Resumen: En este artículo, se discute la participación femenina en la fuerza laboral de Puerto Rico para el año 2000, así como su escolaridad según las respectivas ocupaciones y los grupos ocupacionales principales. Se realizó un análisis cruzado entre 650 ocupaciones y diez categorías de escolaridad. Además, se identificaron aquellas ocupadas por las mujeres que no tenían escolaridad. Entre los hallazgos se encontró que la fuerza laboral femenina estaba compuesta por 684,507 recursos humanos, de los cuales 5,997 no poseían escolaridad; el 56.57 por ciento de dicha fuerza laboral no contaba con estudios post-secundarios, y solamente 2.29 por ciento ostentaba el grado de primer nivel profesional o doctorado.

Palabras clave: fuerza laboral femenina, nivel de escolaridad, planificación de los recursos humanos, ocupaciones, política pública

Abstract: The main purpose of this paper is to discuss female participation in the labor in Puerto Rico for the year 2000, as well as women educational level, according to occupations and principal occupational groups. A cross-analysis of 650 occupations and 10 educational levels was conducted, and the occupations held by female without education were also identified. The main findings show that the female labor force totaled 684,507 individuals, of which 5,997 reported no education; 56.57% had no post-secondary education, and only 2.29% obtained degrees at the first professional level or doctorates.

Keywords: female labor force, education level, planning of human resources, occupations, public policy

Cuaderno de Investigación en la Educación

Escolaridad y ocupaciones de la fuerza laboral femenina en Puerto Rico

Cuaderno de Investigación en la Educación, número 23 (2008)

Ángel L. Rivera Aponte & Annette López de Méndez

Cómo citar este artículo (estilo APA) / Citing this article (APA style):
Rivera Aponte, Ángel L. & López de Méndez, Annette. (2008). Escolaridad y ocupaciones de la fuerza laboral femenina en Puerto Rico. Cuaderno de Investigación en la Educación, 23, 171-191.

PDF Descargue una versión en PDF de este artículo (1.5 MB).

Introducción

Los cambios continuos experimentados por el mercado del trabajo y su previsible realce en el futuro hacen necesario una evaluación regular y precisa sobre los recursos humanos disponibles y su formación. La adquisición y el análisis de datos resultan útiles, no sólo desde la perspectiva del mercado laboral, sino también para el diseño de políticas públicas adecuadas y la generación de empleos.

Los estudios de la participación laboral en la Isla reflejan que la transición al mundo del empleo es un proceso complejo y extenso en el tiempo, que requiere de una aproximación de múltiples niveles. Se debe conocer la coyuntura económica desde el contexto de su desarrollo; por ejemplo, la forma en que se han implantado los modelos económicos generados en Puerto Rico, las condiciones del mercado laboral, y las competencias que se deberán desarrollar y promover en su capital humano. Según Romer (1986), es necesario conocer estos aspectos debido a que el capital humano se adquiere por medio de una educación formal provista por un sistema educativo y por una formación de carácter informal adquirida por la experiencia en el trabajo. Por otra parte, los trabajos de Barro (1991), Mankiw, Romer y Weil (1992), entre otros, utilizan como indicador la tasa de escolaridad, y encuentran una contribución positiva y significativa en el capital humano y el crecimiento económico, razón por la cual en este estudio nos hemos dado a la tarea de examinar el nivel de escolaridad del capital humano desde la perspectiva de género1 femenino con el propósito de determinar las ocupaciones en que las mujeres participan en el mercado laboral en la Isla.

La finalidad de este trabajo es, precisamente, ofrecer una visión panorámica de la relación entre el nivel de escolaridad de la fuerza laboral femenina y la ocupación2 que ejercen en el mercado laboral en Puerto Rico. El mismo pretende contestar una interrogante presentada por Bonilla, López de Méndez, Cintrón, Ramírez y Román (2006), en su investigación sobre la feminización de la matricula de educación superior en Puerto Rico. ¿Dónde se encuentran las mujeres empleadas en el mercado laboral y qué repercusiones tiene esta decisión en las tasas de empleo?

Hoy día, el campo del empleo ha sufrido cambios fundamentales, los cuales se reflejan en un marcado aumento en el número de mujeres que entran en el mercado del trabajo en la Isla (Rivera, Ruiz, García, 2007). En Puerto Rico, se ha realizado un gran número de investigaciones relacionadas al género femenino, que podemos clasificar bajo los siguientes temas: mujer, trabajo y familia; mujer y participación en la fuerza laboral; mujer y la composición del nivel educativo; mujer y la composición ocupacional; mujer y la composición industrial; mujer y la composición salarial,3 entre otros.

