Resumen: Este estudio exploratorio-descriptivo tiene el objetivo de examinar las necesidades de consejería que presentan con mayor frecuencia los estudiantes universitarios que acuden al Departamento de Consejería para el Desarrollo Estudiantil de la Universidad de Puerto Rico. Entre éstas, se encuentran aquellas de naturaleza personal y familiar, y sobre todo aquellas asociadas a las relaciones de pareja y con los padres. Les siguen las necesidades en el área académica y de estudios, información sobre selección vocacional, necesidades económicas y de vivienda. Estos hallazgos ayudarán en la planificación de actividades dirigidas a la identificación, prevención e intervención temprana. También podrán utilizarse para desarrollar protocolos de manejo que vayan de acuerdo a las necesidades de esta población, de manera que el estudiante en formación logre su autorrealización a través de su desarrollo académico, personal, social y cultural.

Palabras clave: necesidades, estudiantes universitarios, consejería

Abstract: The main objective of this exploratory study is to examine the most frequent needs presented by university students who receive individual counseling at the Counseling Department for Student Development of the University of Puerto Rico. The most frequently reported needs are related to personal and family issues, particularly romantic relationships and dealings with parents. These are followed by academic needs, information on career selection, and economic and housing needs. The results of this study can help in planning activities directed at prevention and early intervention in universities. In addition, they can aid in the development of management protocols that target the specific needs presented by this population, so students can achieve their maximum potential through academic, personal, social and cultural development in the university context.

Keywords: needs, university students, counseling

Cuaderno de Investigación en la Educación

Necesidades psicosociales de los estudiantes que han recibido servicios del Departamento de Consejería para el Desarrollo Estudiantil (DCODE) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Cuaderno de Investigación en la Educación, número 23 (2008)

María I. Jiménez Chafey & Ángel A. Villafañe Santiago

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Jiménez Chafey, María I., & Villafañe Santiago, Ángel A. (2008). Necesidades psicosociales de los estudiantes que han recibido servicios del Departamento de Consejería para el Desarrollo Estudiantil (DCODE) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Cuaderno de Investigación en la Educación, 23, 193-209.

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Todos los seres humanos tienen la necesidad de desarrollar su potencial y lograr sus máximas aspiraciones personales. Así lo postulaba Abraham Maslow en su Teoría de la Motivación (1967). Definía este constructo como la necesidad de autorrealización y postulaba que existe una jerarquía de necesidades que debe de satisfacerse para que una persona pueda sentirse útil y productivo, y llegar a su máximo potencial (auto-actualización). Maslow estableció que las necesidades básicas o fisiológicas se encuentran en el primer nivel de la jerarquía y su satisfacción es obligatoria para sobrevivir (por ejemplo, hambre, sed, sueño). Estas son seguidas por las necesidades de seguridad (protección, orden, estabilidad). En un próximo nivel, ubicó las necesidades sociales o de pertenencia (familia, amistad, intimidad), seguidas por necesidades de estima (auto-valía, respeto, éxito, prestigio). Si se satisfacen las de los primeros niveles de la jerarquía, entonces la persona puede enfocarse en las de autorrealización. Conforme logramos nuestros más altos potenciales, aún cuando estén relacionados con la propia satisfacción, hacemos una contribución a la comunidad, a la familia y a otros aspectos importantes de la vida, como lo es una educación universitaria.

La universidad es un lugar ideal donde se puede aplicar la teoría de Maslow debido a que los estudiantes buscan satisfacer sus necesidades de autorrealización. Esta teoría esboza, de algún modo, las prioridades que establece el ser humano para armonizar dicho proceso. Incluye el manejo de sus necesidades para lograr las metas personales, académicas, culturales y sociales. Por tal razón, en los centros universitarios de consejería, se planifica para ayudar a los estudiantes a satisfacer las necesidades de los primeros niveles (sobrevivencia, seguridad, pertenencia y estima), de manera que puedan alcanzar sus máximas aspiraciones personales. De no llevarse a cabo este proceso pueden surgir dificultades en la salud mental y afectarse el proceso de autorrealización.

