Un sistema de interconectividad en el salón de clases de matemáticas se compone de equipos (hardware), programados (software) y aplicaciones didácticas (mindware) que coordina la maestra para favorecer la construcción social del conocimiento matemático. Inicialmente, estos sistemas permitieron a los maestros recopilar automáticamente las respuestas de los estudiantes a preguntas estructuradas y mostrar las estadísticas de los resultados, ya fuera numérica o gráficamente (Roschelle et al., 2004). Hoy día, la interconectividad en el aula se puede alcanzar a través de una red de computadoras, calculadoras, teléfonos celulares, tabletas u otros dispositivos tecnológicos. Los sistemas incluyen funcionalidades que permiten trabajar colaborativa y simultáneamente en las múltiples representaciones que proporcionan los sistemas informatizados.

Los usuarios pueden enviar la información en múltiples direcciones, ya sea desde la computadora de la maestra a los dispositivos de los estudiantes o entre los dispositivos de los estudiantes. El trabajo de un estudiante se puede mostrar a los demás, más aún, las respuestas de los estudiantes se pueden agregar en una gráfica y desplegar en una pantalla pública para facilitar la comunicación con o entre los estudiantes (Trouche y Drijvers, 2010). De esta manera, la maestra y los estudiantes pueden capturar, organizar, analizar y mostrar las contribuciones de toda la clase o de un estudiante en particular.

Clark-Wilson (2010), Roschelle et al. (2004) y Trouche y Drijvers (2010) han investigado la interconectividad en los salones de clases de matemáticas. Entre los resultados se encuentran que los usos adecuados de los sistemas de interconectividad proporcionaron a los maestros más información sobre los procesos de creación de sus estudiantes lo que conducía a intervenciones de los maestros más reflexivas; promovían un discurso matemático más significativo, impulsado por respuestas y pantallas compartidas; y promovían una autoevaluación intencional de los estudiantes y de sus compañeros. Por su parte, Tolboom (2012) investigó el potencial de las redes en los salones de clases para mejorar la retroalimentación de las maestras en la enseñanza de estadísticas. Además, los investigadores han hecho hincapié en la importancia de un diseño cuidadoso para cumplir con objetivos de aprendizaje específicos (Castrillón Velandia, 2017; Hernández Rodríguez y Catrillón Velandia, 2019; Tolboom, 2012).

Referencias
Castrillón Velandia, O. (2017). Análisis de las interacciones que promueven la construcción social del conocimiento en el salón de clases utilizando materiales didácticos mediados por tecnologías digitales [Disertación doctoral no publicada, Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras].Clark-Wilson, A. (2010). Emergent pedagogies and the changing role of the teacher in the handheld mathematics classroom. ZDM Mathematics Education, 42(7), 747-761. https://doi.org/10.1007/s11858-010-0279-0.Hernández Rodríguez, O. & Catrillón Velandia, O. (2019). Classroom connectivity technology to enhance the social construction of mathematical knowledge. International Journal for Technology in Mathematics Education, 26(4), 161-176.Roschelle, J., Penuel, W. R., & Abrahamson, L. (2004). The networked classroom. Educational Leadership, 61(5), 50-54. Tolboom, J. L. J. (2012). The potential of a classroom network to support teacher feedback: a study in statistics education [Doctoral thesis, University of Groningen]. https://pure.rug.nl/ws/portalfiles/portal/14566051/PhD_thesis_jos_tolboom_definitive5.pdfTrouche, L. & Drijvers, P. (2010). Handheld technology for mathematics education: Flashback into the future. ZDM Mathematics Education, 42(7), 667-681.