Los estudios, que se han realizado en Puerto Rico, relacionados al género femenino por ocupación han sido a nivel macro, o sea los análisis se han hecho por los grupos ocupacionales principales y no de manera desagregada por ocupación. El alza en los niveles de la educación femenina y la creación de las leyes protectoras de sus derechos, a partir de la década de 1950, crearon en la mujer una conciencia liberal y futurista, así como real, de sus funciones y posibilidades en la sociedad y en la economía. Esto produjo en las mujeres actitudes y aptitudes, en términos de dirección y exigencias laborales y profesionales, la cuales posibilitaron el que actualmente puedan ocupar las posiciones de mayor reto en la industria (Rivera, Ruiz, García, 2007).

De acuerdo a los datos del Censo de Población de Puerto Rico, la mediana del nivel de escolaridad del género femenino para la población de 25 años y más en el 1970 fue de 12.2 grados, en 1980 fue de 12.7, en 1990 fue de 13.9 y en el 2000 fue de 15.0 grados. Esto demuestra que el acceso y la participación de las mujeres a lo largo de las pasadas décadas han dado lugar a un acervo de mano de obra femenina más educada.

Debemos señalar, además, que la composición ocupacional del género femenino ha sido estudiada desde la perspectiva de: análisis y tendencias de los grupos ocupacionales principales4 sobre la demanda del mercado laboral, ocupaciones de mayor demanda del mercado laboral, participación de la mujer en ocupaciones no tradicionales, estereotipos por género y desigualdad en el empleo (Ruíz, 1968, 1980, 1986, 1989, 1995; Picó, 1980; Acevedo, 1986; Colón Waren, 1994; Enchautegui, 2004; Rivera, Ruíz & García, 2007). Sin embargo, estos trabajos han dejado vacíos que nos hacen preguntar cuál es la relación entre el nivel de escolaridad de la fuerza laboral femenina y la ocupación que ejercen en el mercado laboral en la Isla.

Metodología

Esta investigación se basa en un análisis descriptivo dirigido a determinar el nivel de escolaridad de la fuerza laboral del género femenino en Puerto Rico para el año 2000. Las fuentes principales de datos son los documentos publicados por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América, Negociado del Censo Federal, y el Censo de Población de Puerto Rico, año 2000. De esas fuentes, se recopilaron los datos concernientes a la clasificación ocupacional detallada del grupo trabajador civil de las personas empleadas por sexo y escolaridad.

Se realizó una matriz a través de un análisis cruzado de tres variables: género, escolaridad y ocupación, utilizando los archivos de Advance Query Systems5. Estos archivos fueron trasladados al programa Excel de manera desagregada. Por su amplitud, se utilizó un sistema computadorizado especial para poder limpiarlos. La información fue clasificada en dos vertientes: ocupación por género y la ocupación por escolaridad.

Se clasificaron todas las ocupaciones utilizando el sistema de clasificación ocupacional de los Estados Unidos para identificar el detalle de cada una de las faenas. La magnitud de las ocupaciones registradas en Puerto Rico para el año 2000 y los cambios en los nombres de las clasificaciones y de los códigos que establecen los estándares de clasificaciones ocupacionales (SOC) requirieron uniformar la base de datos.

La cantidad de estas ocupaciones fluctúo entre 650 a 800. Después de identificar los códigos y definiciones establecidas en el manual de clasificación ocupacional, se procedió a identificar la fuerza laboral del género femenino por el nivel de escolaridad y agregar el nivel de escolaridad de la fuerza laboral. Se establecieron las siguientes categorías: ninguna escolaridad, grados K a 12 no completados, diploma de escuela superior completado, un año o menos post-secundario no completado, nivel subgraduado completado y nivel graduado completado. Una vez agregados los niveles de escolaridad, se procedió a identificar la primeras 25 ocupaciones donde había una mayor frecuencia de hombres en la fuerza laboral en Puerto Rico. Asimismo se obtuvo la cantidad de mujeres trabajando en estas ocupaciones, y dentro de estas 25 ocupaciones, se fijó el total de estos con el nivel de escolaridad. Luego, se determinó el por ciento que representaba el nivel de escolaridad del género femenino para cada una de estas ocupaciones y qué proporción representaba en cada una de estas 25 categorías ocupacionales. Este procedimiento se llevó a cabo para cada categoría educativa, incluyendo la de ninguna escolaridad.