En la última década, se ha observado un aumento en el número de estudiantes que presentan problemas de salud mental severos y que solicitan ayuda en los centros de consejería (Bishop, 2006; Erdur-Baker, Aberson, Barrow & Draper, 2006; Kitzrow, 2003). En una encuesta administrada a 333 directores1 de centros de consejería, el 81 por ciento informó que estaba atendiendo estudiantes con problemas psicológicos más severos que lo de hace cinco años. De hecho, expresaron que el 40 por ciento de los alumnos que asistían a sus centros presentaban problemas psicológicos severos (Gallagher, 2003). La literatura sugiere una multiplicidad de explicaciones para dicho aumento: incremento en la prescripción de medicamentos psiquiátricos, diagnósticos más severos, mayor disfunción familiar, mayor abuso de alcohol, exposición más temprana al sexo, entre otros (Gallagher, 2003; Kitzrow, 2003). Esto ha presentado un reto para los centros de consejería debido a que tienen que atender problemáticas más agudas y ajustar sus planes de trabajo de intervención en cuanto a actividades de índole preventiva y remediativa, cónsonas con los nuevos conflictos y cambios de conducta de los estudiantes universitarios en la actualidad.

Una de las encuestas más grandes sobre las necesidades de los estudiantes, la National College Health Assessment Spring 2006, recopiló información usando una encuesta de 300 preguntas relacionadas a la salud y las necesidades (American College Health Association, 2007). Los resultados revelaron que los impedimentos que más interfirieron con el desempeño académico de los estudiantes fueron: estrés (32%), catarro (26%), dificultades con el sueño (23.9%), preocupación por un amigo o familiar (18%), depresión/ansiedad (15.7%) y problemas de pareja (15.6%). De este estudio también se desprende que el 14.8% de la muestra padecía o había padecido, en algún momento, de depresión. Durante el último año académico, el 1.3% había intentado suicidarse y el 9.3% lo había considerado seriamente. La depresión fue el cuarto problema de salud más frecuente reportado por los estudiantes durante el último año, mientras que la ansiedad ocupó el sexto lugar.

Otro estudio realizado entre 1996 y 2001 tuvo el objetivo de explorar los problemas y necesidades presentados por los estudiantes (n = 13,257) que asistieron al centro de consejería de una universidad en los Estados Unidos (Benton, Robertson, Tseng, Newton & Benton, 2003). Los hallazgos revelaron que los problemas más comunes de los estudiantes fueron: ansiedad/estrés (62.8%), problemas situacionales (58.2%), problemas de pareja (56.1%), asuntos familiares (44.8%), problemas de desarrollo (41.1%), depresión (40.6%) y dificultades académicas (34.4%). Los resultados de este estudio también sugieren que hubo aumentos dramáticos en algunas áreas de necesidad a través de los años: el número de estudiantes con depresión se duplicó, aquellos con ideación suicida se triplicó, y cuatro veces más individuos se atendieron por asalto sexual; también aumentó el estrés y la ansiedad.

En otro trabajo similar realizado con estudiantes en una universidad pública en los Estados Unidos, los cinco diagnósticos psiquiátricos reportados con mayor frecuencia por los estudiantes que asistían al centro de consejería (n = 939) fueron: depresión (14.9%), trastornos alimentarios (6.1%), ansiedad (5.9%), trastorno de déficit de atención (4.2%) y trastorno de estrés postraumático (3.4%) (Soet & Sevig, 2006). En otras áreas evaluadas, 66% de los estudiantes reportó dificultades con el sueño, 33% informó que ingería más alcohol de lo que debiera y un 75% tenía preocupaciones en torno a su habilidad de tener éxito académico. A esto se añade que 76% reportó insatisfacción con su peso, casi el 23% identificó haber tenido ideación suicida en las últimas dos semanas y 22% reportó algún tipo de abuso en su familia.

