conocimientos que representa la brecha
digital, entre otros. El acceso y la diversidad constituyen
una dimensión de la ética de las universidades comprometidas
con la equidad de oportunidades y la naturaleza democrática
necesaria para un desarrollo sustentable. El paradigma de
investigación-aprendizaje que promueve la sociedad del
conocimiento exige la participación amplia y profunda (interacción)
de todos los sectores de la comunidad (cuadrangulación) en
donde los diferentes sectores de la sociedad con la
universidad se integran para actuar con recursos,
conocimientos, capacidad organizativa de colaboración para
la acción concertada y consensuada a nivel local en relación
con lo global. A diferencia de las instituciones
tradicionales vinculadas a procesos distantes y excluyentes
de la meritocracia del escenario tendencial, las
instituciones que en sus misiones tengan como prioridad
crecer y desarrollarse a través del acceso, la diversidad y
proyectos de gestión vinculados a la problemática social,
van a demostrar niveles más altos de pertinencia en términos
de la efectividad de su gestión en relación con los
requerimientos de conocimiento con valor económico, social y
cultural de la sociedad del conocimiento (Aponte, 1997). (Véase
Diagrama V).
La transición hacia la sociedad del conocimiento a través de
instituciones con niveles altos de pertinencia no va a ser
fácil ya que el escenario tendencial orientado al mercado
está en continuo cambio. Estos cambios crean un ambiente de
incertidumbre y riesgo en la toma de decisiones los cuales
establecen los límites de la racionalidad como la conocemos,
los estilos de liderato y la comunicación en las
organizaciones para clarificar, revisar la misión, metas y
objetivos de la gestión en las instituciones. Algunas
instituciones se han orientado al mercado adoptando modelos
organizacionales empresariales para manejar el cambio y
posicionarse en relación con el futuro. Otras buscan
agilizarse para fortalecer y elevar sudesempeño como
instituciones educativas.

Viabilidad e implantación prospectiva en el escenario
alternativo
La implantación del modelo de autogestión conlleva una
revisión de la visión y la misión desde un fortalecimiento
de la identidad, ampliación de la autonomía y reafirmación
de la responsabilidad social de la institución universitaria.
Esta transformación también conlleva cambios en la cultura
institucional como de los procesos organizacionales para
convertirse en una institución innovadora de aprendizaje
continuo para elevar la creación y difusión de conocimiento
para ampliar la capacidad de liderear y contribuir a la
construcción de la sociedad del conocimiento.
Aunque la tendencia de transformación de las universidades (diversificacióndiferenciación)
no es homogénea, existen dos factores que apuntan a: 1)
cambios desde el interior de las instituciones; las reformas
y estrategias no se establecen desde arriba por decreto, más
bien son el resultado de unos procesos de estudio,
planificación, consulta, negociación y acomodo de los grupos
de poder e interés en conflicto que inciden también sobre
las alternativas de acción mas adecuadas y deseables y, 2)
cambios que traen el paradigma de investigación- aprendizaje
en las instituciones educativas, sitúan los cambios en los
procesos de creación de conocimiento y aprendizaje, entre
docentesinvestigadores y educandos en términos de la gestión
de conocimiento en relación con su valor de uso en la
sociedad, fortaleciendo su papel protagónico, su
contribución a la eficacia y efectividad de la institución,
y en el logro de la misión.
La alternativa de la autogestión representa un modelo
integrado de institución concebido como alternativa al
desarrollo de universidades empresariales de orientación al
mercado del escenario tendencial. Escoger entre una
alternativa o la otra va a depender de: la política
económica y social del estado en relación con la educación;
las políticas neoliberales de privatización del conocimiento,
expansión y profesionalización de la educación superior por
escasez de financiamiento y recursos públicos; la autonomía,
solvencia y poder político de las universidades con relación
al “sector de conocimiento” para ampliar su capacidad de
auto dirigirse en su gestión de conocimiento. El papel de
los organismos rectores, juntas de gobierno, las agencias
acreditadoras y las asociaciones de educación superior y de
universidades podría ser determinante en cuanto a los
aspectos éticos de las decisiones, cabildeo y conflictos que
puedan surgir durante los momentos en que se consideren
ambas opciones de transformación en las universidades e
instituciones de educación superior.
La viabilidad o posibilidades del escenario alternativo y la
universidad de autogestión del conocimiento dependerá de la
disposición y compromiso de los universitarios para
desarrollar las universidades fortaleciendo su identidad,
fundamentos y autonomía de gestión con relación a otras
posibilidades, entre éstas:
-
Un reenfoque político y
financiero de las prioridades del estado con relación a
la educación básica y superior (su articulación hacia un
desarrollo integral) de acuerdo con los requerimientos
de la sociedad del conocimiento desplazando la
centralidad del mercado en las estrategias del
desarrollo hacia nuevas prioridades multisectoriales.
-
La reglamentación y
orientación de la política de privatización en la
educación; en particular las entidades comerciales de
oferta académica en sus distintas modalidades.
-
Nuevas políticas para
promover la transformación de la educación superior,
ampliar la autonomía de las instituciones y su
responsabilidad social con relación al estado, los
partidos politicos y otros sectores de poder en la
sociedad para fortalecer la auto-dirección institucional
orientada a construir una sociedad del conocimiento,
democrática (de acceso con equidad) y prospectiva (de
futuro) para un desarrollo sustentable.
Consideraciones finales
Finalmente, podríamos decir que la sociedad del conocimiento
será como nosotros queramos que sea. Es preciso que nos
sensibilicemos a la responsabilidad que implica el
conocimiento en la sociedad del escenario tendencial en que
vivimos. Somos responsables de la exclusión que presenciamos,
de lo que creemos, de lo que hacemos posible, pero también
de lo que no hacemos. Esto significa que todos tenemos que
tener acceso al conocimiento, a sus procesos de creación y
distribución para ampliar la participación en la base
democrática de la sociedad. Todos tenemos que participar en
la construcción del futuro para que la sociedad del
conocimiento sea como la visualizamos desde la universidad
de la autogestión del conocimiento.
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