Hallazgos

La Tabla 1 nos presenta, de manera desagregada, las proporciones del nivel de escolaridad de las mujeres en el mercado laboral en Puerto Rico para el año 2000. De acuerdo con esta tabla, se informaron 684,507 mujeres en la fuerza laboral, lo que representa un 44.39%. Al analizar el nivel de escolaridad de modo detallado, encontramos que 165,564 (24.19%) de ellas había completado un grado de bachillerato, 141,838 (20.72%) completaron el diploma de escuela superior, 134,860 (19.86%) cursaron un año o menos de estudios post-secundarios no completados, 84,401 (12.33%) habían completado un grado asociado, unas 5,997 (0.88%) señalaron no tener ninguna escolaridad y unas 5,064 (0.74%) indicaron haber completado un grado doctoral.

Tabla I: Nivel de escolaridad de las mujeres en la fuerza laboral
en Puerto Rico, año 2000
  Términos Absolutos Proporciones
Nivel de Escolaridad Genero Femenino    
Ninguna Escolaridad      5,997 0.88%
Grado K-6    22,250 3.25%
Grado 7 a 9    38,016 5.55%
Grado 10 a 12 no completado    45,302 6.62%
Grado 12 Completado  141,838 20.72%
Un año o menos Post-Secundario No Completado  133,860 19.56%
Grado asociado    84,401 12.33%
Bachillerato  165,564 24.19%
Maestría    31,612 4.62%
Primer Nivel Profesional    10,603 1.55%
Doctorado      5,064 0.74%
Total  684,507 100.00%

Para propósitos de información y de tener mayor comprensión y análisis, agregamos el nivel de escolaridad del género femenino en la fuerza laboral bajo las siguientes seis categorías: a) ninguna escolaridad; b) grado K a 12 no completado; c) grado 12 completado; d) un año o menos post-secundaria no completado; e) sub-graduado (grado asociado y bachillerato); f) y graduado (maestría, primer nivel profesional y doctorado). La Gráfica 1, representa el nivel de agregación de la escolaridad del género femenino en la fuerza laboral. Sobresale el dato que un 55.44% de la fuerza laboral de Puerto Rico posee un nivel de escolaridad de grado doce completado o menos. Sin embargo, es importante señalar que el 0.88% de la fuerza laboral femenina, el equivalente a 5,997 mujeres, no posee ninguna escolaridad. Igualmente, se observa que un 36.52% posee un grado completado a nivel sub-graduado y graduado. Tan solo un 20.72% de la misma fuerza laboral posee un año o menos post-secundario no completado.

Gráfica 1

Los hallazgos a continuación serán presentados por las respectivas categorías propuestas en la metodología de trabajo. Debemos señalar que, para cada una de ellas se seleccionaron las primeras 25 ocupaciones de las 650 categorías ocupacionales donde se encontraba la mayor demanda laboral masculina.

La fuerza laboral femenina con ninguna escolaridad

La Tabla 2, presenta las primeras 25 ocupaciones donde se concentraba la mayor fuerza laboral femenina con ninguna escolaridad (significa que nunca asistieron a la escuela). Se observa que, de las 5,997 mujeres empleadas en la primeras 25 ocupaciones, el 78.92% no tenían escolaridad alguna. Dentro de las diez primeras ocupaciones donde se ubican la mayor fuerza laboral femenina con ninguna escolaridad se encuentran: operadores de máquinas de lavar y planchar (64, ó 9.58%); trabajadoras agrícolas (174, ó 8.20%); vendedoras de puerta a puerta (55, ó 6.54%); ayudantes de servicio de bienestar (114, ó 5.31%); sirvientas (584, ó 4.53%); ayudantes de mozas (104, ó 4.43%); cocineras (680, ó 4.11%); conserjes, jardineras y empleadas de limpieza (664, ó 3.74%); trabajadoras en cuidado de niños (236, ó 3.68%), y las ayudantes de enfermería y otras asistentes (292, ó 3.23%). La gran mayoría de estas ocupaciones sin ninguna escolaridad se concentran en los grupos ocupacionales principales de los servicios: armadores e inspectoras, vendedores y ocupaciones de apoyo administrativo.