Los resultados de estas exploraciones son consistentes con otras investigaciones sobre los diagnósticos de trastornos mentales más frecuentes en estudiantes universitarios. Schwartz (2002) tomó una muestra de alumnos de una universidad privada en el noreste de los Estados Unidos entre el 1992-2002. Del total de diagnósticos reportados, los cinco más frecuentes fueron: trastornos de ajuste (16.7%), depresión y trastorno bipolar (16.4%), distimia (15.6%), ansiedad y fobias (8%), y abuso de alcohol (3.6%). Otro experiencia sobre las necesidades de los estudiantes en la evaluación inicial en un centro de consejería (n = 592) en otra universidad en los Estados Unidos reveló que las de mayor incidencia, en orden de mayor a menor, fueron: ansiedad y depresión, aislamiento y dificultades interpersonales, dificultades en el rol de estudiante y trabajador, y, por último, preocupaciones vocacionales (Lucas & Berkel, 2005).

En un examen realizado en España con una muestra de estudiantes (n = 165), se evaluó el perfil de aquellos que recibían servicios de consejería. Se encontraron cuatro factores relacionados a las razones principales para solicitar dichos servicios de consejería (Arco, Fernández, Heilborn, & López, 2005). El primer factor reflejaba necesidades de auto-control (por ejemplo, manejo de ansiedad y emociones) y representaba el 72% de las necesidades. El segundo factor estaba relacionado a las necesidades académicas y constituía el 39%, mientras que el tercer factor reflejaba necesidades de autoestima y representaba un 29%. El último factor estaba dirigido a las necesidades asociadas a las relaciones sociales, con el 16% de las necesidades que informaban los estudiantes.

En Puerto Rico, hay pocos estudios publicados con información sobre la salud mental y necesidades psicosociales de los estudiantes universitarios. En el Centro Universitario de Servicios y Estudios Psicológicos (CUSEP) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), se realizó un estudio que reflejó que la depresión era la razón más frecuente por la cual los pacientes solicitaban servicios psicológicos, con 25% de los adolescentes y estudiantes universitarios reportando síntomas de depresión como la queja principal (Rosselló, 1991).

En otro trabajo más reciente realizado en la UPR-RP, titulado “Prevalencia de trastornos alimentarios y depresión en estudiantes de nuevo ingreso en el sistema de la Universidad de Puerto Rico,” se administraron cuestionarios de auto-informe a estudiantes de nuevo ingreso (n = 2,163) (Reyes, 2007). Los resultados arrojaron que 15.4% de la muestra total reportó sintomatología depresiva, el 12% posible riesgo suicida, un 4.9% síntomas de bulimia y el 3.9% de anorexia. Al examinar los datos por género en la muestra total, se desprende que el 12.7% de las féminas reportaron síntomas de depresión, un 5.6% de bulimia y el 4.97% de anorexia; sólo el 8% de los varones reportaron síntomas de depresión, un 3.4% de bulimia y el 1.7% de anorexia. En los estudiantes del Recinto de Río Piedras, se encontró que el 13.6% reportaron síntomas de depresión, un 5% síntomas de bulimia y un 4.3% anorexia.

En la investigación anterior también se recopiló información sobre los eventos estresantes experimentados durante el último año. Los hallazgos demostraron que más de 70% de las féminas reportaron los siguientes eventos estresantes, en orden de mayor a menor por ciento: divorcio de los padres, enfermedad, mudanza por ingreso a la UPR, muerte de un familiar y ruptura sentimental. En los varones, menos de la mitad reportaron los siguientes eventos estresantes, en el siguiente orden de mayor a menor por ciento: muerte de un familiar, ruptura sentimental, enfermedad, mudanza por ingreso a la UPR y divorcio de los padres (Reyes, 2007).

Los resultados de este estudio son consistentes con investigaciones previas con muestras representativas de estudiantes en los Estados Unidos, particularmente en términos de síntomas de depresión y ansiedad. El mismo se realizó con estudiantes de primer año de universidad, por lo que no se puede generalizar a toda la población de alumnos de la UPR. Se podría generar la hipótesis de que, si tomáramos una muestra representativa de los estudiantes de todos los niveles dentro del Recinto, los índices posiblemente serían más altos por el aumento en los estresores potenciales relacionados a los aspectos académicos, laborales y personales que se acumulan con el incremento en responsabilidades y presiones que acompañan la vida universitaria.