Tabla 2

La fuerza laboral femenina con escolaridad de k a 12 no completado

En la Tabla 3, se observa que, de las 550 ocupaciones registradas en la categoría de nivel de escolaridad de K a 12 no completado, lo constituyen unos 105,568 (15.42%) individuos en la fuerza laboral femenina. Este nivel de agregación representa los niveles escolares de elemental, intermedia y escuela superior no completada. Durante el proceso, nos dimos a la tarea de identificar las primeras 25 ocupaciones donde la fuerza laboral del género masculino tenía un grado de escolaridad de K a 12 no completado. Las ocupaciones dentro de esta categoría representan el 76.46% (80,714 mujeres) de empleadas con este nivel de escolaridad. Entre ellas están: sirvientas (8,136, ó 63.10%); carniceras y cortadoras de carnes (1,208, ó 57.80%); conserjes, jardineras y empleadas de limpieza (9,380, ó 52.80%); trabajadoras agrícolas (1,101, ó 51.89%); cocineras (8,112, ó 49.00%); ayudantes de servicio de bienestar (1,024, ó 47.74%); ayudantes de enfermería y otras asistentes (4,314, ó 47.68%); trabajadoras en preparación de alimentos (2,438, ó 45.06%); operadoras de máquinas de coser textiles (9,338, ó 41.90%), y ayudantes de mozas (948, ó 40.37%), entre otros. La gran mayoría de estas ocupaciones por nivel de escolaridad de K a 12 no completado se concentra en los grupos ocupacionales principales de las vendedoras, ocupaciones de servicios, armadores e inspectoras, y las trabajadoras en servicio de limpieza.

Tabla 3

La fuerza laboral femenina con diploma de escuela superior

En la Tabla 4, aparece que 141,838 (20.72%) participantes de la fuerza laboral femenina que tenían diploma de escuela superior. En las primeras 25 ocupaciones, se agrupan 101,567, equivalente a un 51.23%. En términos porcentuales, las primeras diez ocupaciones que evidenciaron tener completado el diploma de escuela superior son las siguientes: ensambladoras eléctricas, electrónicas y electromecánicas (1,686, ó 53.88%); operadoras de máquinas, misceláneos en manufactura, bienes duraderos y no duraderos, (1,753, ó 50.36%); peluqueras y cosmetólogas (2,787, ó 45.97%); ensambladoras y fabricantes misceláneos (2,811, ó 45.47%); supervisoras, preparación de alimentos y ocupaciones de servicios (1,693, ó 45.24%); operadoras de máquinas emboladotas y de empacar (1,924, ó 40.97%); enfermeras prácticas con licencias (2,479, ó 40.77%); otras trabajadoras de producción, incluyendo procesadoras de semiconductores (5,910, ó 39.67%); operadoras de máquinas de coser textiles (8,832, ó 39.63%), y las guardias y policía, exceptuado el servicio público (2,098, ó 38.53%). La mayoría de las ocupaciones de la Tabla 4 se agregan en los grupos ocupacionales principales de las vendedoras, servicios, apoyo administrativo y apoyo técnico.

Tabla 4

La fuerza laboral femenina con un año o menos de estudios post-secundarios no completados

En la Tabla 5, se presenta la fuerza laboral del género femenino con un nivel de escolaridad de un año o menos de estudios post-secundarios no completado. Para el año 2000, en Puerto Rico se informaron unos 133,838 (19.55%) mujeres en esta categoría. Luego, se identificaron las primeras 25 ocupaciones donde se ubicaban, y encontramos 88,735 en la fuerza laboral. Esto representa un 66.30% del total del género femenino en esta categoría. En términos porcentuales, las diez ocupaciones con la mayor fuerza laboral que tienen estudios de un año o menos de post-secundaria no completado se encuentran las siguientes: suministradoras de datos a la computadora (1,914, ó 42.40%); tenedoras de libros, oficinistas de contabilidad y auditoría (1,743, ó 41.47%); enfermeras prácticas con licencia (2,432, ó 39.99%); trabajadoras en ventas, otros productos (8,394, ó 34.79%); recepcionistas (2,476, ó 33.23%); ayudantes de maestros (1,914, ó 32.83%); personal administrativos —oficinistas generales— (6,891, ó 31.18%); cajeras (14,701, ó 30.45%); representantes de servicios al cliente (1,817, ó 29.14%); y las mozas (1,715, ó 28.54%). La mayoría de las mujeres con este nivel educativo se concentra en los siguientes grupos ocupacionales principales: ocupaciones de apoyo administrativo, vendedores, ocupaciones de servicios y las armadoras e inspectoras.

Tabla 5

La fuerza laboral femenina con grado completado a nivel subgraduado

La Tabla 6 evidencia que la fuerza laboral del género femenino en Puerto Rico con grado completado a nivel sub-graduado asciende a 249,965 personas, equivalente a un 36.52%. Este nivel agrega los grados completados a nivel de grado asociado y bachillerato. En las primeras 25 ocupaciones, encontramos que unos 167,466 (66.99%) mujeres empleadas habían completado un grado a nivel sub-graduado. En términos porcentuales, el orden fue: maestras de escuela secundaria (6,018, ó 83.36%); maestras de escuela elemental (29,184, ó 82.51%); enfermeras registradas (17,579, ó 81.83%); contables y auditoras (10,723, ó 80.12%); trabajadoras sociales (4,894, ó 66.87%); especialistas en servicios comunitarios y social, misceláneos (1,867, ó 66.25%); administradoras financieras (1,995, ó 62.48%); especialistas en personal, adiestramientos y relaciones laborales (3,421, ó 58.29%); ocupaciones de apoyo administrativo, N.C.O.C. (2,125, ó 53.53%), y supervisoras, oficina general (4,772, ó 53.13%). La gran mayoría de estas ocupaciones se concentra en los grupos de apoyo administrativo, profesionales, administrativas y gerenciales y las vendedoras.

Tabla 6

La fuerza laboral femenina con estudios graduados completados

En la Tabla 7 aparece la información de la fuerza laboral femenina con nivel de escolaridad de estudios graduados completados. Este agrega los grados académicos de maestría, primer nivel profesional6 y doctorado. Los datos reflejan que 47,279 de la fuerza laboral femenina completó estudios graduados. Esto representa un 6.91% del total de las mujeres empleadas. En las primeras 25 ocupaciones se identificaron 35,455 individuos, que representan el 74.99% del total de las mujeres con este nivel de escolaridad. En términos porcentuales, el orden fue: dentistas (624, ó 100.0%), médicos (2,965, ó 97.66%), abogadas (2,419, ó 96.34%), psicólogas (605, ó 88.58%), maestros post-secundaria7 (3,634, ó 63.56%), administradoras de servicios educativos y áreas relacionadas (3,120, ó 54.31%), consejeras educacionales y vocacionales (1,447 , ó 53.63%), bibliotecarias (601, ó 32.54%), técnicos y tecnólogas de laboratorios clínicos (914, ó 31.98%), y administradoras y gerenciales, auto-empleados, N.C.O.C. (658, ó 28.35%). La gran mayoría de estas ocupaciones se concentran en los grupos ocupacionales principales de profesionales; ejecutivas, administrativas y gerenciales; apoyo administrativo, y apoyo técnico.

Tabla 7

Conclusiones

De este análisis se desprende que el 36.14% de la fuerza laboral femenina en Puerto Rico posee un nivel de escolaridad de grado doce completado o menos, y que 5,997 mujeres participantes en la misma (0.88%) no están escolarizadas. Si a esto le añadimos el 19.56% (133,860 mujeres) que comenzaron estudios universitarios y lo abandonaron, podemos concluir que 56.57% de la fuerza laboral femenina no posee o no han completado estudios universitarios. La mayoría de éstas se agrupan bajo los siguientes grupos ocupacionales principales: ocupaciones de apoyo administrativo, vendedores, ocupaciones de servicios y las armadoras e inspectoras.

Debemos señalar que, en Puerto Rico, un 43.43% de las mujeres posee un grado académico universitario completado, de las cuales unas 47,272 (6.91%) completaron estudios graduados. Estos resultados son una de las evidencias que demuestra el impacto en la fuerza laboral del aumento gradual de la presencia de la mujer en las universidades y el patrón de la feminización en la educación superior en Puerto Rico durante las últimas décadas. Este análisis hace evidente que, a mayor nivel de escolaridad, aumentan las oportunidades de acceso hacia el mercado de empleo para el género femenino. Al respecto, nos preguntamos, desde la perspectiva de los recursos humanos, ¿que significa, bajo la perspectiva de la educación del adulto, que un 43.43% de las mujeres con un grado universitario completado vis a vis un 56.57% que no lo ha completado, esté dentro de mercado laboral?

Estos datos complementan las aportaciones de Rivera Aponte, Ruiz Mercado y García Toro (2007), quienes realizaron un análisis sobre la estructura ocupacional por el nivel de escolaridad de los grupos ocupacionales principales que requieren preparación post-secundaria y aquellas menos diestras que no requieren preparación universitaria, pero que pueden requerir alguna preparación vocacional o adiestramiento en el trabajo. En dicha investigación, señalaron que los grupos ocupacionales principales que requieren preparación universitaria son los administrativos y gerenciales, profesionales, ocupaciones de apoyo técnico, vendedores, ocupaciones de apoyo administrativo y ocupaciones de servicio. Los autores de dicha investigación no realizaron un análisis desagregado por las respectivas ocupaciones y nivel de escolaridad por la complejidad de la matriz ocupacional. Del mismo modo, debemos señalar que el estudio realizado por Bonilla, López de Méndez, Cintrón Rodríguez, Ramírez Pagán y Román Oyola (2005) sobre la feminización de la matrícula de educación superior en Puerto Rico no pretendió examinar la relación de la escolaridad y la fuerza laboral femenina. En otra de las recientes investigaciones realizada por Enchautegui (2004), encontramos que la autora presentó un análisis sobre la distribución ocupacional por género y por nivel de educación para unas 22 ocupaciones. Estas tres investigaciones fueron una gran aportación, pero no determinaron, con mayor exactitud, el nivel de escolaridad de la fuerza laboral femenina de manera desagregada por ocupación.