La revisión de literatura apunta a que prevalecen la depresión y la ansiedad entre los problemas psicosociales más comunes de los alumnos, seguidos por problemas en las relaciones interpersonales. Estos, a su vez, interfieren con su desempeño académico.

Las investigaciones han demostrado que la cantidad de estudiantes universitarios que solicitan servicios de consejería no es proporcional a las necesidades que informan en encuestas sobre sus necesidades de salud mental, ya que muchos expresan dificultades emocionales, personales y académicas que conllevan la intervención por un profesional de ayuda. Sin embargo, una cantidad significativamente menor busca ayuda en los centros de consejería (Eisenberg, Golberstein, & Gollust, 2007).

En Puerto Rico, existen muy pocos estudios publicados sobre las necesidades psicosociales de los estudiantes universitarios. Conocer las más frecuentes por las cuales estos solicitan servicios de consejería ayudaría en la planificación de actividades dirigidas a la prevención, identificación e intervención temprana, así como también a desarrollar protocolos de manejo que vayan de acuerdo a las necesidades de dicha población. Además, aportaría información valiosa al campo de la educación, la consejería y la psicología con los jóvenes adultos en Puerto Rico.

El presente trabajo tiene el objetivo de examinar las necesidades de mayor frecuencia presentadas por los estudiantes universitarios que han recibido servicios en el Departamento de Consejería para el Desarrollo Estudiantil (DCODE) del Decanato de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP) durante los últimos 6 años.

Metodología

Para llevar a cabo esta investigación, se utilizó un diseño exploratorio-descriptivo, el cual busca conocer sobre un fenómeno en particular, del que se tiene poco o ningún conocimiento. Además, tiene un componente descriptivo que busca describir las variables de la investigación (Hernández, Fernández & Baptista, 2003).

Procedimiento

Los investigadores solicitaron la autorización de la Directora del DCODE para realizar el estudio. Luego, sometieron una solicitud al Comité Para la Protección de Seres Humanos en la Investigación (CIPSHI) de la UPR-RP. Una vez aprobado el protocolo, revisaron el banco de datos de los informes anuales del DCODE donde se encuentran las necesidades de los estudiantes que recibieron servicios de consejería durante los años 2001-2007. Tales informes integran la información de la labor individual de todos los profesionales de consejería del DCODE e incluyen datos sobre el número de estudiantes atendidos y las necesidades presentadas. Estas últimas se reportan a través de los informes mensuales que completan los profesionales de la consejería sobre su labor individual con los estudiantes. Para este proceso, se utiliza una clave tomada de un documento titulado “Definición de naturaleza de necesidades DCODE”, en el que se encuentran las definiciones operacionales de las diferentes necesidades. Un estudiante puede presentar múltiples necesidades, por lo que se reportaron todas las que se trabajaron durante la consejería.

Definición de variables operacionales

Para efectos de esta investigación, “necesidad” se refiere a aquellas situaciones presentadas por los estudiantes que han recibido servicios en el DCODE desde el 2001 a 2007. Las mismas se agrupan en cinco categorías amplias: Académica-Estudios, Personal-Familiar, Información-Selección Vocacional, Económicas y Vivienda, e Intervención en Crisis.

En éstas, se incluyen múltiples subcategorías, con la excepción de las categorías de Intervención en Crisis, que se refiere exclusivamente a intervenciones realizadas con estudiantes que presentan ideación suicida. La categoría de Información-Selección Vocacional agrupa todos los aspectos dirigidos a que el estudiante explore, analice y decida su meta vocacional.

La categoría Personal-Familiar incluye el mayor número de subcategorías, que recopilan mayormente necesidades en torno a la relaciones inter e intrapersonales del estudiante, además de las relaciones familiares y de pareja. También presentan trastornos mentales, situaciones de salud física, manejo del estrés, consejería sexual, embarazo no deseado, madre soltera, asuntos ético-religiosos, duelo, y asuntos de abuso, agresión y amenaza a la seguridad, entre otros.

Las subcategorías de la categoría Académica-Estudio está compuesta por: información académica, hábitos de estudio, traslado-transferencias, progreso académico, reclasificación, admisión, probatoria, situación con profesores, readmisión y permiso especial. La categoría Económicos y Vivienda incluyen las siguientes subcategorías: vivienda y hospedaje, asistencia económica, asuntos de empleo y administración de recursos o presupuesto personal.

Análisis de datos

Para analizar los hallazgos, se agruparon todas las áreas de necesidad en tablas de categorías y subcategorías por año académico y ordenadas de mayor a menor frecuencia. Con la intención de facilitar el análisis y la presentación de los datos, algunas subcategorías similares se reagruparon o se integraron para formar una sola categoría. Una vez finalizado este proceso, se obtuvieron los datos relacionados al total de estudiantes atendidos por año.

Resultados

Las necesidades de los estudiantes por categorías y por año académico se presentan en la Tabla 1. Entre 2001 y 2007, DCODE atendió un total de 21,509 personas en consejería individual, con un promedio de 3,585 estudiantes por año. La mayor cantidad de necesidades se reportó en la categoría Personal-Familiar, seguida por Académica-Estudio. A estas le siguieron, en orden de frecuencia: Información-Selección Vocacional, Aspectos Económicos y Vivienda, e Intervención en Crisis. En total, se atendieron 158 estudiantes en esa última categoría, siendo el 2006-07 el año con más asistencias.

Tabla 1. Necesidades presentadas por los estudiantes atendidos
en consejería individual por categoría y año académico
Categoría 2001-02 2002-03 2003-04 2004-05 2005-06 2006-07 Total
Personal-Familiar
1279
1587
1748
926
835
1827
8202
Académica-Estudio
1325
1522
1477
695
635
1401
7055
Información-Selección Vocacional
496
717
549
204
276
379
2621
Económicas y Vivienda
178
121
154
102
115
196
866
Intervención en Crisis
10
25
22
8
21
72
158
Total de Necesidades
3288
3972
3950
1935
1882
3875
10700
Total de Estudiantes
5300
3763
4603
4077
1538
2228
21509

En la categoría Personal Familiar, se atendieron el mayor número de necesidades en todos los años académicos, a excepción del 2001-02. Las subcategorías de ésta y el número de necesidades por año académico se desglosan en la Tabla 2. La mayoría se agrupa en Relaciones Inter-Intrapersonales, lo cual comprende diversas situaciones, como, por ejemplo, asuntos relacionados a la toma de decisiones, autoestima e identidad. Esta subcategoría se mantiene como la de mayor frecuencia a través de los años. Las próximas cinco, en orden de frecuencia, fueron: Relaciones de Pareja, Relaciones Paterno-Materno Filiales, Trastornos Mentales y Manejo del Estrés.

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Tabla 2. Necesidades presentadas por los estudiantes atendidos en consejería individual
en la categoría Personal-Familiar por subcategoría y año académico
Sub-categoría 2001-02 2002-03 2003-04 2004-05 2005-06 2006-07 Total
Relaciones Inter-Intrapersonales
491
680
594
292
317
536
2910
Relaciones de Pareja
179
358
151
121
129
191
1129
Relaciones Paterno-Materno Filiales
243
203
148
148
155
193
1090
Trastornos Mentales
21
122
218
154
114
460
1088
Manejo del Estrés
72
20
35
36
19
68
250
Relaciones Fraternales
62
130
31
10
9
7
249
Problemas de Salud Física
46
15
22
33
10
75
201
Ideación/Intento Suicida
51
45
40
7
12
34
189
Consejería Sexual
24
79
34
6
7
19
169
Relación Familia Extendida
48
45
16
6
4
32
151
Violencia Doméstica
3
35
29
29
44
140
Madre Soltera
35
35
29
15
4
5
123
Maltrato
-
4
22
8
6
47
87
Ético Religioso
26
15
21
6
7
12
87
Embarazo no deseado
-
14
10
14
6
33
77
Violación
-
32
6
6
20
64
Drogas
8
5
9
14
8
18
62
Duelo
8
3
15
5
2
-
33
Amenaza Seguridad
-
2
3
-
7
21
33
Incesto
-
2
9
-
7
18
Hostigamiento Sexual
-
1
5
2
5
13
Total de Necesidades
1314
1780
1466
924
853
1827
8163
Total de Estudiantes
5300
3763
4603
4077
1538
2228
21509
Nota: Los ( - ) indican que no se reportó necesidad en esa subcategoría durante ese año académico.