Esto nos lleva a reflexionar y a preguntarnos sobre las consecuencias e implicaciones que tienen los niveles de escolaridad de la fuerza laboral femenina. En primera instancia, nos sorprende que, a pesar de que existe un aumento en los niveles de escolaridad de las mujeres, el 56.57% de la fuerza laboral femenina no cuenta con estudios post-secundarios, y solamente 2.29& ostentaba el grado de primer nivel profesional o doctorado. En segunda instancia, que la gran mayoría de las mujeres que trabajan se concentran en los grupos ocupacionales principales de los servicios, vendedores y ocupaciones de apoyo administrativo. Inclusive aquellas mujeres que tienen grados subgraduado y doctoral aparecen agrupadas en ocupaciones profesionales y de servicio asociadas a los roles tradicionales de la mujer, tales como: enfermeras, psicólogas, maestras, administradoras de servicios educativos consejeras, técnicos y tecnólogas de laboratorios clínico, entre otras. Estas profesiones tienden a verse como ocupaciones que son una prolongación de la función social dada a la mujer de cuidar y proteger a otros. Los salarios en estas ocupaciones tienden, además, a ser menores y son socialmente vistos como roles asociados al género femenino.

Implicaciones

Luego de este análisis es importante considerar los siguientes aspectos y hacerse las siguientes preguntas:

[1] Género es un conjunto de normas y prescripciones que cada sociedad establece sobre lo que es “femenino” y “masculino”.

[2] Seún Banki (1997), ocupación es cualquier vocación, oficio o medio principal de un individuo ganarse la vida. Según el diccionario de la Lengua Española (2001), ocupación se define de la siguiente forma: acción y efecto de ocupar o ocuparse; trabajo o cuidado que impide emplear el tiempo en otra cosa; trabajo, empleo, oficio, actividad o entretenimiento. Cabe señalar que, desde la perspectiva de los recursos humanos, el término ocupación no tiene género. Históricamente, a través de la educación del fenómeno de la socialización sexista, se a promovido —y se atribuye tradicionalmente— la segregación ocupacional por género cuando ésta no debe existir.

[3] Debemos señalar que la clasificación de los trabajos realizados en cuanto a temas sobre el género femenino se discuten con mayor profundidad en el libro Mujer y brecha salarial: reto del siglo XXI, publicado por Rivera Aponte, Ruiz Mercado y García Toro (2007). Estos autores realizaron la siguiente clasificación de la producción literaria relativa a este tema: mujer, mrabajo y familia: Burgos (1986, 1984), Colón Warren (2003), Martínez (1991), Baerga (1991), Burgos y Colberg (1990), Rodríguez (1991), Acevedo (1990), entre otras; mujer y la composición del nivel educativo: Ruiz Mercado (1968), Enchautegui (2004), entre otros; mujer y participación de en la fuerza laboral: Picó Hernández (1980), Rivera Quintero (1975), entre otros; la composición ocupacional: Ruiz (1968, 1980, 1986, 1989, y 1995), Rivera Quintero & Martí (1975), Picó Hernández (1980), Acevedo (1986), Colón Warren (1994), Enchautegui (2004), entre otros; mujer y la composición ocupacional: Ruíz (1968, 1989), Rivera Quintero y Martí (1975), Colón Warren (2003), Picó (1980), Barceló Miller (1997), Enchautegui (2004), entre otros; mujer y composición industrial: Acevedo (1987); Ruiz Mercado (1968, 1989), Ríos (1990, 1993), entre otros; mujer y la composición salarial: Enchautegui (2004), Rivera Aponte (2006) y Rivera Aponte, Ruiz Mercado y García Toro (2007), entre otros.

[4] Los grupos ocupacionales principales son los siguientes: administrativos y gerenciales, profesionales, ocupaciones de apoyo técnico, vendedores, ocupaciones de apoyo administrativo, ocupaciones de servicios, ocupaciones agrícolas, reparadores y mecánicos, trabajadores diestros de la construcción, ocupaciones en trabajos de precisión, armadores e inspectores y operarios de equipo de limpieza y otros no diestros.