Casi una quinta parte (19.5%) de las necesidades en la categoría Personal-Familiar correspondían a Trastornos Mentales. En total, de 2001 a 2007, las más frecuentes, en orden de mayor a menor, lo fueron: Depresión (902), Problema de Aprendizaje (53), Desorden Alimentario (47), Alcoholismo (33), Ansiedad (19), Bipolar (12), Déficit de Atención (12) y Desorden de Sueño (10).

Otros datos que resultan interesantes en esta categoría se relacionan a la violencia/agresión, y se recogen en seis subcategorías: violación, maltrato, incesto, violencia doméstica, amenaza a la seguridad y hostigamiento sexual. En conjunto, comprenden el 4.3% del total de las necesidades presentadas bajo Personal-Familiar.

El número de necesidades relacionadas a la violencia doméstica ha ido en aumento, sobre todo cuando se toma en consideración que la cantidad de estudiantes atendidos disminuye en los últimos años académicos. De igual forma, el número de necesidades relacionadas a violaciones durante los años académicos 2003-04 y 2006-07 resulta preocupante, con 32 y 20 por año, respectivamente. En cuanto a las necesidades relacionadas a las sub-categorías de Madre Soltera y Embarazo No Deseado, es interesante observar que la primera va en disminución consistente con la cantidad de estudiantes atendidos por año. Sin embargo, la segunda va en aumento, a pesar de la disminución en el número de estudiantes atendidos.

En Académica-Estudio, las subcategorías de necesidades de mayor frecuencia fueron Información Académica y Hábitos de Estudio, seguidas por Traslado-transferencia, Progreso Académico y Reclasificación (Tabla 3). Debe observarse que, en las subcategorías Hábito de Estudio y Progreso Académico, el número de necesidades durante casi todos los años académicos —con excepción del 2002-04— era similar. Esto puede sugerir que los hábitos de estudio estaban afectando el progreso académico de los estudiantes. Otro dato relevante es que, para el último año académico (2006-07), hubo un mayor número de necesidades (54) relacionadas a situaciones con profesores.

Tabla 3. Necesidades presentadas por los estudiantes atendidos en consejería individual en la categoría Académica-Estudios por subcategoría y año académico

Subcategoría 2001-02 2002-03 2003-04 2004-05 2005-06 2006-07 Total
Información Académica
429
340
471
210
192
291
1933
Hábitos de Estudio
84
325
148
42
54
93
746
Traslado/Transferencia
29
38
31
11
23
294
426
Progreso Académico
87
78
69
46
48
82
410
Reclasificación
30
60
41
43
8
131
313
Admisión
72
37
57
50
12
7
235
Probatoria
44
12
10
38
10
42
156
Situación con profesores
14
9
38
6
12
54
133
Readmisión
19
15
24
8
14
24
104
Permiso especial
10
8
12
28
2
4
64
Total de Necesidades
818
922
901
482
375
1022
4520
Total de Estudiantes
5300
3763
4603
4077
1538
2228
21509

En cuanto a Información-Selección Vocacional se atendieron, en promedio, 437 necesidades por año, siendo ésta la tercera categoría de mayor necesidad presentada por los estudiantes. Esto podría constituir el reflejo de varios factores: múltiples intereses vocacionales, poco conocimiento sobre el movimiento laboral (oferta y demanda de empleos) y las aptitudes para que, junto al consejero, puedan llevar a cabo un pareo ocupacional entre destrezas y demandas de una ocupación, como lo establece el Occupational Information Network O*NET (U.S. Department of Labor, 2000). Estos hallazgos reflejan la necesidad de mayor orientación ocupacional en los grados primarios y secundarios, lo que constituye un reto para los profesionales de la consejería. Esto apunta a la necesidad de llevar a cabo análisis de estas necesidades para gradarlas en prioridades, de manera que se puedan desarrollar planes de trabajo que tomen en consideración las exigencias del mundo del trabajo y el desarrollo económico.

Entre 2001 y 2007, en la categoría de Económicos y Vivienda, las sub-categoría de mayor necesidad lo fueron Vivienda-hospedaje (389), seguida por Asistencia Económica (183), Empleo (118) y Presupuesto Personal (56). El hecho de que esta categoría fuera una de las de menor frecuencia es consistente con los hallazgos del Perfil del Estudiante de Nuevo Ingreso realizado por la Oficina de Planificación Académica de la UPR-RP (2005-06). Alrededor de siete de cada diez estudiantes (73.4%) informaron que residirían con sus padres o encargados mientras estudian en el Recinto; el resto indicó que residirían en una casa/apartamento (12.1%) o se hospedarían (6.9%). Una cuarta parte de los estudiantes informaron que trabajaban y expresaron que las razones más importantes para ello eran: cubrir gastos personales (66%), sufragar gastos de estudios (41%) y ayudar a mantener económicamente al hogar (24%) (Oficina de Planificación Académica, 2006).

Discusión

De forma general, las mayores necesidades presentadas por los estudiantes atendidos en consejería individual en el DCODE son de naturaleza personal y familiar, sobre todo aquellas asociadas a las relaciones de pareja y con los padres. Es importante destacar que las diferencias entre la cantidad de estudiantes atendidos por año podrían responder al número de personal de consejería que labora durante esos años académicos, así como a que, durante el periodo investigado, hubo periodos de receso académico y administrativo por huelgas y fenómenos atmosféricos. Según la información de los informes anuales, entre 2001 y 2005, había entre 13 y 17 profesionales de la consejería que atendían a estudiantes en consejería individual, mientras que entre 2006 y 2007 había 11 y 8, respectivamente.

Otro dato interesante relacionado al número de necesidades y de estudiantes atendidos es que, durante el año académico 2006-07, la cantidad de individuos fue menor a algunos años anteriores, mientras que el número de necesidades informadas fue mayor.

La revisión de literatura arrojó que, en muestras de estudiantes en los Estados Unidos (Lucas & Berkel, 2005) y España (Arco, Fernández, Heilborn, & López, 2005), las necesidades mayores tendían a relacionarse a ansiedad, depresión y dificultades interpersonales, mientras que en la muestra de necesidades del presente estudio, las relaciones de pareja y con los padres aparentaron tener mayor impacto en los estudiantes. Esto podría estar asociado a valores fuertes en la cultura Latina de familismo y autoridad/respeto a los padres, lo cual resulta en que el proceso de independencia de la familia (tanto a nivel físico y económico, como psicológico) en los adolescentes y jóvenes adultos tienda a darse más tarde en comparación con otras culturas (Bernal, Bonilla & Bellido, 1995; Zayas & Palleja, 1988). Este argumento es consistente con el Perfil del Estudiante que Ingresa a la UPR, en el cual 24% señalaba que trabajaba para ayudar a mantener económicamente al hogar (Oficina de Planificación Académica, 2006), y con la teoría de Maslow (1967), la cual otorga relevancia a las necesidades sociales o de pertenencia, seguidas por la estima. Si las necesidades de los primeros niveles de la jerarquía están satisfechas, entonces la persona puede enfocarse en satisfacer las necesidades de autorrealización.