[5] El Advance Query Systems es una base de datos del gobierno federal de los Estados Unidos de América.

[6] Carreras universitarias en la que se otorga un grado de Primer Nivel Profesional son: Derecho, Farmacia, Medicina, Odontología, Optometría y Veterinaria.

[7] La categoría ocupacional de maestras de post-secundaria son los profesoras de educación superior.



Referencias

Acevedo, Luz del Alba. (1987). Políticas de industrialización y cambios en el empleo femenino en Puerto Rico, 1947-1982,” Homines, 4, 40-69.        

Acevedo, Luz del Alba. (1993). Género, trabajo asalariado y desarrollo industrial en Puerto Rico: La división sexual del trabajo en la manufactura. En M. Baerga (ed.), Género y trabajo: la industria de la aguja en Puerto Rico y el Caribe hispano, 161-212. San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico.

Acevedo, Luz del Alba. (1999). Género y trabajo en Puerto Rico. En F. Martínez (comp.), Futuro económico de Puerto Rico, 189-218. Río Piedras: Editorial Universidad de Puerto Rico.

Backer, G. S. (1965). A Theory of the Allocation of Time. Economic Journal, 75, 493-517.

Becker, G. S. (1957). The economics of discrimination. Chicago: University of Chicago Press.

Baerga, M. (1987). La articulación del trabajo asalariado y no asalariado: hacia una reevaluación de la contribución femenina a la sociedad puertorriqueña (el caso de la industria de la aguja). En Yamila Azize (ed.), La mujer en Puerto Rico, 89-111. Río Piedras: Ediciones Huracán.

Baerga, M. (1993). El género y la construcción social de la marginalidad del trabajo femenino en la industria de la confección de ropa. En M. Baerga (ed.), Género y trabajo: La industria de la aguja en Puerto Rico y el Caribe hispano, 3-58. San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico.

Banki, Ivan S. (1997). Dictionary of Professional Management: 95,000 New & Concept’s. Used in Private, Public & Third Sector Organization. John Wiley & Sons.

Barcelo Miller, M. (1997). La lucha por el sufragio femenino en Puerto Rico 1896-1935. San Juan: Ediciones Huracán.

Barro, R. (1991, May). Economic Growth in a cross section of Countries. The Quarterly Journal of Economic, 106.

Bonilla Rodríguez, Víctor; López de Méndez, Annette; Cintrón Rodríguez, Madelyn; Ramírez Pagan, Solange & Román Oyola, Rosa. (2005). Feminización de la matricula de educación superior en Puerto Rico. Cuaderno de Investigación en la Educación, 20, 114-153.

Burgos Ortiz, Nilsa. (1984, enero-junio). Análisis histórico preliminar sobre la mujer y el trabajo en Puerto Rico: 1899-1975. Para entender a Puerto Rico. Homines, Revista de Ciencias Sociales, 8(1), 303-317.

Burgos Ortiz, Nilsa. (1986, Fall). Women, work and family in Puerto Rico. Affilia, Journal of Women and Social Work, 1(3), 17-28.

Burgos Ortiz, Nilsa. (1996). El trabajo de las mujeres pasado y presente. En Maria D. Ramos Palomo & Maria T. Vera Balanza (ed.),Servicios de Publicaciones Diputación Provincial de Málaga, Tomo 4.

Burgos Ortiz, Nilsa & Colberg, Helen. (1990). Mujeres solteras con jefatura de familia: características en el hogar y el trabajo. Río Piedras: Cuadernos CERES, Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de Puerto Rico.

Colón de Zalduondo, B. (1987). El valor económico y social del trabajo de la mujer en el hogar. Homines, 10(2), 32-39.

Colón Warren, A. (1985, mayo-junio). La participación laboral de las mujeres en Puerto Rico: Empleo o subutilización. Pensamiento Crítico, 7(4), 25-30.

Colón Warren, A. (2003). Empleo y reserva laboral entre las mujeres en Puerto Rico. En L. Martínez Ramos y M. Tamargo López (eds.), 224-246. San Juan, PR: Centro Interdisciplinario de Investigación y Estudios del Género. HOMINES. Universidad Interamericana de Puerto Rico. Recinto Metro.

Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América, Negociado del Censo Federal. Censo de Población de Puerto Rico: 2000 y la Junta de Planificación. Programa de Planificación Económica y Social. Oficina del Censo, Puerto Rico.