Los trastornos mentales y su manejo, sobre todo la depresión, reflejaron ser una necesidad significativa por las cuales los estudiantes universitarios recibieron servicios de consejería en el DCODE. Estos resultados son consistentes con datos obtenidos en otros estudios con muestras de estudiantes universitarios (American College Health Association, 2007; Benton, Robertson, Tseng, Newton & Benton, 2003; Soet & Sevig, 2006). En este estudio, la depresión y la ideación e intentos suicidas, así como el número de intervenciones en crisis realizadas sugieren que ésta es un área que requiere mayor atención en términos de planificación de intervenciones de prevención, identificación temprana y tratamiento.

Durante el último año académico (2006-07), se atendió una cantidad menor de estudiantes que durante los primeros cuatro años académicos. Sin embargo, el número de necesidades en las diferentes áreas fue mayor en este último año académico. Esto es consistente con otros estudios en centros universitarios de consejería, donde se ha visto un aumento en la severidad de los problemas presentados por los estudiantes (Bishop, 2006; Erdur-Baker, Aberson, Barrow & Draper, 2006; Gallagher, 2003; Kitzrow, 2003). Algunos autores sugieren que esto podría estar asociado al alza en la prescripción de medicamentos psiquiátricos, diagnósticos de trastornos mentales más severos, mayor disfunción familiar, aumento en el abuso de alcohol y la exposición más temprana al sexo (Gallagher, 2003; Kitzrow, 2003).

Esto podría tener varias explicaciones en el contexto de Puerto Rico. En la isla, la situación sociocultural ha tenido cambios drásticos, tanto en su composición familiar, como en los aspectos económicos, sociales y culturales (Colón, 2005). El crecimiento acelerado de la tecnología y los medios de comunicación han tenido el efecto de facilitar la difusión de mayor información y de forma más acelerada a más sectores de la población. Por lo tanto, hay más consciencia sobre la detección e identificación temprana de los trastornos mentales y, a su vez, menos estigma hacia padecer de los mismos, por lo que los estudiantes están más dispuestos a buscar ayuda.

En este nuevo siglo, cuando los cambios en relación al conocimiento, la tecnología, la biotecnología y los cambios socioculturales se dan de forma acelerada, es necesario identificar y evaluar aquellas necesidades que son barreras para que los estudiantes en formación completen su educación integradamente desde el ámbito académico, social, personal y cultural. Esto facilitaría que los profesionales de la consejería puedan ayudarlos a lograr sus máximas aspiraciones.

Recomendaciones

Tomando en consideración los resultados de esta investigación, se recomienda:

  1. Desarrollar un componente de evaluación e investigación en las unidades de consejería en los sistemas universitarios con el propósito de recopilar y analizar la información sobre las necesidades de los estudiantes universitarios. Esta información permitiría diseñar planes de trabajo y modelos de intervención en consejería a nivel preventivo y remediativo para a atender las necesidades especificas del estudiante universitario.
  2. Establecer un plan para desarrollar y administrar un instrumento de identificación de necesidades cada tres años. Los hallazgos servirían como base para desarrollar el Plan Estratégico de Servicios de Consejería para los estudiantes de las instituciones universitarias del País.
  3. Tomar en consideración los resultados de este estudio para desarrollar estrategias proactivas en cuanto a la promoción y mercadeo de los servicios de consejería, de manera que se ajusten a la población de estudiantes que reciben las universidades. Por ejemplo, hacer mayor uso de la tecnología y los medios de comunicación electrónicos, tanto en el mercadeo, como en el desarrollo de las intervenciones.
  4. Coordinar esfuerzos con los docentes del salón de clases para identificar un manejo adecuado de estas necesidades y prevenir un impacto negativo en el desempeño académico del estudiante universitario.
  5. Uniformar un sistema de referido con los docentes del salón de clases para atender las necesidades de los estudiantes universitarios antes de ser impactadas de forma negativa en su formación académica, personal, social y cultural.

[1] Para facilitar la lectura de este documento se estará utilizando el genérico masculino para hacer referencia a ambos géneros, excepto en los casos en que se identifique lo contrario. No se pretende implicar la supremacía de un género sobre otro.



Referencias

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