Real Academia Española. (2001). Diccionario de la Lengua Española, 22 ed. Madrid: Real Academia Española.

Enchautegui, María E. (2004). Amares en el trabajo de las mujeres: hogar y empleo. San Juan, PR: Oficina de la Procuradora de la Mujeres. Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Crónicas.

Martínez, Lourdes. (1992). Mujeres: Aspectos de su cotidianidad dentro de la nueva organización social del trabajo. San Juan, PR: Comisión para los Asuntos de la Mujer. Evento Nacional, 15-30.

Mankiw, N.G., Romer, D., & Weil, D.N. (1992, May). The Quarterly Journal of Economics, 407-437.

Picó Hernández, Isabel. (1980). Apuntes preliminares para el estudio de la mujer puertorriqueña y su participación en las luchas sociales de principios de siglo. En E. Acosta Belén (ed.), La mujer en la sociedad puertorriqueña, 23-40. San Juan: Edición Huracán.

Ríos González, P. (1990). Women and industrialization in Puerto Rico: Gender division of labor and the demand for female labor in the manufacturing sector, 1950-1980. U.M.I. Doctoral Dissertation, Yale University.

Ríos González, P. (1993). Gender, industrialization and development in Puerto Rico. En Bose y E. Acosta Belen (eds.), Women in the Latin American development process, 125-150. Philadelphia: Temple University Press.

Ruiz Mercado, Ángel L. (1989, noviembre). Cambios en el patrón de empleo femenino por sector industrial y por ocupación durante el proceso de desarrollo económico de Puerto Rico. Ensayos y Monografías, 53.

Ruiz Mercado, Ángel L. (1968). Participación de la mujer en el grupo trabajador de Puerto Rico. Informe al Consejo Asesor del Gobernador sobre Política Laboral y Económica. San Juan, P.R.: Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Ruiz Mercado, Ángel L. (1978). La demanda por recursos humanos en la economía de Puerto Rico: Requisitos actuales y proyecciones para 1985. Informe al Consejo Asesor del Gobernador sobre Política Laboral. San Juan, P.R.: Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Ruiz Mercado, Ángel L. (1980, junio). Transformación estructural del sector de los servicio en Puerto Rico. Cambios en el patrón de empleo femenino por sector industrial y por ocupación durante el proceso de desarrollo económico de Puerto Rico. Ensayos y Monografías, 18.

Ruiz Mercado, Ángel L. (1982, marzo). Transformación estructural en el sector de los servicios de la economía de Puerto Rico. Revista de Ciencias Sociales, 21(2).

Ruiz Mercado, Ángel L. (1986). Requerimiento de recursos humanos por ocupación y sector industrial: Años 1984-1990. Puerto Rico: Puerto Rico Occupational Information Coordinating Comittee (P.R.O.I.C.C).

Ruiz Mercado, Ángel L. (1995). Demanda de recursos humanos por ocupación. Puerto Rico: Puerto Rico Occupational Information Coordinating Comittee (P.R.O.I.C.C).

Rivera Aponte, Ángel L. (2006). Cambio en la estructura industrial y ocupacional del empleo en el progreso de desarrollo económico de Puerto Rico (disertación doctoral inédita, Universidad Interamericana de Puerto Rico, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativa.

Rivera Aponte, Ángel L.; Ruiz Mercado, Ángel & García Toro, Víctor I. (2007). Mujer y Brecha Salarial: Reto del Siglo XXI. Oficina de la Procuradora de la Mujeres. San Juan, PR: Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Departamento de Educación.

Rivera Aponte, Ángel L.; García Toro, Víctor I. & Ramírez, Rafael, L. (2006). Escolaridad y ocupaciones de la fuerza laboral masculina en Puerto Rico. Tema especial. Cuaderno de Investigación en la Educación, 21, 129-147.

Rodríguez, Mercedes. (1992). Los cambios en la familia y la redefinición del Trabajo. San Juan, PR: Comisión para los Asuntos de la Mujer. Evento Nacional, 31-44.

Rodríguez Moreno, María L. (2005, septiembre). Las demandas sociales y el mercado laboral ante la integración europea del conocimiento universitario. Cuadernos de Integración Europea, 2, 54-68.

Romer, Paul M. (1989). Capital accumulation in the Theory of Long Run Growth. En Robert J. Barro (ed.), Modern Business Cycle Theory. Cambridge, MA: Harvard University Press.

U.S. Department of Commerce. Office of Federal Statistical Policy and Standards. (2000). Standard Occupational Classification Manual. Washington, D.C.: U.S. Department of Commerce.